martes, 1 de febrero de 2011

México: alianza de izquierda retiene Guerrero

Nubia Piqueras Grosso (PL)

La victoria por amplio margen del candidato de la coalición izquierdista "Guerrero nos une", Ángel Heladio Aguirre, en los comicios por la gobernación de ese estado suroccidental de México, constituye el preludio de una derrota anunciada.

Según Gustavo Madero, presidente nacional del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), su principal oponente, perderá los dos primeros comicios para gobernadores de 2011.

El primer pronóstico ya se cumplió en Guerrero, donde el Programa de Resultados Electorales Preliminares daba como ganador a Aguirre, quien tras escrutar el 99,5 por ciento de las boletas tenía 670 mil 666 votos a su favor, lo que representa el 55,92 por ciento del sufragio válido emitido.

Mientras su contrincante, Manuel Añorve, de la alianza de derecha "Tiempos Mejores", encabezado por el PRI, vio derrumbar sus pretensiones al recibir hasta el momento el 42,74 por ciento del apoyo popular.

Las elecciones de ayer demostraron que "el PRI no es invencible y que sólo es un mito, aunque nos hayan venido a echar montón (aplastar)", afirmó Jesús Zambrano, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El legislador aseguró que este resultado constituye para la coalición -integrada por el PRD, el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia- "el primer triunfo en 2011, al tiempo que nos coloca en una situación ventajosa, en la que pudiéramos seguir ganando elecciones como parte de una vertiente triunfadora".

Y ciertamente para algunos analistas, el triunfo de Aguirre estribó en las alianzas políticas y en actitudes poco inusuales como la del candidato del PAN, Marcos Efrén Parra, quien a última hora abandonó la contienda y declinó a favor del postulante por la izquierda.

Al respecto, la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Beatriz Paredes, dijo que la derrota de su candidato se debió fundamentalmente a que enfrentó una coalición "antinatural", resultado de "deslealtades".

El recién electo gobernador de Guerrero aspiraba a la postulación por el PRI, bajo cuya bandera ocupó el cargo por sustitución desde 1996 a 1999, pero en agosto pasado no fue designado para el actual período.

Ante tal situación decidió renunciar a la agrupación y sumarse al bando oponente, al PRD, que sí aprobó su candidatura junto al PT y Convergencia. Al explicar su cambio, Aguirre aseguró que no hubo "ni traiciones ni deslealtades".

En su intento de justificar la derrota, Paredes anunció que abogados y representantes del PRI tienen indicaciones de revisar los incidentes acaecidos previos a la jornada electoral del domingo, y presentarlos ante la Secretaría de Elecciones, a la que solicitaron valorar los elementos disponibles sobre ciertas irregularidades.

Pero las acusaciones de "guerra sucia" fueron mutuas, pues el PRD denunció la existencia de una bodega con medio millar de productos domésticos listos para entregar junto a propaganda del candidato del PRI, como presunta evidencia del método a emplear para comprar votos durante el sufragio.

Sin embargo, el detonante que más impacto tuvo en los medios locales de prensa fue el reporte publicado, el viernes pasado, por el diario Reforma, donde un supuesto narcotraficante declaró que su banda ayudó a financiar la campaña de Añorve, quien negó todo nexo con el crimen organizado.

La acusación, al parecer un ardid como parte de la contienda, indujo el efecto político contrario, al permitirle al acusado hacer declaraciones sobre el asunto después de concluida oficialmente la campaña y decretado el silencio para las partes, lo cual fue denunciado por la oposición.

De todo hubo en la campaña electoral para gobernador de Guerrero, un estado que pese a ser uno de los más violentos en México demostró una "cultura cívica", al no reportarse enfrentamientos y la ciudadanía convertirse en protagonista de "una de las elecciones más participativas en la historia del estado", según reportes de prensa desde Acapulco.

No obstante, la fórmula de las alianzas, manejada incluso como una posibilidad en las presidenciales del 2012, podría repetirse y ser la gran ganadora en los próximos comicios para gobernadores que restan en los sucesivos meses.

Sobre este particular, Jesús Ortega, dirigente nacional del PRD, aclaró que las candidaturas y alianzas impulsadas por su partido se hacen de acuerdo a las condiciones concretas de cada estado y en función de ello, actuarán con vista a las elecciones restantes.

"Igual que lo que hicimos en Guerrero sigue el triunfo el próximo domingo en Baja California Sur (también gobernado por el PRD) y luego el Estado de México, Coahuila y Nayarit", comentó en declaraciones a la prensa el presidente del PRD. Con esta primera votación, de las seis que ocurrirán este año para elegir a gobernadores en igual número de estados, los partidos comienzan un forcejeo que irá midiendo las posibilidades de alcanzar la Presidencia, lo que constituye el objetivo supremo de las fuerzas políticas mexicanas, aseguran analistas locales.

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