viernes, 4 de marzo de 2011

La Ciudad de México pretende cambiar hábitos en recolección de basura

XINHUA

El gobierno de Ciudad de México pretende cambiar los hábitos en recolección de basura de unos 20 millones de personas que viven en ella, al aplicar un programa de separación de desechos orgánicos e inorgánicos.

El plan lanzado la semana pasada por el alcalde de la capital mexicana, Marcelo Ebrard, tiene como objetivo central reutilizar los residuos de tipo orgánico y convertirlo en composta.

El proceso de separación de basura, que comenzó este jueves, consiste en que los trabajadores de limpieza de la ciudad sólo recibirán los desperdicios inorgánicos y orgánicos en días específicos de la semana.

Los lunes, miércoles, viernes y domingos, en la capital mexicana sólo se recolectará la basura reciclable, como papel, vidrio, plástico, madera y cartón, en tanto que los martes, jueves y sábados se llevará a cabo la recolección de desechos orgánicos, como restos de verduras, pan y carne.

Esta medida implementada por el gobierno capitalino surge como una demanda urgente por encontrar alternativas verdes para absorber las 12.600 toneladas de basura producidas cada día por 20 millones de residentes de esta ciudad.

El secretario de Obras y Servicios del Gobierno del Distrito Federal (GDF), Fernando Aboitiz Saro, explicó que el Programa de Recolección de Residuos Sólidos de Manera Separada, logrará reutilizar los residuos orgánicos y reducir la disposición de desperdicios en el basurero a cielo abierto ubicado en el Bordo Poniente, en las afueras de la ciudad.

Acotó que la exposición a cielo abierto de los residuos órganicos, son una de las principales fuentes de emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en esta capital, con las que buscan terminar.

La basura órganica, dijo el funcionario, será procesada en plantas para convertirla en composta, la cual será utlizada para mejorar la tierra salitrosa, que en gran parte de la capital mexicana tiene un alto grado de acidez y alcalinidad.

Indicó que de las 16 demarcaciones en que se integra la capital mexicana, Xochimilco (sur), Tláhuac (surponiente), Gustavo A. Madero (norte) e Iztacalco (oriente) son las que registran los mayores niveles de suelo salitroso.

Ese tipo de suelo afecta a las plantas, el pasto, los árboles y los cimientos de las casas, y con la aplicación de la composta ese terreno se mejora sustancialmente, indicó el funcionario del GDF.

Para coadyuvar a reducir la emisión de GEI en Ciudad de México, cuyo principal foco emisor es el Bordo Poniente, e incentivar la separación de residuos, por cada tonelada de basura orgánica que los trabajadores de limpieza depositen, se les entregarán 50 pesos mexicanos (unos cuatro dólares).

En este sentido, Aboitiz Saro precisó que ese estímulo para los trabajadores de limpieza y transporte significarán ingresos anuales por unos 5.000 a 6.000 pesos anuales extras por persona "que cumpla con la estrategia de depositar" ese tonelaje de desechos orgánicos.

Reconoció que México ha retomado experiencias sobre el tratamiento de basura de países de Europa, como Alemania e Inglaterra, de América como Estados Unidos, y de Asia como China, en donde la tecnología en este rubro es muy avanzada.

Según cifras oficiales, de la basura recolectada diariamente que serviría para llenar tres veces el Estadio Azteca (con capacidad para 110.000 personas), unas 5.000 toneladas corresponden a desechos orgánicos, como poda de plantas, huesos, cáscara de huevo y residuos de frutas y derivados de productos cárnicos.

Hace una década, la Ciudad de México lanzó una campaña para incentivar a las familias a separar los residuos orgánicos de los reciclables, con unos centros de recolección clasificada que fueron construidos para reemplazar a los trabajadores informales que escogían en los botes de basura, los latas de aluminio, envases de plástico y restos de papel.

A pesar de ello, la capital mexicana sólo alcanzó a captar el 15 por ciento de la basura para reciclarse, en comparación del 60 por ciento que se registra en algunas partes de Europa.

Con este nuevo Programa de Recolección de Residuos Sólidos de Manera Separada, la capital mexicana fortalece la Acción Climática de la Ciudad de México, presentada en 2008, donde pretende lograr una reducción de siete millones de toneladas de gases de efecto invernadero para el 2012, que significan el 14 por ciento de sus emisiones anuales.

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