miércoles, 2 de marzo de 2011

Una rebelión en el corazón de Estados Unidos

Irina Santesteban (LA ARENA)

En las cadenas de noticias internacionales se ha dado una gran cobertura informativa a las movilizaciones en Egipto, Túnez, y en estos días, en Libia. Pero casi no se habla de la lucha de los sindicatos públicos en Wisconsin que se oponen a un proyecto de ley que lesiona sus derechos.

En las elecciones parlamentarias de 2010, la derecha estadounidense del Partido Republicano se impuso no sólo en el Congreso Nacional, sino también en los parlamentos de la Unión. En Wisconsin, el recientemente electo gobernador republicano Scout Walker, está impulsando la sanción de un proyecto de ley presupuestaria para eliminar los convenios colectivos de los empleados públicos, a excepción de los policías y los bomberos.

El proyecto prevé una cuota mayor del seguro médico y de los fondos de pensiones, además de eliminar el derecho de los sindicatos a participar de cualquier negociación colectiva, salvo la discusión salarial. La reacción de los sindicatos no se hizo esperar y desde hace dos semanas han salido a la calle a protestar contra el ajuste y a exigir la renuncia del mandatario.

El presidente demócrata Barack Obama intentó defender a los sindicatos, cuyos votos tanto necesita, y acusó al gobernador Walker de intentar tomar "por asalto" las centrales de trabajadores. Las movilizaciones se sucedieron desde mediados de febrero, aumentando cada día en cantidad e intensidad, incluso provocando el cierre de las escuelas, pues los docentes también salieron a reclamar contra la ley.

Intervención

El viernes 26 de febrero los diputados de la Asamblea de Wisconsin aprobaron el proyecto de ley, a pesar de las protestas masivas que han ocupado el Capitolio y distintos lugares de Madison, la capital del estado, que vive en estos días una casi paralización de los servicios públicos.

Pero falta la aprobación en el Senado y como en Wisconsin la ley autoriza al gobierno a utilizar la fuerza pública para obligar a los legisladores a presentarse en el Congreso, varios de los senadores demócratas se han trasladado al estado vecino de Illinois, para impedir el quórum para el tratamiento de la ley.

Sólo llevando a algún demócrata por la fuerza será posible la aprobación definitiva de la norma, pues el gobernador necesita por lo menos un voto de ese sector. Walker amenazó con el despido de 12 mil empleados públicos, lo que agravaría la crisis y obligaría a lo que muchos están esperando: una intervención directa del presidente Obama.

Efecto contagio

La situación política que se vive hoy en Madison ha producido un "efecto contagio" y en otras ciudades de estados vecinos miles de trabajadores públicos han salido a manifestarse contra proyectos similares que recortan derechos laborales y de los sindicatos. Ohio, Florida, Iowa, Maine y Nueva Jersey, son algunos de los lugares con movilizaciones de empleados, lo que ha llevado a una elevación del nivel de confrontación, que ya no es sólo en el campo de los derechos sindicales, sino que se ha nacionalizado una batalla política entre demócratas y republicanos.

El ajuste intenta debilitar a las organizaciones sindicales, en este caso de empleados públicos, que en su mayoría han sido la base de apoyo del Partido Demócrata. Los republicanos, con la ex candidata Sara Palin a la cabeza, salieron a apoyar el proyecto de Walker y en Ohio al gobernador John Kasich, que también intenta eliminar el derecho a la negociación colectiva en los sindicatos que agrupan a los empleados estatales.

Además de impedir a las asociaciones sindicales que negocien otros beneficios o condiciones de trabajo, y sólo lo hagan con los salarios, el proyecto de ley modifica la organización interna de los sindicatos, obligándolos a revalidar sus conducciones todos los años.

Derrota y recortes

Wisconsin, a pesar de su gobernador republicano, es un estado con tradición progresista, y eso se ha revelado en las encuestas, que dicen que dos tercios de la población se oponen al proyecto de ley. Pero Walker ha dicho que quiere "limitar el poder de los sindicatos, y en eso espero poder ser la fuente de inspiración para muchos otros", muy parecido a recientes declaraciones del ex presidente argentino Eduardo Duhalde, con mucho menos apoyo que el norteamericano.

Para los sindicatos, una derrota en Wisconsin sería un durísimo golpe pues la Afscme es el sindicato de empleados públicos más grande de Estados Unidos, con 170 mil afiliados, siendo el primero en negociar convenios colectivos de trabajo en 1959.

Para quienes esperan una intervención positiva del presidente Obama, no es muy probable que esto suceda, sobre todo porque, aunque criticó el ataque a los sindicatos, su proyecto de presupuesto, enviado al Congreso a principios de febrero, preveía importantes recortes de gastos, en sintonía con las propuestas republicanas. La iniciativa finalmente se aprobó, lo que significa el recorte del gasto público más grande en la historia norteamericana.

Aunque demócrata y afroamericano, Obama sigue demostrando al mundo que es un presidente "a la medida" de los Estados Unidos. Los sindicatos de ese país, con una tradición de lucha tal, cuyos mártires en 1886 dieron origen nada menos que al 1º de Mayo como celebración mundial de los trabajadores, deberían tomar nota y apartarse del Partido Demócrata para buscar otras opciones políticas que defiendan realmente sus intereses.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.