viernes, 4 de marzo de 2011

Bariloche: Tan lejos de Dios y tan cerca de Libia

Alfredo Grande (APE)

“por las arterias y las venas de la argentina circula la sangre de la democracia. Lástima las trombosis, coágulos y accidentes vasculares”
(aforismo implicado)

“Multisectorial advierte “presiones” que pretenden “correr” el eje de su reclamo.
Referentes de la organización y familiares de las víctimas asesinadas en junio pasado se hicieron presentes en la plaza del Centro Cívico para leer de manera pública un comunicado de repudio a lo ocurrido tras la última marcha por considerar que se trata del “último y más audaz argumento para no hablar de los tres crímenes y sus responsables”. Aseveraron que “diversas facciones del poder político y económico provincial y local” buscan “ponen en duda su legitimidad y debilitarlos”. Plantearon que se pretende “distraer la atención”. Y resaltaron que “hay pasos institucionales que confirman esos ataques y presiones”. Aseveraron que existe “una persecución ideológica y política destinada única y exclusivamente a proteger el gobierno de Miguel Saiz, a los hombres del Ministerio de Gobierno y toda la cúpula de la policía”.
Indicaron que surge “bajo las balas y el terror contra la población civil” y resaltaron que el último “atentado incendiario” representa “el último y más audaz argumento que pretende utilizarse para no hablar de los tres crímenes de junio, de sus autores materiales y sus responsables políticos y administrativos, de los secuestros y las torturas a decenas de jóvenes”.
Justicia por Diego Bonnefoi, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas, cárcel efectiva a los asesinos, desmantelamiento del BORA, renuncia de Diego Larreguy, de Cufré y juicio político al gobernador Saiz.
Agencia de Noticias Bariloche

