miércoles, 2 de marzo de 2011

China y los próximos cinco años

Luis Melian (PL)

Luego de crecer hasta convertirse en la segunda economía del mundo, China mira ahora al próximo lustro como una etapa decisiva en su aspiración de construir una sociedad moderadamente próspera para 2020.

Por estos días mucho se habla de las metas y desafíos en el período 2011-15, ante la cercanía del inicio de la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional, el próximo sábado, la cual debe aprobar el XII Plan Quinquenal de Desarrollo Socio-Económico del país.

Entre las proyecciones preliminares resalta una tasa de crecimiento anual del siete por ciento, inferior en 0,5 por ciento a la del quinquenio anterior, en correspondencia con una estrategia que prioriza su calidad, o sea, mantener la expansión de un modo sostenible.

Las metas son enormes y más difíciles porque todo comienza con una situación internacional adversa que tiene como principales expresiones los elevados precios del petróleo y de otros productos, incluidos los alimentos, mientras la estabilidad aún está por regresar a los mercados.

Cabe recordar que en el caso del crudo, esta nación importó el año pasado 239 millones de toneladas, 17 por ciento más que en el ejercicio anterior.

Pero no todo ocurre fuera de casa. El país inició 2011 golpeado por una sequía que afectó con fuerza a ocho provincias con importancia en la producción del trigo de invierno.

Aunque ya aliviada, la falta de lluvia obligó al gobierno a aplicar un plan de emergencia que permitió reducir las zonas dañadas mediante la siembra de nubes, perforación de pozos y la entrega de fondos para combatir ese fenómeno, entre otras medidas.

Esta adversidad aumenta los desafíos para las autoridades en lo que se reconoce como la máxima prioridad del año: la lucha contra la inflación, o sea, controlar el alza de los precios, con marcados incrementos en los últimos tres meses.

Máxime cuando esa realidad constituye una de las mayores preocupaciones de la población, fundamentada con las siguientes estadísticas.

En noviembre el Indice de Precios al Consumidor registró un alza interanual del 5,1 por ciento, la más elevada en 28 meses, en diciembre fue de 4,6 y en enero escaló a 4,9. El principal barómetro de la inflación creció el año pasado 3,3 por ciento, 0,3 por ciento por encima de la meta oficial.

Todo ello a pesar de las medidas aplicadas para estabilizarlos, que incluyen desde el aumento de las tasas de interés y del coeficiente de reservas de los bancos, hasta mayores controles de los alimentos y la venta de reservas de algunos productos.

Otro reto grande para las autoridades es el relacionado con la vivienda, cuyos precios son muy elevados e inalcanzables para las familias de bajos ingresos, por lo que urgen planes que la garanticen a un costo asequible para ese grupo poblacional.

Según se anunció, esta nación de más de mil 340 millones de habitantes prevé construir 36 millones de casas de bajo costo en el próximo lustro con vista a aliviar esa situación y a la vez favorecer la estabilización de los precios.

Todos estos planes deben permitir a China reducir las diferencias socio-económicas entre el campo y la ciudad, así como entre su región occidental (menos desarrollada) y la oriental, en el empeño de también disminuir la pobreza y garantizar justicia social.

De estas proyecciones, incluidos los retos, se hablará a partir de mañana en las sesiones de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, principal organismo de consulta política del país, y desde el sábado en las de la Asamblea Popular Nacional.

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