jueves, 14 de abril de 2011

China replica a informe de Estados Unidos con documento sobre derechos humanos de Estados Unidos (Parte IV)

XINHUA

A continuación presentamos la cuarta parte del texto del Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en 2010, publicado en Beijing por la Oficina de Información del Consejo de Estado (gabinete de China): VI. Sobre la discriminación racial.

La discriminación racial es en Estados Unidos un problema enraizado, que ha permeado cada aspecto de la vida social.

Una encuesta de la agencia Associated Press y Univision, hecha pública por la organización noticiosa el 20 de mayo de 2010, permitió descubrir que el 61 por ciento de los entrevistados considera que los hispanos enfrentan una discriminación considerable, en comparación con el 52 por ciento que cree que el fenómeno afecta más a los negros, mientras que el 81 por ciento de los latinos dijo que considera que son ellos los que son discriminados, en ocasiones severamente. El diario The New York Times informó el 28 de octubre de 2010 que más de seis de cada diez latinos residentes en Estados Unidos opinan que la discriminación es "un problema serio" para ellos, cifra que supone un incremento significativo en los últimos tres años.

Las minorías no gozan del mismo estatus político que la gente blanca. La población blanca no hispana de la ciudad de Nueva York equivale al 35 por ciento del total, sin embargo, más del 70 por ciento de los cargos directivos están ocupados por blancos. Desde cuando fue elegido para un tercer período en 2009, el alcalde Michael Bloomberg ha nombrado a tres nuevos vicealcaldes y seis comisionados. Los nueve son blancos. De los 80 funcionarios identificados por la administración Bloomberg como "miembros clave" en su página web, el 79 por ciento son blancos. De las 321 personas que sirven como consejeras al burgomaestre u ostentan una de las tres máximas posiciones en las agencias que le reportan directamente a él (comisionados, subcomisionados y consejeros generales, entre otros), el 78 por ciento son blancas. Y de los 1.114 empleados que deben vivir en la ciudad , bajo una orden ejecutiva, en vista de que son los que ejercen mayor influencia sobre las políticas de la administración y las operaciones del día a día, el 74 por ciento son blancos (The New York Times, 29 de junio de 2010).

Los grupos minoritarios enfrentan la discriminación en sus empleos u ocupaciones. La gente de color es tratada de forma injusta o no es tenida en cuenta a la hora de conceder ascensos o beneficios relacionados con el bienestar, ni tampoco en los procesos de selección laboral. Se ha informado que un tercio de los negros ha sufrido de discriminación en sus lugares de trabajo, si bien sólo una dieciseisava parte del total elevaría una queja formal por ese motivo. El 15 de octubre de 2010, el rotativo The Washington Post informó que 30 bomberos negros se quejaron de discriminación racial sistemática al interior del Departamento de Bomberos y Servicios Médicos de Emergencia del Distrito de Columbia, alegando que los empleados de color estaban sujetos a una aplicación más estricta de las normas disciplinarias, eran promovidos con menor frecuencia y se enfrentaban a un ambiente de trabajo hostil impuesto por los supervisores blancos. Shirley Sherrod, una ciudadana negra que trabajaba para el Departamento de Agricultura, fue despedida luego de que alguien escribiera en un blog, de forma fragmentaria, que 24 años atrás, cuando trabajaba para una agencia sin ánimo de lucro establecida para ayudar a los agricultores de color, ella se había negado a asistir a un granjero blanco. También se ha informado que el citado departamento llegó a un acuerdo por 1.250 millones de dólares luego de décadas de lucha por parte de granjeros afroamericanos que habían sufrido discriminación cuando habían intentado obtener créditos (The Washington Post, 23 de julio). The New York Times informó el 23 de septiembre del año pasado que para el 30 de septiembre de 2009, los trabajadores musulmanes habían presentado un récord de 803 quejas sobre discriminación laboral, lo que representó un aumento del 20 por ciento con respecto al año anterior.

La tasa de desempleo entre los grupos minoritarios es alta. De acuerdo con el Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, en julio de 2010, entre la población con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años, 2.987.000 desempleados eran blancos, con una tasa de desempleo del 16,2 por ciento; 992.000 eran negros o afroamericanos, con una tasa de desempleo del 33,4 por ciento, 165.000 eran asiáticos, con una tasa de desempleo del 21,6 por ciento, y 884.000 tenían lazos de sangre hispana, con una tasa de desocupación del 22,1 por ciento (www.bls.gov/news.release/pdf/youth.pdf). Según un informe emitido por el grupo de trabajo de expertos en los pueblos de ascendencia africana del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 6 de agosto de 2010, el desempleo era un problema muy grave para la comunidad afrodescendiente de los Estados Unidos, con los niveles de desempleo siendo, proporcionalmente, cuatro veces más altos en este grupo poblacional que en la comunidad blanca. En cierto momento se hizo referencia a un caso en el que el Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York había incurrido en prácticas discriminatorias contra individuos de descendencia africana que habían tratado de conseguir trabajo como bomberos. De los 11.000 bomberos empleados por el departamento, sólo unos 300 eran afrodescendientes, aún a pesar de que esa comunidad equivale a casi el 27 por ciento de la población de la ciudad (UN document number A/HRC/15/18). En el tercer trimestre de 2010, cerca de una sexta parte de los habitantes negros de Nueva York estaban desempleados, y, alrededor de 140.000 de los 384.000 desocupados que tenía la ciudad eran de color. (The New York Times, 28 de octubre de 2010).

