martes, 8 de marzo de 2011

Libia: El perro rabioso del desierto y los perros de la guerra occidentales

Gustavo Herren (especial para ARGENPRESS.info)

Kadafi, en los 70's después del envenenamiento de Nasser lideró el pan-arabismo y desarrolló en Libia un modelo de Estado no occidental, el Jamahiriya. En los 80's Ronald Regan lo llamó el perro rabioso del desierto, y treinta años después las potencias occidentales lo recibían con honores como el Rey de Reyes, el León del Sahara. Hoy con la rebelión árabe de los pueblos, los mismos perros de la guerra que lo armaron buscan su cabeza.

La revolución Cubana (1959) fue un factor determinante en la ola de dictaduras militares propagadas por América Latina en los 70's bajo la fuerte influencia de Washington, que mas tarde con el decaimiento soviético, promovería la oleada de democracias liberales de mercado. En el apogeo neoliberal de los 90's cristalizaron en los países las reformas estructurales con sus transformaciones económicas, políticas y culturales, pero también las condiciones de saqueo, apropiación y empobrecimiento suficientes para producir una reacción en cadena de descontento y revueltas espontáneas de los pueblos, abriendo oportunidades para cambios de sistema. El mismo orden neoliberal terminó creando la propia reacción popular en su contra. En el caso de Argentina en 2001, la revuelta de buena parte del pueblo que hizo caer al gobierno liberal, fue catalizada entre otros por la exclusión, desempleo, el despojo de capital a parte de las clases medias, y el empobrecimiento y marginación de las carenciadas. Sin embargo, la desarticulada organización popular y la falta de un liderazgo unificador, llevó a que los movimientos populares no pudieran tomar el poder político vacante, y los grupos políticos complementarios existentes se reciclaran según la coyuntura. La cultura y la educación de la población, estructurada históricamente con los valores del modelo capitalista terminaría de configurar la transición sin salir del mismo. Groseramente, en América Latina la reacción popular desarrolló tres tendencias, solo en una de ellas algunos gobiernos plantearon salidas del capitalismo y tendencias anti-imperialistas, otra tiene características reformistas y la tercera un neoliberalismo-adaptado y atenuado a las circunstancias. Los procesos para cambiar el orden capitalista establecido, implican una confrontación en las relaciones de fuerzas que se articulan entre el poder político, el poder económico y el pueblo, teniendo en cuenta la penetración que haya sufrido su cultura y educación por parte de las elites locales y el coloniaje externo. Sin embargo como consecuencia, a principios del siglo XXI la influencia histórica de Estados Unidos en 'su' hemisferio comenzó a decrecer.

En 1648, los tratados de paz de Osnabrück y Münster firmados en la región de Westfalia (actual Alemania), que marcaron el fin de la Guerra de los Treinta Años convertida en una verdadera guerra campesina de masas (en que murió la mitad de la población alemana), constituyeron un hito de un nuevo orden superador de la división feudal, y la transición hacia el concepto de Estados nacionales soberanos y sus relaciones, cuyas fronteras se establecían en base a consideraciones territoriales mas que culturales, y que fue determinante en el lento proceso de transformación del capitalismo mercantil al capitalismo liberal. Los países de Latinoamérica en su mayoría, se configuraron según esa estructura europea.

En Africa y Oriente Medio, el modelo europeo fue penetrando en mayor medida en algunos países árabes como Túnez y Egipto, y en menor medida en otros como Libia. Diversos factores como las reformas neoliberales en algunos, junto con la subida especulativa de los precios internacionales de los alimentos básicos, por la sobre-emisión de dólares y la alta inflación mundial, dispararon en el mundo árabe importador neto de cereales, una reacción social en cadena que sumada a su histórica identidad activó disconformidades subyacentes de las masas. La revueltas hasta ahora, están siendo relativamente pacíficas en Marruecos, Mauritania, Senegal, Gabón, Sudán, Somalia, Omán, Arabia Saudita, Kuwait y Siria, y han tenido mayor intensidad en Argelia, Jordania, Yemen, Irak, y Bahrein.

