viernes, 7 de enero de 2011

A precio de barril

Katia Monteagudo (PL)

La demanda global de petróleo continuará en aumento este año, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la cual prevé un alza en los precios, y por ende la agudización de los consabidos conflictos energéticos globales.

Para el 2011 el barril rondará los 100 dólares, cifra con la que coincide la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Shokri Ghanem, presidente de la petrolera estatal libia National Oil Corporation, alerta que en enero el barril de crudo romperá la barrera de los 100 dólares, y durante el resto del año se mantendrá entre los 90 y 110 dólares.

A su juicio, y el de otros expertos, esos importes estarán impulsados por el fuerte invierno en el hemisferio norte, y la mayor demanda de China, la India y Brasil.

En consecuencia, prevén otros pronósticos, de inmediato podría agravarse la producción mundial de alimentos, muy presionada ya por el cambio climático, el impacto de la sequía en los rendimientos de las semillas, y el crecimiento de la población.

Países antillanos, centroamericanos y de América del Sur, además de otras naciones de Asia y el África Subsahariana, se ubicarán entre los primeros en sentir las nuevas carencias.

Los altos precios del crudo que se vislumbran, comentan análisis, podrían multiplicar por dos los mil 20 millones de personas que hoy padecen hambruna en el planeta.

El ecólogo estadounidense Richard Heinber considera que el sistema alimentario actual es demasiado vulnerable por su alta dependencia de los crudos fósiles.

Este experto avizora nefastas secuelas para dicho sector, ya que podría haber menos combustibles para la maquinaria agrícola, altos costes de fertilizantes y herbicidas, además del encarecimiento del transporte de productos.

Igual seguirán siendo frecuentes y más agresivos los conflictos por el control de los mayores recursos energéticos en existencia en el planeta.

La lucha global por acceder a los recursos estratégicos continuará durante el 2011, más porque seguirán disminuyendo las reservas mundiales de las materias primas estratégicas e incrementándose su demanda.

El norteamericano Michael T. Klare, reconocido profesor de paz y seguridad mundial, es de los convencidos de que las grandes potencias están desesperadas por tener más dominio sobre el petróleo, gas natural, agua, uranio y minerales industriales decisivos como el cobre y el cobalto, aún sin explotar.

Esta competencia está teniendo un gran impacto en el mercado internacional y en la puja de sus precios, además de estar propiciando una mayor transferencia de armamentos y despliegue de bases militares transatlánticas, explica el profesor Klare.

"Los estrategas del Pentágono creen que asegurar la primacía estadounidense en la lucha por los recursos mundiales debe ser la prioridad número uno de la política militar norteamericana", ejemplifica el también analista de la geopolítica energética.

Más, porque resulta otro hecho comprobado que el mundo se acerca al declive terminal de la producción de hidrocarburos.

La alerta de Faith Birol, economista jefe de AIE, de que ya es hora de comenzar a prescindir del petróleo antes de que se agote tuvo poco eco durante el 2010 y parece que igual seguirá siendo ignorada durante el presente año.

Para Birol las tendencias del suministro y consumo de petróleo de hoy son insostenibles, tanto desde el punto de vista económico, como ambiental y social.

La mayoría de los campos, que conforman las tres cuartas partes de las reservas mundiales, llegaron a su pico, y es un hecho que la producción petrolera, en relación con el 2007, hoy declina al doble de lo calculado en esa fecha.

Los actuales volúmenes productivos provienen, en más del 60 por ciento, de campos con más de 25 años en explotación intensiva, y las nuevas prospecciones se realizan en regiones remotas, con altos costes y menor rentabilidad.

A partir de este año podría haber otra gran escalada en los precios, advierte el economista de la AIE, superior incluso a la ocurrida en el verano de 2008, cuando llegó a cotizarse a 147 dólares cada barril, que hoy supera los 90.