La proporción de pobreza entre las minorías en Estados Unidos también es alta. El Buró del Censo de los Estados Unidos informó en septiembre de 2010 que la proporción de pobreza entre la población negra había sido en 2009 del 25,8 por ciento, en tanto que en las comunidades de origen hispano y asiático fue de 25,3 y 12,5 por ciento, respectivamente, mucho más alta que aquella de los blancos no hispanos, que fue del 9,4 por ciento. El ingreso promedio de las familias negras, de origen hispano y blancas no hispanas fue, en el mismo año, de 32.584, 38.039 y 54.461 dólares, respectivamente (USA Today, 17 de septiembre de 2010, o www.census.gov.newsroom/release/archives/income_wealth). Una encuesta dada a conocer el 23 de febrero de 2010 por la Asociación de Personas Retiradas de Estados Unidos, encontró que durante los últimos 12 meses, un tercio (el 33 por ciento) de los afroamericanos con edades iguales o superiores a los 45 años tuvieron problemas para pagar el alquiler o la hipoteca de sus casas, el 44 por ciento los tuvo para pagar por bienes esenciales, como alimentos y servicios públicos, casi uno de cada cuatro (el 23 por ciento) perdió el seguro médico financiado por el empleador, más de tres de cada diez (el 31 por ciento) se vio obligado a reducir el gasto en medicamentos, y una cuarta parte (el 26 por ciento) retiró prematuramente dinero de sus fondos de pensiones para cubrir sus gastos básicos. Aún en medio del difícil ambiente laboral, el 12 por ciento de los afroamericanos de 65 o más años de edad se reincorporó a la fuerza laboral después de haberse jubilado, mientras el 19 por ciento de aquellos con edades entre los 45 y los 64 años aumentó el número de horas trabajadas y el 12 por ciento consiguió un segundo empleo (The Los Angeles Times, 23 de febrero de 2010). En 2009 había más de 30.000 niños negros viviendo en la pobreza en la capital estadounidense, casi 7.000 más que dos años antes. Entre todos los niños de color residentes en la ciudad, la pobreza se disparó hasta el 43 por ciento, frente al 36 por ciento de 2008. En contraste, la tasa de pobreza para los menores hispanos era del 13 por ciento, y la de los blancos del 3 por ciento (The Washington Post, 29 de septiembre de 2010).

Los grupos minoritarios de Estados Unidos se enfrentan a una obvia situación de desigualdad en materia de educación. Un informe revelado el 30 de noviembre de 2010 por America's Promise Alliance, Civic Enterprises y el Everyone Graduates Center de la Universidad Johns Hopkins mostró que, en 2008, el 81 por ciento de los estudiantes blancos, el 64 por ciento de los hispanos y el 62 por ciento de los afroamericanos se graduaron de la escuela secundaria (The World Journal, 2 de diciembre de 2010) Para 2008, entre los hombres blancos de entre 55 y 64 años, la tasa de finalización de estudios era del 43 por ciento, frente a un 19 por ciento de los hispanos. Entre los hombres blancos con edades entre los 25 y los 34 años, la tasa era del 39 por ciento, comparada con una del 14 por ciento para los hispanos (The Washington Post, 20 de octubre de 2010). En la ciudad de Nueva York, el número de adultos blancos con un título de maestría era tres veces más elevado que el de los hispanos. De acuerdo con un estudio elaborado por la Universidad del Estado de Sacramento, sólo el 22 por ciento de los estudiantes latinos y el 26 por ciento de los afroamericanos completaron dos años de estudios superiores, en comparación con el 37 por ciento de los estudiantes blancos. De acuerdo con un reporte entregado por el Departamento de Educación del Estado de Nueva York en enero de 2010, 6.207, o el 4,7 por ciento de un total de 130.837 incidentes disciplinarios reportados en las escuelas públicas de la ciudad durante el año escolar 2008-09, estuvieron relacionados con prejuicios de género, raza/color, identidad de género, expresión de género u orientación sexual (The China Press, 18 de enero de 2010). El diario USA Today informó el 14 de octubre de 2010 que a los jóvenes afroamericanos les fueron aplicadas dos y hasta tres veces más suspensiones que a sus compañeros blancos. En el Distrito Escolar Christina, en Delaware, en un año escolar reciente, el 71 por ciento de los estudiantes negros de sexo masculino fueron suspendidos, frente a un 22 por ciento de sus compañeros blancos. Los estudiantes afroamericanos sin limitaciones físicas o sicológicas tenían tres veces más probabilidades de ser expulsados que sus compañeros blancos. Al mismo tiempo, los estudiantes afroamericanos con algún tipo de disabilidad tenían el doble o más de posibilidades de ser separados temporal o definitivamente de sus escuelas que los blancos (USA Today, 8 de marzo de 2010).