En Túnez y Egipto, comenzaron a emerger situaciones políticas y sociales intrínsecas de desequilibrio latente, que trascienden el empobrecimiento que el neoliberalismo implantado produjo. La movilización espontánea de parte del pueblo árabe descontento ha hecho colapsar los gobiernos corruptos pro-estadounidenses, sin embargo no parece haber suficiente organización popular y una conducción o liderazgo político unificador, para que los movimientos populares puedan tomar el poder político, sino que este espacio esta siendo ocupado nuevamente por actores continuistas de los intereses imperialistas y de las oligarquías locales, al respecto la sentencia de Obama fue '...es necesario una transición ordenada, significativa y pacífica.' Pero las demandas y el malestar de los pueblos permanecen, y las movilizaciones continúan ahora casi silenciadas por los grandes multimedios internacionales simulando calma, justamente para una transición ordenada, significativa y pacífica.

En Libia, Irak, Jordania, Yemen, Somalia y menos aún en Afganistán, el modelo europeo occidental de 'Estado nacional o plurinacional' no se ha consolidado intrínsecamente, y las potencias occidentales no han alcanzado a imponerlo. Para los anglo-estadounidenses, la Unión Europea e Israel, la Gran Jamahiriya Arabe Libia Popular y Socialista (1) o Libia a secas, es un caso especial, una gran oportunidad en la tormenta árabe. El modelo de Estado libio o Jamahiriya rechaza la idea de Estado nación occidental y su democracia representativa y liberal. Subyace una significativa estructura interna contradictoria y descentralizada, sea tribal como la que otrora luchó contra el Imperio Otomano y el colonialismo italiano, y de comités populares desconexos basados en una aproximación de democracia directa sin partidos políticos. El poder ejecutivo recae en el Comité General Popular, no en Kadafi que de hecho no ocupa ningún cargo público oficial y únicamente tiene el título honorífico de Hermano Líder de la Revolución. Kadafi ha mantenido por mas de 40 años con este modelo la unidad en la división, en un equilibrio inestable, mientras el otrora líder anti-imperialista y nacionalista lleva una relación pragmática con Estados Unidos y la Unión Europea, aunque es considerada inestable y no confiable. Las potencias occidentales no aceptan ni respetan otro modelo de Estado que no sea el europeo-anglo-estadounidense, pero lo toleran mientras les sirva para satisfacer sus intereses. Teniendo en cuenta además, que en el plano ideológico deben presentar a todo Estado proclive al socialismo como un fracaso frente al capitalismo, y más aún evitar que pudiera llegar a ser epicentro de propagación de cambios. Por eso las guerras políticas en tiempos de paz contra Kadafi, Chávez, Cuba y otros son permanentes y en realidad no les interesa sus niveles de autoritarismo, sino basta ver por ejemplo la impunidad que mostraron en el desempeño sangriento de G.W. Bush y la coalición en Irak.

La Guerra de Masas, se puede definir como aquella provocada por una elite extranjera contra la masa total de un pueblo, previa división del mismo y armando ambos bandos para que se exterminen entre sí (2). De hecho, está siendo introducido armamento por la frontera sur de Libia, mientras unidades navales furtivas de Francia y Estados Unidos desembarcaron cientos de fuerzas especiales y asesores militares de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia ingresando en la región petrolera del Este de Libia, con la misión de establecer bases de entrenamiento para grupos armados insurgentes contra el gobierno de Kadafi.

