miércoles, 2 de marzo de 2011

Nueva etapa en la Central obrera: Poner el cuerpo

Carlos Saglul (ACTA)

“No somos una central opositora, pero no nos van a domesticar. Seguimos siendo autónomos de los patrones, de cualquier gobierno y de los partidos políticos. Defender está bandera histórica, nos enfrentó en la última elección al sector de Hugo Yasky que llegó a poner peligro la autonomía de la central”, afirmó Pablo Micheli nuevo secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina quien junto a los secretarios adjuntos, Ricardo Peidro y José Rigane, se refirieron a esta nueva etapa, al próximo Congreso Federal de Delegados de Mar del Plata y la estrategia de la CTA.

Aseguran que no decae “la lucha por el reconocimiento de esta central que se propone llegar a los 3 millones de afiliados, convencidos más que nunca que el reconocimiento que vale es el que se logra en la calle peleando, con identidad de clase y no al precio de servilismos claudicantes”.

Micheli recuerda que “aquí conviven históricamente afiliados a distintos partidos. Muchos son militantes del oficialismo. Lo que molesta es que hemos defendido con mucha fuerza la idea y el principio fundacional de la Central, que es la autonomía de los partidos políticos, del gobierno y de los grupos económicos.

¿Cuándo hemos sido obedientes al oficialismo? Algunos medios, de forma absolutamente subjetiva y premeditada, utilizaron nuestras críticas respecto a la regresiva distribución de la riqueza para ponernos el rótulo de “anti-K”. La presencia de personalidades de la política del arco opositor cuando asumimos en la calle frente al Ministerio de Trabajo responde a que son quienes nos han respaldado. Desde el gobierno no vino nadie a nuestra asunción porque precisamente el gobierno respalda la lista de Yasky que perdió la elección”.

El dirigente de la Asociación de Trabajadores del Estado, subraya que “la actitud de autonomía de esta Central defendida por la Lista 1 Germán Abdala, y la nueva conducción que yo encabezo, molesta mucho al gobierno que pretende una CTA absolutamente adicta, cosa que jamás le vamos a garantizar”.

Peidro afirma: “A nuestra Central la define la representación que pretende asumir desde su fundación: la de la clase trabajadora. Reducir a la CTA y a los miles que la integran por una coyuntura, es no entender su génesis, su historia. Todos los intentos de cooptación han fracasado, incluidos los llevados adelante por el actual establisment, y en esto incluyo a los que pretenden detentar el monopolio progresista, y quieren definir a la central en función de un tercero, es decir, el gobierno y su accionar”.

“Acá lo que se jugó es la autonomía de la Central”

¿La fractura de la Central merece alguna autocrítica o por el contrario es el desenlace natural de las diferencias estratégicas e insuperables con el sector que encabeza Hugo Yasky?

Micheli: En términos personales puedo asumir alguna autocrítica pero no creo que haya que hacer una autocrítica de la organización CTA. Aquí no hay una fractura de la Central sino una ruptura política ideológica con Yasky y un grupo de personas cada vez más pequeño que lo acompañan. Durante su mandato, sus concepciones, la actitud de connivencia con el gobierno ha puesto en riesgo la autonomía de la Central. Llegó a desconocer banderas históricas como es el 82% móvil, el no pago de la deuda externa, justificando las políticas oficiales en sentido contrario, aceptando el veto del 82% Móvil y el pago de la deuda externa.

El planteo de que el hambre dejó de ser un crimen y ya ha sido controlado por este gobierno, de que no hay gente en esa situación de pobreza, son algunos de los temas que nos han llevado a marcar diferencias dentro del campo popular. Yo no llamaría a esto fractura, ya que en todo caso, lo que hay son diferencias entre los dirigentes. Yasky no acepta la derrota empujado por el gobierno.

Aquí hubo una confrontación entre dos propuestas distintas: una propuesta de una Central atada a los designios de este gobierno con pérdida de autonomía e independencia, una CTA más ligada a la CGT, y otra con defensa de los principios fundacionales que nosotros representamos. En ese contexto es que nosotros estamos planteando diferencias con ellos pero no ruptura de la Central.

Rigane: El “anti” no tiene que ver con nuestra autonomía política. Es un invento fundamentalista según el cual después de de este gobierno no hay sol. Es una manera de buscar que nadie pueda expresarse, si dudás o no estás de acuerdo con alguna postura oficial ya sos “anti”. En la CTA siempre hemos sido lo más amplios, creemos en el pluralismo, la discusión abierta y sin perjuicios dentro del campo popular.

