viernes, 4 de marzo de 2011

Argentina, Chaco. Causa por delitos de lesa humanidad: Juzgado federal inspecciona el Regimiento de la Liguria

MOMARANDU

En busca de rastros de un centro clandestino el Juzgado federal de Resistencia retomó con una inspección ocular sobre el regimiento que ocupa el grupo de Artillería 7 la causa que investiga delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar Margarita Belén.

Los ex presos políticos Ricardo Uferer y Eduardo Luque y el policía Luis Rafael Ovalle, participaron de la inspección.

Uferer y Luque fueron detenidos en el Regimiento a causa de su militancia política mientras se encontraban prestando servicio militar, poco después del 24 de marzo de 1976.

Ovalle, en cambio, confeccionó fichas dactiloscópicas a un grupo de cadáveres traídos de la ruta ese 13 de diciembre.

La inspección fue realizada en consideración de que varios testigos de la causa contaron que las instalaciones del Regimiento podrían haber sido utilizadas como centro clandestino de detención.

Incluso se dijo que después de la Masacre los oficiales reunieron los cadáveres de los asesinados en un playón y realizaron una arenga ante la tropa sobre los “costos” de enfrentar al Ejército argentino, según se declaró.

Tal y como ya sucedió en la inspección en la Alcaidía y en la U7, el tribunal no permitió la participación del equipo del Programa de Asistencia a las Víctimas en la inspección.

En tropel y durante algo más de una hora jueces, empleados del juzgado, fiscales, querellantes , los Pierola, el camarógrafo de la Dirección de Cine y Espacio Audiovisual periodistas, trabajadores , abogados defensores, el grupo de militares imputados y sus custodios del SPF, y varios militares de la guarnición recorrieron los fondos del Regimiento, la sala de armas, y el Casino de Oficiales siguiendo recuerdos de los testigos.

La búsqueda comenzó con lugar donde el licenciado en criminalística Luis Rafael Ovalle tomó las huellas dactilares a un grupo cadáveres después del 13 de diciembre de 1976. En esa época Ovalle trabajaba en la sección de Dactiloscopía de la policía del Chaco.

En su testimonio en la causa en agosto de 2010 relató que después del 13 de diciembre fue enviado a tomar huellas dactilares a cadáveres en el Regimiento. Ovalle realizó las pericias a siete cuerpos, dos eran NN, una mujer y un hombre en un “dormitorio, pasando la Plaza de Armas”.

Después de idas y vueltas, Ovalle se dio por vencido y en la Sala de Armas dio por terminada la infructuosa búsqueda. “Son treinta y cuatro años, espero que me entienda” se disculpó ante la jueza Yunnes.

El imputado Ricardo Reyes entendió al hombre, “es muy difícil… los edificios confunden” musitó con su voz grave y sin perder el semblante serio que lo caracteriza.

Ya que no pudo encontrar el lugar Ovalle pasó a describirlo: “Tenía techo a dos aguas, era como un dormitorio, (una cuadra) estaba en el fondo, y había una puerta que daba a un descampado”. Contó que los cuerpos estaban a la derecha de la puerta de ingreso, uno al lado de otro.

Llegado el turno de los ex presos políticos la cosa fue más sencilla: simplemente contaron y señalaron los lugares donde fueron detenidos pocos meses después de marzo de 1976.

A Eduardo Luque lo fueron a buscar en la zona de la guardia, hacia el frente del Regimiento, casi sobre la avenida 9 de Julio.

Ricardo Uferer fue detenido durante un descanso de su turno de guardia por el en ese entonces teniente Ricardo Reyes, hoy imputado.

A unos pocos pasos, Ricardo Reyes escuchaba con atención el testimonio de Uferer y anotaba en una libretita como las que utilizan los médicos para recetar, con la inscripción Aplazoma – tranquinal en el dorso.

Reyes llevó a Uferer a la Batería Comando, donde este restaba servicio y de allí a la guardia, donde permanece encerrado durante una hora. Su destino siguiente fue la Brigada de Investigaciones. Allí conoció el “sadismo impresionante de la tortura porqué sí, despiadada, para destruir física y moralmente a los detenidos”, tal y como declaró en la Causa Caballero el año pasado.

Por último se relevó la ubicación del Casino de Oficiales y eso fue todo. Se informó a las partes que todo continuará el 16 de marzo con la lectura de las pruebas documentales de cara a la ronda de alegatos.

Con la etapa testimonial de la causa finalizada los debates continuarán el 16 de marzo con la lectura de las pruebas documentales.

Es posible que esto lleve un par de días, por lo cual el tribunal estará fijando la fecha de inicio de los alegatos para finales de marzo o comienzos de abril.

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