La amplificada virulencia que éstas potencias asignaron a la revuelta árabe en Libia y la rapidez de sus injerencias, condenas, sanciones y movimientos de fuerzas militares, debilita la espontaneidad popular respecto de Túnez y Egipto países no petroleros. El origen de la revuelta fue en la ciudad de Bengasi, situada en la región donde se hallan las grandes multinacionales petroleras extranjeras. Lo importante para el imperialismo no es que haya clanes, sino que existan condiciones para amplificar el potencial enfrentamiento interno sea por tribus, regionalismos, etnias, comités, grupos locales o cualquiera otros sectores contradictorios. En este caso, el país es especialmente vulnerable para una guerra de masas fogoneada en el momento oportuno por terceros intereses, lo que lleva a su parálisis y al debilitamiento del gobierno central alimentando focos de resistencia, e incluso guerra civil mediante, hasta la fragmentación, y en condiciones apropiadas el asesinato de los líderes. De hecho en 1981 la CIA ya había intentado asesinar a Kadafi, y en 1986 Reagan volvió a hacerlo bombardeando edificios públicos. Sin embargo, en una Libia sin Kadafi, no se puede descartar que se desate la lucha entre una 'Libia libre' con la democracia de mercado de las potencias occidentales y los elementos autóctonos, sin ir mas lejos los hijos de Kadafi (3).

Estados Unidos y Gran Bretaña son especialistas en alimentar guerras civiles e inducir secesiones, caso de la balcanización de Yugoslavia, la división de hecho en Irak, el intento en Bolivia y en Venezuela, y la más reciente la fragmentación de Sudán (una guerra de masas entre cristianos y musulmanes) con la independencia de la rica región sur, católica, petrolera y pro-estadounidense. Los candidatos para una fractura de Libia podrían ser sus tres regiones geográficas (Tripolitana al noroeste, Fezzan al sudoeste y Cirenaica todo el Este) separadas entre sí por formidables desiertos.

Para Estados Unidos, la influencia sobre Libia es estratégica, por un lado en su confrontación con China en el continente africano. El debilitamiento o la caída del gobierno de Kadafi apunta al control de sus reservorios de petróleo (junto con Nigeria entre los mayores de Africa y el doble de los de Estados Unidos), su ruta y el suministro energético a Europa (Italia, Alemania, Francia, España y otros) y especialmente a China, así como cambiar el orden imperante en Libia para liberar totalmente el camino a las multinacionales con intereses estadounidenses. Frente a la masiva penetración de China en Africa, donde han arribado 5 millones de profesionales y trabajadores chinos llevando adelante emprendimientos sino-africanos, a Washington no le alcanza con el despliegue militar del AFRICOM, y ha sumado la OTAN con un tratado de cooperación militar con 53 países de la Unión Africana.

Otro objetivo estratégico estadounidense sobre Libia es, la aproximación indirecta a la tercera reserva mundial de petróleo: Irán. El Pentágono aprendió las lecciones seculares del Imperio Británico y debe desactivar a Libia como potencial aliado de Irán en un posible conflicto bélico con éste.

Para Europa, un objetivo inmediato es evitar un éxodo masivo de libios que puede ser disparador para otros pueblos del Africa y Oriente Medio (amenaza demográfica mencionada ya en los 80's en el Informe Santa Fé IV de la CIA, en que se presta muy delicada atención a la relación entre la población de Europa y la del arco islámico desde Marruecos a Irán). Pero aún así los miles de 'refugiados' que están saliendo de Libia no son libios, sino mayormente extranjeros y profesionales de las distintas petroleras y multinacionales.

La misma secretaria de Estado Hillary Clinton (4) esbozó los pasos que siguen los imperialismos y en particular el moderno Imperio estadounidense, habiendo aprendido las lecciones de las guerras políticas no militares de su madre patria el viejo Imperio Británico: guerra de masas, económica, diplomática, mediática, psicológica y por último la opción militar, para sea disuadiendo o accionando instalar la democracia liberal estadounidense:

'...La maratón diplomática en la ONU y con nuestros aliados ha producido rápidamente, los pasos agresivos para presionar y aislar a los líderes de Libia. La USAID está focalizada en suministros médicos y alimentos para Libia y ha enviado asesores en temas humanitarios para ayudar a los que huyen de la violencia y para quienes están moviéndose a Túnez y Egipto, lo cual plantea a estos países una carga tremenda. Nuestros comandos de combate se están posicionando para prepararse a soportar estas críticas misiones civiles humanitarias... La región entera está cambiando, es esencial una respuesta fuerte y estratégica de América. En los próximos años Libia podría ser una democracia pacífica, podría enfrentar una guerra civil prolongada, o podría caer en el caos. Hay mucho en juego. Este es un ejemplo del uso de la combinación de poder inteligente-diplomacia y defensa, para proteger la seguridad e intereses de América y avanzar en nuestros valores...'

