lunes, 31 de enero de 2011

Las reformas sociales y la paz en Colombia

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Con la ola de mayo del 68 en Paris, llegó al departamento de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Bogotá, una traducción castellana de la “la breve discusión de la Violencia en Colombia, aparecida en la revista inglesa New Society el 11 de abril de 1963”, escrita por el historiador Eric Hobsbawm como parte de su libro Rebeldes Primitivos y colocada al final del libro como capítulo 10, titulado premonitoriamente “Anatomía de la Violencia (con Mayúscula) en Colombia”. Y, a pesar que para esa fecha solamente cita 7 estudios serios y específicos sobre este tema, en efecto produjo una gran discusión intelectual que cambiaría radicalmente la mirada (incluso literaria) y el enfoque analítico posterior del catastrófico problema de la vieja violencia política en nuestro país, cuyo eco no sería breve sino prolongado hasta hoy.

No viene el caso volver a plantear la riqueza y complejidad de la discusión tanto histórica como sociológica, que con tanta lucidez planteó el maestro Hobsbawm. Basta con volver a leerlo, sin nostalgias y teniendo siempre presente la realidad actual colombiana, donde en 65 años se han vivido casi todas las formas de la Rebeldía Primitiva descritas y categorizadas científicamente en su libro:

Paramilitarismo policial primitivo (chulavitas), turba urbana (chusma nueve abrileña), guerrilla prepolítica (guerrilla nueve abrileña), bandolerismo social (Desquite, Sangrenegra, Chispas, Pedro Brincos), bandolerismo político conservador-cristiano (Efraín González, el cóndor Lozano y demás “pájaros), guerrilla nacionalista (M19), guerrilla étnica indígena (Quintín-Lamistas), sectas obreras, anarco-sindicalismo, trasformación del paramilitarismo chulavita en paramilitarismo contrainsurgente y, trasformación de la guerrilla inicial en guerrilla política y revolucionaria. Finalmente la proteiforme y omnipresente Mafia de la “cofradía de mayordomos del café”, engendradora de una rica y poderosa clase lumpen-burguesa mafiosa dedicada posteriormente a la exportación moderna de narcóticos, que luego en alianza intima con las otras clases dominantes hegemonizaría Militarmente el bloque de Poder, y se tomaría todo el actual Estado colombiano.

Así, se puede descifrar el profético final del capitulo dedicado a “ese desdichado país latinoamericano”, el cual deseo citar en extenso por su dolorosa actualidad: …“Nos llevaría muy lejos analizar ahora la peculiar naturaleza del sistema colombiano de dos partido, la crisis de la economía desde alrededor de 1930, la creciente conversión del partido liberal en un partido de masas del pobre, bajo el impulso de políticos al estilo del New Deal y del carismático líder de masas Jorge Eliécer Gaitán, quien se hizo dueño de ellas; el asesinato de Eliécer Gaitán en 1948 y la espontánea insurrección de masas de 1948 en la capital que la siguió e inició la era de la guerra civil y matanzas. Será suficiente concluir con el profesor Orlando Fals Borda, que la Violencia procede de una revolución social frustrada. Esto es lo que puede suceder cuando las tensiones revolucionarias sociales no son disipadas por el pacífico desarrollo económico ni atajadas para crear estructuras sociales nuevas y revolucionarias. Los ejércitos de la muerte, los desarraigados, los mutilados físicos y mentales son el precio que paga Colombia por este fracaso” Agosto 1966 (1).

1- Hobsbawm. Eric. Rebeldes Primitivos. Editorial Crítica. Barcelona. Septiembre 2010 página 240.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.