Peidro: La elección puso a consideración de los compañeros dos concepciones, que con algunos matices ya se manifestaron a lo largo de la historia. Nosotros expresamos la visión según la cual, la CTA no es una coordinadora de sindicatos, sino la clase decidiendo a través de las distintas formas organizativas que se fueron dando para enfrentar al modelo neoliberal y que encuentran aquí el espacio desde donde se construye el poder para pasar de la resistencia a la construcción de esos sueños que jamás entregaremos. En todo caso, la mayor autocrítica deberían hacerla quienes nos quieren convencer que hay que hacer lo que se puede y no lo que se debe.

La autocrítica siempre sirve para encontrar adecuadamente los caminos que nos lleven a los objetivos que nos trazamos, pero no estamos arrepentidos de haber peleado por nuestra Central que representa a los mayores que continúan peleando por una jubilación digna, los pibes que no deben ser más las principales víctimas del crimen del hambre, pueblos originarios en lucha por la tierra y su dignidad, jóvenes, mujeres peleando la igualdad y la justicia, junto a compañeros formales, precarios, tercerizados, desocupados, autogestionados.

También es necesario destacar como hecho inédito en la Argentina y el mundo, una elección que por el voto secreto y directo de los trabajadores eligió más de 16.000 cargos de conducción locales, provinciales y nacionales.

¿Cómo sintetizan la propuesta estratégica de la CTA y cuáles serán las tareas fundamentales del próximo Congreso?

Micheli: La estrategia sigue siendo construir una Central de masas. La distribución equitativa de la riqueza esta estrechamente ligada a la presencia de una representación sindical, plural y democrática. Libertad y democracia sindical significa la posibilidad de repartir la riqueza de manera justa, 82% Móvil para los jubilados, que en los establecimientos de todo el país haya delegados electos, se discuta convenciones colectivas y paritarias libres y democráticas. Necesitamos una Central fuerte, que no este atada a ningún partido político o gobierno. Cambiar la relación de fuerza va a generar una explosión de crecimiento porque entre otras cosas significará terminar con el trabajo precario.

La orfandad organizativa es remplazada en muchos casos por los partidos de izquierda. Por ejemplo el caso de los tercerizados del Roca donde el conflicto fue encabezado por el Partido Obrero. Luchar para revertirlo es una de las razones por las que recuperamos la conducción de la Central. Los objetivos del próximo Congreso están relacionados con estos desafíos, hay que construir una Central de masas y también lograr concretar esa relación dialéctica que existe entre la Central de masas y la construcción del Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación cuya encarnadura más concreta hoy es la Constituyente, la herramienta que permita a los intereses populares ser al fin gobierno en la Argentina. En ese contexto, vamos a plantearnos ante 10.000 delegados todo un plan de acción. Va a ser un Congreso muy particular que va a marcar, así como fueron (lo digo humildemente, con respeto a todas las experiencias) los programas de Huerta Grande, la Falda o aquel de los 26 puntos de la CGT

Rigane: Siempre hay lugar para la autocrítica, ver como se mejora la participación de los compañeros, analizar de que manera influye el clientelismo político en una central de fronteras abiertas como la nuestra y ese “posibilismo” que supo expresar la Lista 10. Por eso, estoy tan de acuerdo con la decisión de concretar el Congreso de Delegados de Mar del Plata para el 23 y 24 de marzo, ese encuentro que debe hacerse cada cuatro años pese a que Yasky jamás lo convocó.

Peidro: La CTA es sólo una parte de toda la potencialidad transformadora de nuestro pueblo, por eso debemos multiplicar los esfuerzos militantes para ser millones y avanzar en la organización de trabajadores del sector privado para disputar hacia el interior de los grupos económicos. No puede haber transformación si sólo el 12% de las empresas tiene delegados. Mientras dure esta situación no podrá discutirse en toda su dimensión el modelo productivo. Por otro lado la iniciativa de la Constituyente Social y la construcción del Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación es una propuesta estratégica, y esto estuvo en juego en esta elección. No creemos que ese movimiento ya este construido. No debemos abrevar en la claque de aplaudidores que gastan las alfombras de los despachos oficiales, no somos la pata social de nadie, debemos en cambio, ser parte fundamental de la construcción de poder popular en la Argentina.

El próximo congreso debe ratificar estas iniciativas y debemos avanzar en propuestas para transformar nuestra sociedad y en como nos organizamos para conseguirlo. Tenemos toda la expectativa puesta en Mar del Plata, vamos con la alegría de saber que será un hecho histórico y para eso nos preparamos.

Pacto Social: Jugando al gallito ciego

En lo que hace a la discusión de las líneas estratégicas. ¿Es factible un pacto social en la Argentina, “humanizar al capitalismo”. Los pactos sociales son como la fábula del león herbívoro?