A la guerra de masas que en Libia ya ha logrado una intensidad próxima a la guerra civil, se le superponen la guerra diplomática y económica, algunos de cuyos pasos agresivos para presionar y aislar a los líderes de Libia ya fueron dados en la ONU. Dadas además las potenciales condiciones de deterioro económico interno (debido a la pobreza agrícola de sus suelos Libia importa el 75 % de los alimentos), se suma además la guerra psicológica y de información. En la parte de Libia controlada por Kadafi la información periodística para los medios internacionales está casi totalmente restringida, pero paradójicamente éstos propagan profusa información como si no lo estuviera (lo que se asemeja a la oleada de noticias sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein). Las operaciones de propaganda negra e información falsa de los multimedios (como CNN, AP, Reuters, AFP, Arabiya TV e incluso Al Jazira, o C5N de Argentina entre otros informando sobre 10.000 muertos en Libia), las operaciones de doble rasero de las organizaciones gubernamentales (como la USAID) y las ONG, y la acción psicológica de zapa de los think tanks y de los altos funcionarios occidentales como el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, hablando públicamente de la '...matanza del pueblo libio', del canciller británico Willian Hage : '...Kadafi se refugió en Venezuela', o de la secretaria de Estado de Estados Unidos que demandó al gobierno de Kadafi detener el inaceptable derramamiento de sangre : '... Es hora de que se vaya, y el mundo debe hablar con una sola voz para decir que esta violación de los derechos universales es inaceptable... el dictador ha bombardeado a los manifestantes, soldados ejecutados por negarse a disparar a su pueblo, empleo de mercenarios, torturas... Kadafi y su círculo han perdido la legitimidad para gobernar...'. Sin embargo en el cinismo que Hillary Clinton transmite, omite por ejemplo que en la invasión a Afganistán, la intrusión sobre Pakistán con letales ataques de vehículos aéreos artillados estadounidenses sin tripulación (drones), ha aumentado durante el gobierno de Obama en un 50% respecto de Bush, y que 2010 fue el décimo año (comenzaron en Bosnia y la guerra contra Yugoslavia en 1999) y el más letal en su uso para asesinatos selectivos de 5 supuestos terroristas y unos 1000 civiles inocentes (daño colateral). Clinton afirmó, que Estados Unidos condena fuertemente la violencia y la violación de los Derechos Humanos cometidos por el gobierno de Libia contra su propia gente, pero tampoco mencionó la tortura y la violación de los mismos Derechos que avala Washington en las prisiones de Guantánamo y Abu Ghraib, ni en las masacres de Israel contra palestinos, ni los cientos de miles de civiles asesinados en la invasión a Irak.

Los líderes corruptos manipulados por el imperialismo pueden caer por una revuelta popular espontánea, pero los líderes poco confiables e impredecibles para el imperialismo pueden además ser derrocados por el Imperio detrás del pueblo. Las furibundas operaciones de guerra psicológica que están generando las potentes usinas del imperialismo estadounidense, su asociado Israel y el colonialismo europeo contemporáneo tienen en común el desprestigio y la demonización máxima del régimen de Kadafi. Se conforma así la predisposición de la opinión pública mundial para legitimar los próximos pasos del cambio de régimen con distintas posibilidades según la evolución de los hechos.

