viernes, 25 de febrero de 2011

Estados Unidos: El cinturón de la oxidación

Silvio González (PL)

Noam Chomsky calificó como el "Cinturón de la Oxidación" a los estados de: Minnesota, Iowa, Wisconsin, Illinois, Michigan y Ohio.

Es que allí ya existen centenares de industrias cerradas y es donde ha sido históricamente más fuerte la conciencia de la clase obrera estadounidense.

El movimiento sindical ha sufrido una considerable perdida de su antiguo poderío pues sus filas disminuyeron al trasladarse muchas empresas hacia estados sureños contrarios a las organizaciones obreras, dado que allí eran más baratas sus operaciones.

Según la Associated Press en estos momentos solamente el 12 por ciento de la masa de trabajadores en Estados Unidos está sindicalizada por lo que se puede calificar este como el peor de todos los momentos en la historia del país.

Los republicanos envalentonados por su arrolladora victoria en los pasados comicios parciales de noviembre desean dar el tiro de gracia a los vestigios que quedan aún del movimiento sindical estadounidenses dijo Jeffrey Keefe profesor de Asuntos Laborales en la Universidad Rutgers.

Según la agencia France Press en otros 22 estados hay legislaciones donde los trabajadores no tienen garantizados los derechos a pertenecer a un gremio.

Hasta este momento los republicanos han logrado pasar legislaciones anti sindicales en 12 estados donde se prohíbe pertenecer a estas agrupaciones y esperan extender esa ordenanza a otros muchos.

Estas legislaciones son rechazadas por diversos sectores populares aunque tratan de justificarse por los actuales recortes presupuestarios y otras excusas que se escudan en la actual crisis.

Y empezó por Wisconsin

El estado de Wisconsin está situado en una región en torno a los grandes lagos, la cual tradicionalmente conforma el corazón industrial y agrícola de Estados Unidos.

Desde enero del 2011 tiene un gobernador republicano extremista nombrado Scott Walker que tras jurar su cargo y con una mayoría en la asamblea estadual, otorgó una amnistía fiscal a las empresas multinacionales y estaduales que costó a las arcas del estado 170 millones de dólares.

La legislación propuesta por Walker incluye la liquidación del derecho de organización sindical y de representación para los empleados públicos.

Se trata del primer golpe en un complicado plan nacional para destruir los gremios estadounidenses, y está dirigido contra su sector más militante, el sector público y de servicios.

Existe ahora una batalla que se extiende a otros estados para erosionar o cancelar totalmente los derechos de los trabajadores y especialmente eliminar de la palestra pública los vestigios del movimiento obrero de ese país.

Este constituye el mayor ataque contra los derechos de los trabajadores desde la Ley Taft-Hartley de 1947, y de tener éxito sería el último aldabonazo para dejar neutralizada la resistencia futura de los gremios.

Los sindicatos estadounidenses son las principales fuentes financieras y que aportan masas de votantes al Partido Demócrata por lo que constituyen desde hace mucho tiempo objetivos a destruir por parte de los republicanos.

Las protestas de Wisconsin son sólo la punta del iceberg y forman parte de un ataque contra los pocos sindicatos e instituciones públicas del país que quedan en pie, perfectamente programado por la mayoría republicana tanto a nivel federal como a nivel estadual señaló Radio Democray Now.

El Presidente Barack Obama, dijo que comprende que los empleados públicos necesitan hacer sacrificios como todo el mundo para cubrir los déficit fiscales, y se demuestra "sumamente comprensivo" de la necesidad que tienen los gobiernos estaduales de reducir los gastos.

En Wisconsin ocurrieron manifestaciones de protesta con participación de más de 65 mil personas, según algunas fuentes.

Las demostraciones ocurrieron mientras los legisladores demócratas mantienen postergada la votación al tomarse vacaciones fuera del estado para evitar el quórum necesario.

El diario Indy Star informó que en Indiana hay un boicot similar para evitar la aprobación de otra ley que despojaría a los sindicatos de la mayoría de sus seguidores.

La legislación laboral estadounidense regula las relaciones de empresas privadas a nivel federal, pero delega la regulación de los empleados públicos en cada uno de los estados.

Por eso Walker cuenta con todo el poder legislativo en su mano para imponer medidas de corte draconiano que hagan literalmente imposible la continuidad de los sindicatos de trabajadores del sector público. Entre otras medias, Walker quiere forzar a los sindicatos a celebrar un plebiscito que les legitime anualmente, prohibir las deducciones automáticas (cotizaciones) de las contribuciones sindicales y restringir drásticamente los derechos de negociación de esos colectivos.

Los ciudadanos del estado de Wisconsin están apoyando a sus maestros, policías, bomberos, empleados municipales, bedeles y funcionarios.

Los Green Bay Packers, el equipo local de fútbol americano, flamante campeón de la Copa nacional Super Bowl, han emitido un comunicado donde expresan su apoyo a los trabajadores y a las protestas.

Varias iglesias y organizaciones estudiantiles también han declarado su solidaridad y han prometido no claudicar.

"Debemos organizarnos dentro y fuera de los sindicatos para lograr unirnos o de otra forma seremos derrotados", exhortó Earl Silbar, un activista sindical de Chicago.

Bryan Pfeifer, organizador estudiantil de la Universidad de Wayne en Detroit, convocó a todos en Estado Unidos a ir a protestar a Wisconsin, ya que los habitantes de ese estado no son los responsables de la actual crisis y por tanto no deben solventarla.

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