Si la actual demanda permanece estable, amplía el experto, el mundo tendría que encontrar el equivalente a cuatro Arabias Sauditas para mantener la producción de hoy, o seis, si se logra el crecimiento esperado en la demanda, desde ahora al 2030.

A estas evaluaciones se suman los análisis, desde hace más de una década, de la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo (ASPO, por sus siglas en inglés).

Este grupo es una amplia red de científicos, afiliados a varias instituciones globales y universidades, para determinar la fecha y el impacto del punto máximo y caída de la producción mundial de petróleo y gas.

La ASPO y la AIE concuerdan en que es real la abrumadora diferencia entre la demanda y la disponibilidad del recurso, y que ya podría resultar un hecho concreto la anunciada teoría del "peak oil", también denominado cenit o pico del petróleo. Este se refiere al momento en que la tasa máxima de extracción mundial será alcanzada, tras lo cual pasará a un declive terminal.

Se relaciona además con el impacto devastador que tendrá sobre la economía y sistemas de alimentación y transporte.

Golpe abrumador porque el mundo sigue sin estar listo aún para prescindir tan rápidamente del petróleo.

Hoy los expertos reconocen que existe poca previsión mundial para enfrentar la inminente llegada del declive terminal del petróleo, calculada entre el 2010 y el 2025.

Y más por la alta dependencia de la agricultura, el transporte y la industria petroquímica con la producción de hidrocarburos.

Incluso para el 2015, el 92 por ciento del transporte mundial seguirá dependiendo del petróleo, y para el 2030 la situación no habrá cambiado mucho (89 por ciento).

Y si poco se ha avanzado en términos de evaluar el riesgo del peak oil en los negocios y en la industria, mucho menos se ha hecho en la industria farmacéutica y en casi todos los sistemas nacionales de la salud en el mundo, advierte Joseph Sullivan, jefe de estrategia de la Sullivan Advisory.

Recientemente seis empresas del Reino Unido -Arup, Foster and Partners, Scottish and Southern Energy, Solarcentury, Stagecoach Group y la Virgen- se unieron para analizar el impacto de la llegada del pico petrolero.

El estudio, denominado The Oil Crunch: una llamada de atención para la economía del Reino Unido, concluyó que la escasez del crudo, la inseguridad de la oferta y la volatilidad de los precios van a desestabilizar la actividad económica, política y social del mundo dentro de cinco años.

Hay que mirar hacia las entrañas de la tierra para vislumbrar el futuro, asegura el geólogo Mariano Marzo, profesor de recursos energéticos de la Universidad de Barcelona.

Ahora se sabe que el 95 por ciento del combustible para el transporte son los derivados del petróleo, y hoy existen unos 900 millones de vehículos en el planeta, que gastan tres millones de litros de gasolina por segundo.

Al comienzo de la era industrial, unos 500 millones de habitantes se sustentaban en el petróleo, y en la actualidad son más de seis mil 700 millones.

Todos los informes aseguran que la demanda actual, 86 millones 500 mil barriles diarios, supera la capacidad global de producción, y la AIE estima que se requerirán 120 millones de barriles al día para el 2025, aunque no especifica de dónde saldrán.

Hoy se emplean 30 mil millones de barriles al año, y en ese lapso solo seis mil millones provienen de nuevos yacimientos, lo que significa que se descubre un barril por cada cinco consumidos.

Aunque se conoce que el gas natural pasará a ser el sustituto más inmediato del petróleo, su reinado durará muy poco tiempo.

La solución, apuntan todos, está en acelerar la movilización de recursos energéticos renovables, incrementar la eficiencia energética y buscar transportes alternativos.

Pero el trecho aún es largo, pues las energías limpias no aportan ni un cuarto del consumo global, y la AIE estima que se triplicará para el 2030 el consumo energético en los hogares del planeta.

A precio del barril de crudo se mantendrán las principales mercancías que se consumirán a nivel global en el 2011. Otro año que se suma a la cuenta regresiva del petróleo que fenece y nos consume.

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