martes, 1 de febrero de 2011

El mundo de hoy: Volver a aprender economía política

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

El famoso físico Stephen Hawking, explicó que: “Tal vez en otros mundos rija otra física y la biología sea diferente…” Quizás eso ha comenzado a ocurrir respecto al mundo global que erróneamente tratamos de comprender con nociones que no son válidas para esos ambientes. Tal vez, del mismo modo que hagan falta otros sabios como Copérnico, Darwin y Einstein, se necesiten algunos como Carlos Marx y Adam Smith.

Barack Obama no es el primer presidente norteamericano en afrontar desafíos desde el exterior: McKinley, Wilson, Roosevelt, Truman y Bush los encajaron antes. La diferencia estriba en que aquellos eran retos de orden militar y Estados Unidos nunca tuvo dudas de que podía encararlos. Ahora se trata de emplazamientos de naturaleza económica y a corto plazo. La amenaza procede de China y está en juego la supremacía económica mundial, base del poder político.

Tal vez China pueda aventajar económicamente a Norteamérica, lo que no hará será sustituirla y es poco probable que intente asumir el liderazgo que un día tuvo Estados Unidos ni adopte su perfil imperial. Quizás si las dos gigantescas economías llegan a encontrarse ocurra un Big Bang político que sea el comienzo de una nueva era y de nuevas alianzas. Mientras llega el Stephen Hawking de la Sociología o de la Economía Política, se puede especular. Aquí y ahora, nadie sabe cuándo y cómo será, y ni siquiera si ocurrirá alguna vez.

El PBI de Estados Unidos ronda los 14 mil billones de dólares y crece aproximadamente a un 3 por ciento anual; el de China que alcanza los seis mil billones, aumenta al 10 por ciento cada año. Tratándose de una aritmética lineal, el valor total de los bienes y servicios producidos en China se duplicaría cada diez años y en Norteamérica cada treinta. No obstante, como el cálculo debe ser exponencial, la cuenta se realiza a base de los resultados de cada año + l0 por ciento. De continuar el actual desempeño, en menos de veinte años, China habrá igualado a Estados Unidos en lo que respecta al tamaño de la economía.

El Producto Interno Bruto se refiere al valor de todos los bienes y servicios creados en un país, hecho que lo convierte en el más relevante indicador cuantitativo del desempeño económico de los países. Usualmente se calcula anualmente, sobre la base de precios constantes y las comparaciones se expresan en dólares norteamericanos.

El PIB mide el volumen de la economía no su eficiencia, ni la propiedad de lo producido. Una economía, puede crecer consistentemente a buen ritmo y alcanzar volúmenes enormes, sin ser modelo de eficiencia. En otros casos, en países como los exportadores de petróleo puede obtenerse un PIB voluminoso sin estar respaldado por un desarrollo económico y social considerable. Hay ejemplos como el de los paraísos fiscales que obtienen elevadas sumas por servicios financieros dudosos y algunos engrosan su PIB mediante la venta de armas.

Aunque el PIB tiene una expresión per cápita, no es un indicador creíble del bienestar ni de la calidad de la vida. En las economías liberales donde la producción es social y la apropiación privada, el país puede ser estadísticamente rico y realmente pobre; países como Cuba con un discreto PIB, exhiben indicadores sociales sumamente satisfactorios. El problema no es sólo producir sino también distribuir con justicia y equidad.

Naturalmente, el PIB no es el único indicador económico ni es exacto, entre otras cosas porque no discrimina la propiedad ni toma en cuenta el destino de los valores creados. Por ejemplo lo producido por empresas norteamericanas en China forma parte del PIB de China, no del de Estados Unidos.

Para lograr un registro más exacto del desempeño económico nacional se utiliza la categoría de Producto Nacional Bruto o Ingreso Nacional Bruto. En este caso se trata del valor de los bienes y servicios creados exclusivamente por los entes nacionales de un país, suma de la cual se excluye a las entidades extranjeras y se incluye a los nacionales que laboran en el extranjero.

Los ingresos obtenidos por los futbolistas brasileños que juegan en España se contabilizan como parte del PIB de España, a la vez que forman parte del Producto Nacional Bruto de Brasil, pero no de su PIB.

Para calcular el PIB cada país se suma los balances financieros y estados de resultados de todas las empresas, entidades económicas de todo tipo; mientras que, para deducir el Producto Nacional Bruto, se suma al PIB los lucros obtenidos por los nacionales en el extranjero y se restan aquellos que entidades extranjeras han obtenido en el país de marras.

Obviamente que no se trata de un tecnicismo irrelevante, sobre todo cuando alude a entidades y ciudadanos norteamericanos cuyos enormes volúmenes de capitales están ampliamente desplegados por todo el mundo.

Cierta vez disfruté de un excelente filme norteamericano titulado: “Volver a Caminar” que contaba la odisea de un joven militar invalido por un disparo que le dañó parte del cerebro. Después de dramáticos esfuerzos, la madre del joven consiguió que fuera atendido en un centro de restauración neurológica donde no pudieron curarlo pero sí reprogramar su cerebro para poner en servicio partes no utilizadas y suplir las funciones dañadas. La ciencia médica, la tenacidad de la madre y la voluntad del joven hicieron el resto: el muchacho volvió a caminar.

Se trata de una esperanza para algunas economías que por adversidades imprevistas quedaron postradas y en la medida en que aprendieron, echaron a andar, incluso algunas lo hacen muy de prisa; verbigracia China y Vietnam, cuya experiencia está disponible.

Mañana cuento más.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.