El perfil de Obama hace que una invasión militar abierta a Libia al estilo de los Bush sea poco probable, salvo que el complejo militar-industrial, el Pentágono y los grupos extremistas (como el Tea Party) hagan su jugada en la interna de Washington. Mas probable es una intervención militar con pantalla humanitaria, con Washington presentándose como liderando la 'comunidad internacional' pero en una coalición multinacional o bien mediante la OTAN, avalada por la ONU. Tampoco se puede descartar una presencia militar solo disuasiva. La invasión militar de Estados Unidos-OTAN a Libia se complica, porque a pesar de la contrainformación de los principales medios occidentales y de los antagonismos internos hay una identidad árabe generalizada, con un rechazo a toda intervención militar extranjera (potenciada con el ejemplo de la invasión a Irak) aún, en principio, entre los mismos líderes de la rebelión, a no ser que se vean acorralados. No solo Arabia Saudita el peso pesado del petróleo mundial, sino la Liga Arabe completa expresó su oposición a la intervención militar extranjera en Libia, marcando su posición que casi fue una advertencia en un comunicado: '...La crisis libia es un asunto interno árabe que no requiere de intervención extranjera". Por eso el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppe, insiste en que cualquier acción militar, aún la vigilancia de los cielos libios, podría volcar a los árabes contra toda Europa.

En la última reunión de la OTAN en Bruselas, no hubo unanimidad para el uso de la fuerza contra Libia. Estados Unidos, la Unión Europea, Inglaterra e Israel consideran imponer una zona de exclusión aérea, el ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, sostuvo que no requiere resolución del Consejo de Seguridad de la ONU como ya se hizo en el pasado. Turquía se opone a acciones militares argumentando que la Alianza solo podría intervenir si uno de sus miembros es atacado, el gobierno de Francia afirma que cualquier operación debería ser antes aprobada por la ONU.

Rusia también rechazó la creación de una zona de exclusión aérea. Lograr un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU para una acción militar en Libia puede ser difícil (aunque no imposible) por un posible veto de Rusia y China. Por su parte el ALBA rechazó también cualquier invasión militar extranjera contra el pueblo libio.

De todas maneras, un vocero del Pentágono el coronel Dave Lapan, afirmó que '...Las fuerzas militares de Estados Unidos están en el 'modo de preparación y planeamiento' que permitirá al gobierno las opciones de espectro completo... Tenemos planificadores trabajando en varios planes de contingencia y estamos reposicionando fuerzas en la región para proveer opciones y flexibilidad.' Mientras tanto, buques de guerra estadounidenses cruzaron el Canal de Suez en dirección al mar Mediterráneo para unirse a otras unidades de guerra, como las de Alemania e India que ya se encontraban posicionadas frente a las costas libias.

Uno de los objetivos de Estados Unidos y las potencias europeas 'sacar a Kadafi', quedó al descubierto cuando Obama mostró directamente la injerencia '...Kadafi ha perdido legitimidad para gobernar y debe irse.' (5). Por su parte, ante la propuesta de Chávez de formar una Comisión de Países de Buena Voluntad para buscar con el gobierno libio y los líderes de oposición una solución pacífica sin meterse en la situación interna del país, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia respondió inmediatamente que '...toda mediación que permita la continuidad de Kadafi no es bienvenida'.

La combinación líder fuerte junto a un pueblo organizado es enemigo mortal para los imperialismos y colonialismos. La rebelión árabe puede ser una gran oportunidad para beneficio de sus pueblos, pero también una oportunidad para el Gran Oriente Medio de las potencias imperialistas occidentales...

Notas:
1) Jamahiriya, en árabe significa Estado de las Masas
2) H. Ricciardelli, L.E. Schmid, 'Los Protocolos de la Corona Británica', Edit. Struhart, 2004
3) F. Wehrey, Who and What Will Follow Qaddafi?, RAND Corporation, www.foreignaffairs.com
4) Hillary Rodham Clinton, Secretary of State, Opening Remarks Before the House Foreign Affairs Committee, Washington, March 1, 2011
5) The White House, Remarks by President Obama and President Calderón of Mexico at Joint Press Conference, March 03, 2011

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