viernes, 4 de marzo de 2011

Irlanda: Reacomodo del mapa político

Odalys Buscarón (PL)

Las elecciones legislativas anticipadas de Irlanda supusieron el reacomodo del mapa político nacional entre las principales formaciones tradicionales opositoras y el ocaso del partido gobernante con más tiempo en el poder.

La mayor agrupación de la oposición -hasta los comicios del 25 de febrero- Fine Gael (FG), subió a la cima partidista irlandesa tras conquistar un 38 por ciento de los votos, según conteos preliminares, con posibilidades de aumentar su representación parlamentaria en el nuevo Dáil (Parlamento) de 70 a 76 escaños, a nueve o 10 bancas de la mayoría absoluta.

El partido Laborista también consiguió el mejor resultado desde que se fundó hace casi un siglo, 36 asientos de 20 logrados en las consultas legislativas de 2007.

Para el Fianna Fáil (FF), del primer ministro saliente Brian Cowen, las consultas adelantadas marcaron sin duda un descalabro del conservadurismo y un retroceso político del partido que llevó las riendas del poder en este país por casi 60 de los últimos 80 años.

De las 77 bancas posiblemente pierda unas 50, en un parlamento que estará dominado en los próximos cinco años por los democristianos de Enda Kenny, el vencedor de estos comicios y nuevo primer ministro, aunque sin mayoría.

El milagro irlandés pasó a ser en 2008 una verdadera pesadilla.

Tras la crisis económica global, el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo en un 3,5 por ciento y en 2010 el déficit trepó al 32 por ciento del PIB.

La era de la dominación de Fianna Fáil tuvo un final abrupto, por la ira popular volcada en las urnas, resumió así el analista Stephen Collins.

El electorado tomó claramente venganza por el mal desempeño del Gobierno ante la crisis económica que desmoronó al llamado Tigre Celta y los acuerdos sellados por Dublín para un rescate de 85 mil millones de euros del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE).

FF descendió de 41,5 por ciento de los votos en 2007 a sólo 17,4 por ciento, "abandonado por seis de cada 10 ciudadanos que lo apoyaron hasta entonces", apuntó el profesor de Política Comparada Michael Marsh, de Trinity College, en Dublín.

Las votaciones, signadas por la crisis financiera, la abultada deuda y un controvertido préstamo externo, redundaron en grandes dividendos para el partido nacionalista Sinn Fein, con 13 mandatos de diputados previsiblemente, que representa un ascenso en más de 50 por ciento del voto popular, según el sitio electionsireland.org.

Con posiciones fortalecidas, Sinn Fein podría convertirse en la plataforma de los movimientos contestatarios que rechazan los programas de recorte presupuestario, al igual que la Alianza Izquierda Unida (ULA, por sus siglas en inglés).

Lejos a todas luces de una reestructuración a fondo del sistema partidista, la configuración actual deja ver un nuevo alineamiento desde la década de 1980, forzado por los resultados electorales.

En 1982 y de 1987 a 2007 el FF condujo los hilos del poder en Irlanda en alianza primero con el partido Demócratas Progresistas y luego con los Verdes, cuya ruptura en diciembre de 2010 precipitó el adelanto de los comicios.

Camino a la coalición

Una coalición entre FG y PL, de Eamon Gilmore, parece ser el escenario más claro luego de las votaciones del 25 de febrero.

A pesar de situarse como la organización más numerosa dentro de la asamblea legislativa, los democratacristianos no pueden gobernar como partido único por carecer de mayoría parlamentaria (mínimo 85 escaños).

Gilmore ya adelantó el interés de la agrupación de integrarse al gabinete con su antiguo aliado de 1973, 1981 y 1982.

A la par de las afinidades ideológicas y en el manejo de la agenda doméstica, está por ver cómo sincronizarán en el enfoque de las finanzas internas.

El plan de austeridad fiscal adoptado por el entonces primer ministro Brian Cowen para 2011 y a tono con los requerimientos del acuerdo con el FMI y la UE, fue cuestionado duramente por la oposición, pero no en los mismos términos.

FG prometió una renegociación del convenio suscrito en diciembre en cuanto al volumen de reducción de la deuda pública (hasta un tres por ciento del PIB), basado en recortes de gastos sin aludir a un referendo para someter a consulta popular el pago del auxilio externo.

En contraste, el PL pretende que los acreedores concedan a Dublín un plazo mayor a 2014 para reestructurar las finanzas.

Los sindicatos reprochan a los democratacristianos los planes de reformas del sector público que prevén recortes de personal y de los gastos para salarios y pensiones.

De hecho la Alianza Izquierda Unida urgió a los laboristas a que cumplan sus promesas de proteger a los trabajadores de la embestida neoliberal.

El secretario general de Unite, Jimmy Kelly, consideró que los laboristas no deberían apuntalar un gobierno de FG partidario de las políticas de privatización y de recortes de ingresos.

Para Kelly, el PL tiene una oportunidad histórica de convertirse en la oposición oficial dentro del Dáil "encabezando una amplia coalición de izquierda", junto al Sinn Fein, la ULA y los independientes afines, dijo.

Enda Kenny como negociador no cuenta con mucho tiempo, pues deberá conformar el gobierno antes del 9 de marzo, fecha en que está prevista la inauguración de la 31 legislatura y su nombramiento como nuevo "taoiseach" (primer ministro).

La concertación con el bloque de los independientes parece menos prudente, debido al abrumador rechazo en esas filas a las condiciones del préstamo del FMI y la UE y, porque según analistas, originaría un ejecutivo vulnerable como el anterior.

El director de la campaña electoral de FG, Phil Hogan, dejó entrever conciencia en algunas decisiones importantes para el país en el contexto de los asuntos de la UE, en referencia a un posible pacto con los laboristas.

Lo más claro en el horizonte irlandés se vislumbra en la aparición de dos fuerzas políticas casi afines ideológicamente que están llamadas a cumplir con el pacto de la estabilidad y garantizar la independencia económica de Irlanda.

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