(APe).- Me citó en el Mac Donald del Obelisco. El mismo que fue saqueado en la memorables jornadas del 2001, por la sumatoria invencible de anti imperialismo y la voluntad política oral de comer hamburguesas. En otros tiempos, La Paz hubiera sido un lugar indiscutible, pero sabemos que la marca de los 90 es indeleble. Llegó primero, o yo llegué segundo, todo es relativo. Nos saludamos, o lo saludé, eso no es tan relativo. Me miró y ensayó una mueca mezcla de Jim Carrey y Boris Karloff. “Me parece grave”-dijo con las cejas fruncidas. Ensayé un chiste. “¿qué cosa? ¿Las arrugas en la frente? Nunca es bueno que nadie se ría de un chiste. Incluso es preferible que alguien se ría de una cosa dicha en serio. “Usted sabe que mi padre y su padre eran muy amigos” -comentó con lo mas parecido a una sonrisa que le observé en la conversación. “Por supuesto -asentí un poco mas relajado, lo que luego se comprobó que fue un error fatal. Y agregué aprovechando el viento de cola, con perdón de la palabra. “Los dos odiaban a Horacio Thedy”. Y agregué: “Los recuerdos se embotellan en la autopista de mi memoria”. Ahora me doy cuenta de que era una metáfora lamentable, pero no podía salir del embotellamiento. Las internas del partido demócrata progresista, fundado por Lisandro de la Torre, ocuparon décadas de la vida de mi padre. Y el tilingo de Thedy despertaba sus más profundas diatribas. “Pero me extraña que siendo hijo de su padre, escriba lo que escribe. ¿Cómo de le ocurre publicar que la democracia es un crimen? -la voz se hizo más grave, y quizá, aumentó el volumen. “Bueno, en realidad el hambre, el gatillo fácil, el desmantelamiento de las redes asistenciales, el glifosato..”-fueron algunos balbuceos. “¡Pero no me joda con esa nefasta herencia de la dictadura y el menemismo!”. “¿Y quien bancó a Menem? O me va a decir que se equivocó la cigüeña y lo dejó en Anillaco?”. Yo pensé que atacaba, pero en realidad creo que apenas avanzaba. Y titubeando. Me miró entre comprensivo y exigente, algo así como una mezcla de dulce de leche y ajo. “Grande, usted escribe bien. No mejor que su padre, pero bastante bien. Lo que pasa es que lo pusieron en la cancha equivocada. Hay lugares donde su estilo, su humor, su claridad conceptual serían...digamos, muy apreciadas”. Mordió la hamburguesa del pequeño precio y esperó. “En una cultura no represora, la excepción no confirma la regla: la interpela” le dijo buscando afirmarme. Comprobé una vez mas que a la gente la pone muy nerviosa no entender. “Déjese de joder con sus aforismos. Se la pasa lloriqueando, no entiende el momento excepcional que estamos pasando”. Me di cuenta que argumentar era imposible. El pensamiento único, el mandato, la ley y el orden, se habían impuesto una vez más. La operación política de que todo pensamiento crítico es destituyente, y que lo destituyente es siempre golpista y de derecha, paraliza las neuronas de cualquiera. No se trata entonces de política ni de representación. Se trata de religión y de enviados. Ni siquiera sirve alegrarse por lo bueno, porque si no pensamos que todo es bueno, entonces en realidad decimos que todo es malo. “La parte es el todo”. Aceptar todo, incluso lo malo es apenas un tránsito hacia lo mejor. No se trata de presidencialismo: ahora se trata de lo absoluto. Nadie acuerda, nadie discute, nadie tiene necesidad de interrumpir el vertiginoso pasaje de lo diferente a lo incompatible. La doctrina de seguridad nacional policial, también conocida como “gatillo fácil”, no puede ser destruída. La trata que es quizá la forma más perversa de la esclavitud, se da el lujo de publicitar su siniestra actividad con avisos, papelitos y no digo pasacalles para no dar ideas. El IVA, ese impuesto invisible e injusto, que grava incluso comestibles, bebidas y todo lo necesario para la canasta familiar, es uno de los principales garantes del superavit fiscal. “Antes de irse, me gustaría preguntarle que piensa del asesinato de Diego Bonnefoi”. Me miró mientras limpiaba el mentón manchado por un poco de mostaza. “¿Bonnefoi? ¿Va por alguna colectora?”. Me di el gusto de putearlo, y lo hice pensando también en mi padre. Me senté y me quedé pensando que si el mal no puede sostener el bien, quizá el bien puede sostener el mal. Pedraza detenido es un perro que no asegura, quizá garantice, que no se acabará la rabia burocratizada. Y que Mariano Ferreira no tenía que ser inmolado para ir por el jeque ferroviario. A lo mejor, tenemos muchas Libias en nuestro territorio, y nadie que intente ubicarse en la gloria de luchar por los derechos humanos, puede pactar con sus líderes. La transversalidad dejó la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser. Cobos es la marca registrada de esa vergüenza. La vuelta al PJ, la marca registrada de ese dolor. Tengo la convicción, al menos todavía la tengo, de que hay que odiar al capitalismo, para algún día amar al socialismo. A todo el capitalismo, incluido el serio, el financiero, el salvaje, el prolijo, el caníbal. Los pueblos originarios, en la dignidad de su lucha, nos están mostrando mucho más que una reivindicación. Interpelan una forma de sostener la vida que más que sostenerla, la entierra. Lo observé alejarse, naturalmente hablando por dos black berry al mismo tiempo. No pude negar mi malestar, mi bronca, mi tristeza. Cuando me llamó, este operador invocó el nombre de mi padre en vano. Las imágenes de Diego, Mariano, Maxi, Darío, Luciano, Romina, Carlos, los masacrados de Cromagnon, tantos otros y otras a los cuales ni recordar el nombre puedo. Busqué en la autopista de mi memoria, algún recuerdo que me ayudara. Lo encontré en el Seminario de Formación Teológica. Esa mañana en la que participé, me di cuenta que con los pobres de la tierra, yo también quiero mi suerte echar. Y recordé mis palabras de cierre: “no tengo la certeza de una tierra prometida, pero si la convicción de una lucha compartida”.

Fuente imagen: APE

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