jueves, 31 de marzo de 2011

Argentina, Neuquén: Le alambran un campo en Pilo Lil

ACTA

Desde hace una punta de años Aladina Figueroa se ha tenido que hacer cargo de todo: "ni manos de dama tengo", dice la mujer de 62 años extendiendo las palmas, para se vean las arrugas y las asperezas. Nació en Pilo Lil y la mayor parte de su vida la pasó en el paraje La Rosilla, más precisamente en el puesto La Ventana.

Es, precisamente, el puesto en cuestión el que la semana pasada la trajo hasta Neuquén. Salió temprano de Pilo Lil y una vez en Junín de los Andes hizo transbordo al colectivo que viene a la ciudad capital. Como llegó a la tarde y la administración pública trabaja hasta las 14, tuvo que esperar y dormir en la terminal de ómnibus.

El jueves pasado tempranito estuvo una vez en la dirección de Tierras, que "antes estaba en Zapala", que le era más cerca aunque "siempre los expedientes estaban en Neuquén". El caso es que Aladina lleva 25 años tratando de hacerse de los papeles que le sirvan para recuperar la tierra de veranada allá arriba en los cerros de Pilo Lil. Sucede que con el tiempo ha ido quedando cada vez más apretada dentro de su propia tierra. Lo peor le pasó el año pasado, durante la Fiesta del Puestero en Junín de los Andes.

"Cuando volvimos nos encontramos con un alambrado en medio del campo", explicó Aladina en diálogo con "Río Negro".

Con su marido postrado, Aladina y algunos de sus doce hijos esperan que de una vez por todas se mojone el campo del que vivieron siempre y donde pastan 600 ovejas, 40 vacas y 18 caballos. "Es todo lo que tenemos, de eso vive toda la familia", contó la mujer, quien el jueves no pudo cruzar la barrera que significa la mesa de entradas. Cuenta que alguien le avisó que la Secretaría de Interior de la CTA podía ayudarla. Y, al fin, el viernes la recibió el flamante director de Tierras, Eduardo Ferrareso.

Ella y el secretario de Interior de la CTA recibieron el compromiso de Ferrareso, quien ocupa el cargo en el que, durante mucho tiempo, se mantuvo Luis Martínez, un funcionario que poco y nada hizo por solucionar los problemas de los pequeños crianceros.

El caso de Aladina no difiere del que padecen cientos de pequeños productores.

"Se ha avanzado mucho con la forestación y de un día para otro te ponen una alambrada, como pasó acá. La gente, cuando ve un alambre ni lo toca y hacer cualquier tipo de reclamo es muy complicado, porque la mayoría no sabe leer ni escribir y no hay una facilidad para que hagan los trámites", explicó César Sagredo, de la CTA.

Aladina los resume: "es de malos lo que ha hecho Tierras con nosotros". La familia Figueroa ocupa "La Ventana" desde 1974.

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