miércoles, 2 de marzo de 2011

Argentina, Córdoba: El que dijo que no

Juan Cruz Taborda Varela (MATICES - PRENSA RED)

El certamen “10 jóvenes sobresalientes de Córdoba” de la Bolsa de Comercio es un clásico e indiscutido de la distinguida Córdoba, desde 1978. Leandro García Ponzo dijo que no. Aquí, las razones para no colgarse el bronce del conservadurismo mediterráneo.

El Premio Jóvenes Sobresalientes de Córdoba, ideado y llevado adelante por la Bolsa de Comercio de esta ciudad, comenzó a entregarse en 1978. En esos mismos años, la entidad organizaba cenas de agasajo y agradecimiento a los generales Viola y Menéndez y explicaba de modo habitual el porqué de su encolumnamiento tras el proyecto político, económico y cultural que cristalizaba, por entonces, el poder militar.

Desde que se comenzó a entregar el Premio, un amplio espectro de jóvenes hombres y mujeres –hombres más bien-, fueron galardonados bajo la amplia premisa de ser, precisamente, jóvenes sobresalientes. Desfilaron, desde entonces, doctores en distintas ciencias, menores de 40 que habían sorprendido por un acto de arrojo, deportistas varios y futuros líderes políticos. Nadie dijo que no.

De la decena de jóvenes sobresalientes del 2010, uno –vaya la paradoja- sobresalió aún más: Leandro García Ponzo. Sobresalía porque era el más joven: apenas 26. Y sobresalió aún más porque desistió, con razones fundadas que serán explicadas aquí, de recibir tal galardón.

Antes de García Ponzo, pasaron por el estrado de la Bolsa, ‘sobresalientes’ como el Pichi Campana, Marcelo Milanesio y Santo Benigno Laciar. Biólogos como Sandra Díaz, Romina Picolotti y Raúl Montenegro y una buena cantidad de noveles académicos.

Periodistas de la talla de Rebeca Bortoletto y Pablo Rossi y un buen número de economistas formados por la Fundación Mediterránea Y también el sempiterno Ignacio Cafferata Nores, el ex cavallista Prudencio Busto Argañaraz, el ex secretario general de la gestión Kammerath y ex candidato menemista a la vicegobernación Rodrigo Agrelo y el joven Primero la Gente Sebastián García Díaz. Hasta que llegó García Ponzo.

Qué hizo para “sobresalir”

Leandro es mago –“la magia tiene la particularidad de despertar admiración o rechazo profundo, me parece fascinante, es un arte”, dice-, contabiliza unos 20 mil kilómetros hechos a dedo y es el creador del cine ambulante Cinexcepción –todos los sábados a la tarde proyecta películas en la plaza de barrio General Paz-.

Además, es Licenciado en Filosofía y actualmente cursa el Doctorado en la UNC y en la Universidad 8 de París, en donde tiene como director a Alain Badiou, uno de los pensadores vivos más importantes de la humanidad. “Es la cabeza viva más importante del mundo”, dice Leandro, que además es becario del Conicet, integrante de la Editorial de la UNC y se acaba de inscribir para cursar astronomía durante 2011.

Estas cuestiones y otras –por ejemplo, haber traducido y prologado un libro de Badiou, que fue editado en España-, llevaron a una tía suya a proponerlo para ser un joven sobresaliente de la Bolsa de Comercio.

A su vuelta de una estadía por estudios en Madrid, lo llamaron para avisarle que estaba seleccionado. Y aquí comienza la historia.

Crónica de un rechazo

“Fui a la reunión previa a la entrega de la distinción. Era en un salón grande, con una mesa larga, bien solemne –cuenta Leandro-. Había 9 personas del jurado –sólo faltaba Carolina Scotto- y los 10 jóvenes. Había algunos que se conocían del grupo católico de los Capuchinos”, recuerda. Luego, el presidente de la Bolsa y por consiguiente presidente del Jurado, Horacio Parga, inició la elegante reunión “con esta cuestión paradigmática –dice Leandro: ustedes –cuenta el joven que dijo el Presidente- ‘son un ejemplo por sus méritos’, y hace un llamamiento a recuperar valores en desuso, bastardeados, como la familia y la vida”.

Leandro hace una pausa, pone cara de desconcierto –la que puso en aquel momento-, y sigue: “Imaginate: yo soy gay y además milito por los derechos de las minorías sexuales y estoy a favor de la despenalización del aborto. Y después que este hombre dice eso, nos obligan a presentarnos a todos: una suscripción a un esquema de méritos. Tenés que decir por qué te destacás. Yo dije que me declaraba incompetente para hablar de mi mismo. Dije que tenía un cine, que hacía magia… Fue muy incómodo. Después el jurado se retiró y dijo que entre nosotros teníamos que seleccionar un orador. Y me propusieron a mi”.