Micheli:No es posible plantearse un pacto social en términos cordiales. La confrontación con el capital concentrado y el imperialismo es inevitable. Esto no implica negarse al diálogo con las instituciones y sectores en una especie de intento de pacto social que el gobierno ha insinuado en reiteradas oportunidades pero que nunca concretó. Claro que sentarse con algún sentido implicar aceptarla base de donde se arranca: más del 50 por ciento de los trabajadores están en negro, con trabajo precario. En una situación de pobreza, como la que vive la argentina estamos complicados para poder emular lo que fue el pacto de Moncloa en España. Va a ser muy difícil ponernos de acuerdo con los sectores de poder.

Rigane: Si no se decide arrancarle el poder a las 500 grandes empresas, la mayoría extranjeras, que manejan el modelo económico actual no hay posibilidad de distribuir en serio la riqueza, el hambre continuará siendo un crimen cotidiano, como la falta de trabajo, la tercerización y la indigencia.

No hay salida de la mano del “pacto social” y menos aun del consejo económico y social. ¡Eso es joda!. Es la instrumentación por otros medios de las políticas impuestas hace mas de 40 años en la argentina, es el intento de hacernos retroceder, de creer que algo cambia, cuando nada cambia. Es la decisión política de someter a voluntad a los trabajadores, jugar al gallo ciego con la conciencia de la clase obrera. El poder concentrado representa todas las calamidades conocidas de este sistema, una de las cuales es nada menos que un daño irreversible al medio ambiente, es decir, como está en todos los diarios, amenaza la vida misma del Planeta. Se dedican a rescatar bancos, mientras la Vida les importa un pomo. El enfrentamiento es inevitable, porque el proyecto que compartimos representamos la vida, la solidaridad, los sueños y las esperanzas de vivir con dignidad.

Los laureles no son eternos

Peidro: Los miles de compañeros que a lo largo de la historia entregaron sus vidas, lo hicieron al servicio de un proyecto revolucionario, no construir un “capitalismo serio”. Los conversos, los luchadores de otras épocas que creen que tienen laureles ganados en esas etapas y que no hay que revalidarlos día a día en la lucha, allá ellos. Pero que no nos quieran convencer a todos que hay que entregar nuestros sueños, esa patria justa con la que también soñaron los caídos.

La historia nos enseña que el poder no regala nada. El mundo nos esta mostrando que el poder real, el poder económico más concentrado da batallas, se recicla y vuelve a la carga. Hoy, como siempre, la confrontación es inevitable; pero no es futurología, lo vemos todos los días y estamos convencidos que la organización de millones puede enfrentarlo y vencer.

Si su lista hubiera perdido las elecciones, ¿cómo hubieran conjugado su actuación con el proyecto que encabeza Yasky?, caracterizan a ese sector más cerca de la CGT que de ustedes?

Micheli:Lo primero sería reconocer la derrota, aceptar que perdimos la propuesta y la batalla. Significa que jamás hubiésemos hecho lo que está haciendo Yasky, esta barbaridad que lo único que logra es dañar a la Central. No nos hubiésemos ido de la Central, habríamos dado batalla adentro para impedir que se impusieran las políticas que implican la pérdida de la autonomía, el acercamiento, cada vez mayor, con la CGT denegando reivindicaciones que para la CTA son históricas. Más allá que puedan parecerse demasiado las propuestas de Moyano y Yasky, sigo pensando que tienen posiciones distintas. Convengamos no obstante, que si bien se identifican con el partido de Sabbatella, en definitiva terminan haciéndole el juego a las políticas del Justicialismo, la CGT, los barones del conurbano y quienes gobiernan hoy.

Rigane: Nuestra indignación no está en las diferencias que tenemos con quienes integraron la otra lista sino en que sirvan al enemigo gritando a los cuatro vientos que hubo fraude tratando de mostrar que los trabajadores no pueden organizarse fuera del sindicalismo tradicional. La soberbia de destruir lo construido antes que admitir que a los que pretendían representar eligieron otra cosa, demuestra que nunca se creyeron que la Central fuera una herramienta clave

La Constituyente, por lo menos en lo que hace a la experiencia de los países del bloque del Alba se construyó no desde el Poder pero si con los sectores populares detentando el gobierno. Aquí, la experiencia se intenta de manera distinta.

Micheli: Está bueno que sea distinto, ninguna construcción es igual, no se puede trasladar mecánicamente la experiencia de Ecuador o de otros países de América Latina a la Argentina. Me parece que construir la Constituyente desde no estar en el gobierno puede lograr que se constituya en un gobierno popular y que ya tenga, con la Constituyente consolidada, una fuerza social que respalde las transformaciones necesarias. Es muy importante que la Constituyente tome la cuestión electoral no como secundaria; sí como principal pero no como fundamental.

