Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)
De acuerdo al Financial Times (27.2), “en todo el este del país, académicos, funcionarios, soldados y hombres de negocios han unido fuerzas para administrar ciudades y pueblos una vez que el régimen de Mohamad Khadafi hubiera sido expulsado. En Benghazi, la capital de la región, uno de los varios comités que se han establecido asegura la provisión de electricidad. Se conecta con el comité encargado del petróleo para obtener el abastecimiento de combustibles para las plantas eléctricas. Los funcionarios que trabajan en la sucursal local del ministerio de Finanzas, que han adherido a la revolución ‘desde el primer día’, firman los cheques que aseguran el pago de los salarios”; la sucursal local del banco central tendría liquidez para sufragar gastos por tres meses. Grupos armados protegen el funcionamiento de las oficinas del banco central. Se encuentran movilizados incluso los ‘boy scouts’ para la distribución de alimentos. En los bancos que han retomado su trabajo, se permite el retiro diario de hasta 160 dólares. Para los analistas políticos, la formación de comités obedece a la ausencia de instituciones políticas en Libia, con excepción de la camarilla del líder máximo, creando un vacío de poder que es cubierto por los comités. De acuerdo al corresponsal del FT, “El movimiento anti-régimen espera usar el mismo modelo de comités a nivel nacional para impedir el vacío que producirá la expulsión del régimen de Khadafi”.
La corresponsal de Le Monde (1.3) aborda también el tema de los comités, aunque desde otro ángulo. El comité encargado del gobierno de Benghazi realizó su primera conferencia de prensa el 27 de febrero. Señala, sin embargo, que “Entre las ciudades ‘liberadas’ del este, la coordinación entre los comités es casi inexistente”. Ella también explica que “Libia no tiene Constitución, ni partidos políticos, ni asociaciones ni sindicatos, ni el menor tejido político organizado en el cual apoyarse”. Además, “la revolución libia, lanzada por el empuje de la juventud, no tiene por el momento ningún dirigente”. Las caracterizaciones de los corresponsales del FT y de Le Monde contrastan con las de los analistas norteamericanos, que aseguran que el levantamiento en el este es la consecuencia d! e la desafección de los clanes tribales del este, que no es de ahora, con la camarilla familiar que gobierna desde Tripoli, la capital, en el oeste.
Los comités, dice Le Monde, han desechado la propuesta de marchar sobre Trípoli debido a la carencia de armamento adecuado para hacer frente a los tanques del gobierno. Asimismo, se encuentran discutiendo la formación de un gobierno regional, el cual serviría para unir a los comités pero que podría provocar la escisión territorial de Libia; un ex ministro de Khadafi, que abandonó el gobierno en los primeros días de la insurgencia, ha comenzado las gestiones para formar gobierno, probablemente en función de un reconocimiento internacional. Según el diario francés, los comités, en cambio, defienden con firmeza la unidad nacional y se oponen a formar gobierno. Al cabo de 40 años, la unidad burocrática de Libia, desarrollada por el nacionalismo tercermundista, se disuelve bajo la presión de una división nacional que se! ha acentuado.
Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.