viernes, 21 de enero de 2011

Se los dije: Calderón

Eduardo Ibarra Aguirre

Durante un disputado torneo de elogios mutuos entre El presidente del empleo que acrecentó a los sin trabajo con 44 mil 500 afiliados al SME, sólo el 11 de octubre de 2009, y Víctor Fuentes, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas, el primero hizo a un lado la modestia que no lo distingue y presumió a los consumidores del Distrito Federal, estado de México, Hidalgo, Morelos y Puebla, en resumen: Se los dije, el tiempo me dio la razón.

Sin auxilio de sus otrora incondicionales en el gabinete, sustituidos por los aplaudidores dirigentes formados por Leonardo Rodríguez Alcaine, pero también sin mediar cifras que ilustraran sus grandilocuentes aseveraciones, Felipe Calderón dio por iniciada “una nueva era” en el servicio eléctrico de la zona central de país, tras la extinción de Luz y Fuerza del Centro.

“Nueva era” que permitió, por lo menos en el discurso, que la zona centro del país recupere su competitividad y sea la región que más crece, al allanarse el “cuello de botella” de LFC y del Sindicato Mexicano de Electricistas. Recuperación para la que se ahorró cualquier dato y crecimiento que distingue a la región antes, durante y después de la extinción de la paraestatal.

Las únicas cifras son las que el sempiterno director general de la Comisión Federal de Electricidad, Alfredo Elías Ayub, ofreció en una entrevista con la gubernamental Notimex, y que convirtió en anuncio pagado en los diarios: “11 nuevas subestaciones, 8 líneas de transmisión, 79 centros de atención a clientes, 282 CFEmaticos, 1 centro de atención telefónica 071” para atender hasta 50 mil llamadas al día. Y todo ello en 15 meses.

Pero la hazaña que ostentan Elías Ayub y su jefe no para allí: 9 mil 700 trabajadores realizan las labores de los 44 mil 500 despedidos de LFC. Y más todavía, con el mismo presupuesto, la CFE y el SUTERM realizaron las tareas de aquellos.

El secreto de la proeza gubernamental radica en lo que la cabeza de Una empresa de clase mundial llama “un contrato flexible” --el subcontratismo con compañías particulares, sin mediar concurso, que no brindan siquiera el equipo indispensable de seguridad a sus trabajadores y por lo cual algunos murieron electrocutados--, además de que “el usuario haga su propia infraestructura en el caso de los fraccionamientos”.

Con orgullo incontenido, El presidente del empleo que mantiene confrontaciones ilícitas con varios gremios, como el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, aseguró que “no habrá más dinero por debajo de la mesa para agilizar los contratos del servicio”, pero ni una palabra dijo acerca de los escandalosos casos de corrupción denunciados en Estados Unidos sobre hombres del equipo de Elías. La vecina de un funcionario de la CFE, reportó a Utopía el intenso tren de gastos para remodelar la vivienda y adquirir mobiliario y vehículos de súper lujo.

Es público y está documentado que la corrupción en el primer círculo gubernamental no sólo es tolerada, sino bien vista y protegida; mientras que la de los adversarios políticos, sindicales y empresariales es castigada.

En tanto Calderón anuncia con bombo y platillo la inversión de 700 millones de pesos para modernizar la infraestructura eléctrica del Centro Histórico, obra que debió hacerse décadas ha y pretendieron cobrar al gobierno capitalino, ignoró olímpicamente --al igual que Ayub y el impugnado Víctor Fuentes-- los cortes de energía eléctrica que todavía padecen los capitalinos tanto en colonias populares e industriales de Iztacalco, como en residenciales de Coyoacán y Azcapotzalco, así como la enorme cantidad de aparatos domésticos y computadoras dañadas, sin que burócrata alguno se haga responsable.

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