El deseo de rechazar el premio, no sólo por ese momento de incomodidad, sino por una serie de motivos políticos que ya se explicarán, estaba presente. Pensó en aceptar convertirse en orador, recibir la estatuilla en el Palacio Ferreyra, gobernador incluido, y decir lo que pensaba. “La Bolsa de Comercio no tiene un perfil empresarial liberal, como podría ser Junior Achievement. Es totalmente conservadora, ligada a la curia. Así que les dije a los otros que los iba a traicionar, que no iba a decir lo que ellos esperaban.

"Les dije que no representan lo que yo quiero ser”, explica.

Se fue, repensó fernet y amigo de por medio y decidió renunciar. “Llamé y avisé, la persona que me atendió no entendía muy bien, me dijeron que nunca nadie había renunciado, expliqué los motivos y en resumen les dije que yo no pertenecía a ese lugar”.

Por qué Leandro

Leandro, a todo el palmarés descripto, le suma el hecho de haber sido el abanderado de la Universidad Nacional de Córdoba. Pese a esto, dice: “No sólo que no creo en los méritos en general, sino que creo que tienen un claro efecto despolitizador. Cuando vos extraés a uno de una comunidad o un colectivo, lo que hacés es reducir a ése uno a ciertos atributos que son pre existentes. El cuerpo de esa persona es absolutamente irrelevante. Y además esa persona se vuelve única, y ese único no articula políticamente con nadie”.

- El hombre solo no es nada

- Claro. Y la política, la confraternidad, el encuentro dependen del roce del cuerpo. Y este premio tiene la particularidad de ser un premio genérico. El Córdoba Cuna de Campeones es para deportistas. Éste, lo que hace, es hacer un llamado universal. Habría que preguntarse qué fue ser un joven sobresaliente en el 78’. Y habría que preguntarse por aquellos que no lo pudieron recibir jamás y por qué la Bolsa se jacta de no haber cambiado sus valores, por qué se compromete con la economía libre y de mercado como motor de cualquier cambio social.

- Y cuál fue la reacción de la Bolsa de Comercio.

- Ninguna. Me sustituyeron por otro.

- Y nunca nadie se enteró.

- No. Yo tengo la carpeta que atestigua…

Dos líneas, además de los argumentos de corte filosófico que expone Leandro (ver Notas relacionadas), se cruzaron en la decisión. Por un lado, el claro perfil político económico de la Bolsa de Comercio y sus integrantes, explícitamente vinculados a una línea de pensamiento que podría definirse como conservadora en lo político y liberal en lo económico.

“La Bolsa de Comercio de Córdoba nunca declinó los principios de defensa de una economía de mercado, abierta, competitiva, con la actividad privada como principal motor de crecimiento y desarrollo”, dicen de sí mismos, haciendo alusión a la tesis, bien desarrollada hace unos años, de retirar el Estado para que el Mercado sea el único ente regulador de la vida social. Sin ir más lejos, la institución apoyó sin miramientos la última dictadura militar y la transformación llevada adelante durante la década del 90’ por Carlos Menem.

Por otro lado, y aún siendo esferas que se vinculan directamente, inciden asuntos de corte ético. Cenar con Viola y Menéndez no sólo puede expresarse en términos de diferencias políticas. Utilizar la cercanía al poder de turno para favorecer negocios personales, tampoco.

El ex Presidente de la Bolsa, Juan Carlos Viano, actual vocal e integrante del Jurado que elige a los Jóvenes Sobresalientes, ha sido mencionado como uno de los pocos argentinos privilegiados que pudieron sacar sus miles de dólares de los bancos horas antes de que se decretase el llamado corralito de 2001. Beneficios de haber sido amigo del poder de entonces.

- ¿Estos temas tienen que ver en tu decisión?

- Por supuesto. El historial político de la Bolsa es nefasto.

Y sigue Leandro: “Meten gente con proyección política de ellos, después 4 ó 5 con perfil académico que no van a trascender públicamente y alguno más. Este año premiaron a una chica maestra de Chuña que hizo cosméticos a partir de la palma. Es maestra, mujer, pobre. Y pusieron a un bombero “por actos de arrojo”.

"El corte está establecido: hay gente con proyección política, otras con alto rendimiento académico y otros que son pobres y son premiados ‘por actos de arrojo`. Dos mujeres sobre diez entre los premiados, y en el jurado, una sobre 10…”.

- Es muy claro todo.

- Demasiado claro.

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