lunes, 31 de enero de 2011

México: Seguridad y “única alternativa”

Eduardo Ibarra Aguirre

México está lejos de alcanzar una política de Estado en materia de seguridad, reconoció en una desacostumbrada actitud de realismo político el inquilino principal de Los Pinos, al concluir su visita a Suiza con motivo de la cumbre de Davos.

Pero difícilmente los actores políticos y los agentes económicos y sociales darán pasos consistentes en la urgente dirección apuntada por Felipe Calderón Hinojosa, si éste persiste en la conducta de “No hay más ruta que la nuestra”. La afamada y excluyente fórmula la postuló David Alfaro Siqueiros para colocar al muralismo por encima de otras escuelas y corrientes pictóricas, pero llevada al quehacer gubernamental es sinónimo de conducta autocrática.

Con todas sus letras, postuló el comandante supremo de las fuerzas armadas -a las que en diciembre de 2006 lanzó ilegalmente a las calles a desempeñar tareas de seguridad pública-, que el emprendido es el único camino a seguir “y debe quedar claro que no se trata de algo optable, es la única alternativa”.

Y como una prueba de que le asiste la razón, recordó a los reporteros a bordo del avión presidencial, que en su reciente visita a León, Guanajuato, y al Distrito Federal, Hillary Clinton dio un “gran respaldo, un respaldo absoluto”, en el combate que el país hace en contra del crimen organizado”.

Sencillo como dicen que es cuando la cruda realidad y la etílica no lo agobian, Calderón omitió que el espaldarazo fue específicamente a su liderazgo en una guerra, ahora llamada lucha, que se libra en territorio mexicano con saldo de 34 mil muertos, para que Washington no se manche las manos de sangre, y gobierne sin sobresaltos a millones de adictos oportunamente abastecidos por los llamados cárteles aztecas con productos encarecidos, mientras las armerías estadunidenses hacen excelente negocio con éstos.

En rigor, la beligerante señora Clinton se aplaudió a sí misma y sobre todo a Barack Hussein Obama, quien se dispone a disputar el derecho a despachar otros cuatro años en la Oficina Oval.

También se curó en salud el michoacano de Morelia con la propuesta de cuatro expresidentes de Brasil, Colombia México y Suiza para que todas las drogas sean despenalizadas en todas partes, porque según Calderón -y tiene razón- el eje de las críticas del proyecto es la intocada situación de Estados Unidos. Amén de que la despenalización de las drogas en cualquier país que no incluya a aquél, el mayor consumidor del mundo, no es viable.

El abogado, economista y administrador público pretende engañar incautos cuando asegura que la propuesta de la Comisión Global de Políticas sobre Drogas, no implica una crítica a sus programas criminalizadores y represivos de la oferta de narcóticos mientras la demanda crece en Estados Unidos, México, Colombia…

Si nos atenemos a las cifras de José Ángel Córdova -el secretario de Salud y suspirante a la gubernatura de Guanajuato-, el consumo de cocaína se duplicó en el país en los últimos seis años, al pasar de 1.25 por ciento de la población a 2.5 por ciento, y de la mariguana, de 2.4 a 4.4 por ciento. Son 430 mil “consumidores consuetudinarios”, pero “no es un problema grave” para el también experto en temas electorales. Sin embargo, Calderón ostentó las acciones preventivas para inhibir el consumo de drogas y su política activa en materia de adicciones que, por los datos de Córdova, es un fracaso.

Las críticas de César Gaviria y Fernando Henrique Cardoso fueron explícitas a la incapacidad de Calderón para exigir al gobierno de Estados Unidos “que tiene que repensar su política”. No sólo no se atreve a hacerlo, sino que la reproduce en México sin el más mínimo consenso y así, enhorabuena, jamás será política de Estado.

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