miércoles, 2 de febrero de 2011

China: Notable ausencia

Luis Melian (PL)

Recorro una de las principales calles de la zona céntrica de esta capital y los transeúntes se pueden contar, mientras el poco tráfico vehicular a todos llama la atención.

Así se presenta hoy esta urbe de 20 millones de habitantes para sorpresa de muchos, quienes la consideran vacía al compararla con su acostumbrada concentración de pobladores y visitantes en cualquier lugar.

¿Qué sucede?

La razón para esta realidad tiene que ver con una de las más importantes tradiciones en China.

Desde hace varios días millones de personas, sobre todo de las grandes ciudades, emprendieron el regreso a sus lugares de origen para esperar junto a la familia el advenimiento del Año Nuevo Lunar, que comienza este jueves.

Ello explica por qué cuando llegué a un pequeño establecimiento para fotocopiar documentos, me encontré una cara nueva. Las muchachas de siempre viajaron a su pueblo natal.

Igual respuesta recibí cuando pregunté por la empleada de un restaurante, mientras nuestro enlace con la cancillería nos alertó que estaría en Chengdu, capital de la suroccidental provincia de Sichuan, hasta la próxima semana.

Tal situación confirma que a pesar del proceso de reformas y apertura, incluidas las lógicas transformaciones hacia la modernidad, la mencionada celebración, como muchas otras, pervive para bien de la milenaria cultura china.

Sin olvidar que este reencuentro familiar impone vencer el reto de lograr un pasaje, en muchos casos para recorrer enormes distancias.

De acuerdo con cálculos oficiales, unos 700 millones de personas viajan por la referida ocasión, conocida también como Fiesta de la Primavera, la cual comienza con el Nuevo Año Lunar y termina en su décimo quinto día, con la de los Faroles.

Acceder a un boleto deviene tarea que muchos planifican con buena antelación al período de mayor demanda de transporte, esta vez del 19 de enero al 27 de febrero.

La tradición se refuerza con un ambiente festivo ante la llegada del Conejo como rey del calendario chino hasta el 22 de enero de 2012, posición en la que sucede al Tigre desde esta medianoche. Los faroles rojos y mensajes con el deseo de felicidad también están presentes por doquier.

Pero esta notable ausencia para nada entristece a Beijing ni a las demás urbes, para todos se trata de una gran fiesta que siempre tiene como momento cumbre la reunión familiar.

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