Rigane: La Constituyente Social es una “construcción contra cultura”. No es que la militancia, los cuadros van a los barrios, como los tradicionales punteros políticos a ofrecerles o prometerles, que los apoyen porque “cuando ellos lleguen les vamos a da. ¡No!. Es una construcción que busca demostrar que el “poder” esta en nosotros y no hay que delegarlo, ni siquiera ante una promesa de comida para los hijos o las zapatillas que tanta falta hacen. El objetivo, es conformar sujetos, no objetos de políticas que no nos representan, ni nos contienen en sus propuestas.

¿No resulta un tanto contradictorio que una Central que se proclama independiente del Estado y las patronales, reclame el reconocimiento oficial? En todo caso, ¿El reconocimiento no es consecuencia obligada de la construcción de una nueva relación de fuerza, ya que se da entre contendientes, no aliados?

Micheli: El Estado somos todos, más allá que lo conduce la clase que dirige. No es propiedad del partido gobernante al que le toca gobernar. No hay contradicción ideológica en exigir el reconocimiento legal. Una cosa es pedir el reconocimiento como si esto fuera resultado de seducir al gobierno de turno y otra distinta, pelear con la gente y en la calle la personería gremial y sindical que el Ministerio de Trabajo nos niega. Si tuviéramos ese perjuicio que entraña la pregunta, no habría que pedir aumento salarial al patrón porque es nuestro enemigo de clase. Hay que pelear para cambiar el sistema pero mientras tanto vas acumulando con pequeñas conquistas, entre ellas, los aumentos salariales, mejoras condiciones laborales, paritarias libres y democráticas. Profundizar democracia, implica también obtener la personería gremial de la Central.

Desde la recuperación de la democracia, la protesta gremial nunca dejó de ser judicializada. ¿Ustedes confían en la imparcialidad del Poder Judicial a la hora de expedirse sobre el reciente proceso electoral y las denuncias del sector que encabeza Yasky?

Micheli: No se puede generalizar a todo el Poder Judicial como imparcial o parcial. Si es verdad, que se necesita una profunda transformación del sistema judicial. Los compañeros judiciales que están dentro de la Central, Víctor Mendibil o Hugo Blasco, tienen propuestas y hace años vienen bregando para que haya un sistema de elección de los jueces donde la gente participe. Se necesita una profunda reforma del sistema, pero ojo, están quienes tienen actitudes dignas y no puedo emblocar y decir todo el sistema judicial es parcial. Hay de todo.

“Gritar lo que queremos pero también construir lo que queremos”

Rigane: ¿Cual es la “media judicial”, en el movimiento obrero? Más de 5000 procesados, asesinatos nunca resueltos de trabajadores que reclaman por sus derechos. En el medio de eso, hay fallos que respaldan los derechos de los trabajadores como ese de la Corte Suprema de Justicia en el tema de libertad y democracia sindical, pero ojo, esto no es la “media”.

La única garantía de Justicia que tenemos es hacernos cargo del conflicto social concientes de que para eso nos votaron los compañeros y ganamos las elecciones, como lo confirmó la Justicia y la Junta Electoral. Nos quieren “domesticar” pero no van a poder. La consigna es organizar poder propio, no hay otra.

Peidro: La criminalización de la protesta que se manifiesta con miles de procesados nuevamente comenzó a profundizarse. Se expresa en el asesinato de Mariano Ferreira y crímenes como los de Formosa, el Parque Indoamericano y ahora, José León Suarez; los encarcelados por protestar y los despidos de los que reclaman por sus derechos junto al disciplinamiento que significa esto para el resto de los obreros. La única forma de hacer frente al miedo que paraliza es la organización popular y la construcción de poder para, no solamente gritar que es lo que no queremos, sino, construir lo que queremos.

No nos victimizamos. Sabemos que la fuerza está en nosotros mismos, más allá de los fallos judiciales o de un ministro de trabajo que decide quien representa, o no, a los trabajadores. Por supuesto que defendemos la legalidad. Los trabajadores la necesitamos para no ser presas fáciles de los patrones; y la historia nos dice que cuanta más legalidad, más avance en nuestros derechos. Pero la legalidad no la regala nadie, la vamos a conquistar

El recuerdo y reivindicación de nuestros muertos, que fueron secuestrados, torturados, encarcelados, nos da fuerza para seguir. Somos la Central que lucho contra la impunidad y se jugó por la memoria, la verdad y la justicia, la que defiende los derechos humanos integrales de nuestro pueblo. Por eso no creemos que estemos siendo funcionales a la derecha si reclamamos por Luciano Arruga, por Julio López, si denunciamos a los policías que persiguen y matan a nuestros pibes, si peleamos contra el hambre que es un crimen, si enfrentamos al poder depredador que termina con nuestros recursos, si luchamos por una vida digna para nuestros viejos. Recordamos a los caídos, no por su condición de víctimas, sino compartiendo sus sueños de patria justa y soberana. No nos resignamos, por eso tenemos la certeza militante de la victoria.

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