La situación del cuidado de la salud para los afroamericanos en Estados Unidos también es preocupante. Diferentes estudios han demostrado que cerca de un tercio de las familias de minoría étnica en ese país carecen de seguro de salud. Asimismo, la expectativa de vida es más baja y la tasa de mortalidad infantil más alta que el promedio (BBC, la posición social y económica de las minorías). La tasa de mortalidad de los infantes afroamericanos es entre dos y tres veces más elevada que la de los blancos. Los niños afroamericanos representan el 71 por ciento de todos los casos pediátricos de VIH/SIDA. Las mujeres y los hombres afroamericanos tienen, respectivamente, 17 y siete veces más probabilidades de contraer el VIH/SIDA que los blancos, y el doble de posibilidades de verse afectados por el cáncer.

La discriminación racial es también evidente en aspectos como la garantía del cumplimiento de las leyes y el funcionamiento del sistema judicial. Se ha informado que en 2009, los afroamericanos y los latinos tenían nueve veces más posibilidades de ser requeridos por la policía para ser registrados. En el cálculo total de la población carcelaria estadounidense, los afroamericanos representaban el 41 por ciento. Al mismo tiempo, la tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua era casi 11 veces más alta que la de blancos. Los hombres de ascendencia africana que abandonaron sus estudios tenían un 66 por ciento de posibilidades de terminar en la cárcel o ser procesados por el sistema de justicia criminal (UN dcoument A/HRC/15/18). Según informes de prensa, el 85 por ciento de la gente que ha sido abordada por la policía en las calles de Nueva York para ser cacheada durante los últimos seis años han sido negros o latinos (The Washington Post, 4 de noviembre de 2010). De acuerdo con un reporte de la Escuela de Derecho de la Universidad del Estado de Michigan, entre los 159 presos a la espera de ser ejecutados en Carolina del Norte, 86 eran negros, 61 blancos y 12 de otros grupos étnicos. Durante los procesos penales de los 159 casos de pena capital, el número de ciudadanos negros retirados de los jurados por los fiscales fue más del doble que el de los de otros grupos étnicos. Con base en estadísticas del Departamento de Policía de Chicago, la proporción de gente de color siendo los criminales o las víctimas en todos los casos de asesinato es la más alta, con 76,3 y 77,6 por ciento, respectivamente (portal.chicagopolice.org). El Reporte de Homicidios de Los Angeles Times (Homicide Report of the Los Angeles Times) incluyó un total de 2.329 homicidios en el condado de Los Angeles entre el 1 de enero de 2007 y el 14 de noviembre de 2010, en los que las víctimas fueron 1.600 latinos y 997 negros (projects.latimes.com/homicide/map/).

Los crímenes por discriminación racial son frecuentes. El FBI dijo en un informe anual que de un total de 6.604 de estos crímenes cometidos en Estados Unidos en 2009, alrededor de 4.000 fueron motivados por el origen racial de la víctima, y casi 1.600 lo fueron por sus creencias religiosas. En total, cerca de 8.300 personas perdieron la vida en crímenes motivados por el rencor en 2009. Alrededor de tres cuartas partes de las víctimas de los crímenes motivados por el origen racial eran afroamericanos, en tanto que los judíos aportaron el mismo porcentaje de víctimas en los crímenes cuya motivación fue la orientación religiosa. Dos tercios de los 6.225 autores conocidos de todos los crímenes por rencor cometidos en Estados Unidos eran blancos (AFP, 22 de noviembre de 2010).

Los derechos e intereses de los inmigrantes no son garantizados. En abril de 2010, los legisladores del Senado de Arizona aprobaron un proyecto de ley para atacar la inmigración ilegal. La ley exige a las fuerzas de policía estatal y local determinar el estatus de la gente si existe una "sospecha razonable" de que son inmigrantes ilegales, así como arrestar a las personas que por cualquier razón no presenten documentación que los acredite como residentes legales (The Los Angeles Times, 13 de abril de 2010). Otra ley propuesta en ese mismo estado, y apoyada por los republicanos, busca denegar los certificados de nacimiento a los niños que lleguen al mundo en territorio estadounidense y cuyos padres sean inmigrantes ilegales (CNN U.S., 15 de junio de 2010). Un grupo de expertos en derechos humanos de la ONU, especializados en inmigrantes, racismo, minorías, indígenas, educación y derechos culturales, expresó "seria preocupación" con respecto a las leyes promulgadas por Arizona, diciendo que "se ha establecido un inquietante patrón de actividad legislativa hostil hacia las minorías étnicas y los inmigrantes". La ley de inmigración de Arizona autoriza a los oficiales locales a arrestar a una persona sin necesidad de tener una orden judicial. Además, convierte en delito el hecho de estar en Estados Unidos ilegalmente, y apunta de forma específica a las personas que se emplean por días, con lo que también convierte en delito el que una persona indocumentada busque trabajo y el que alguien emplee o trate de contratar a un inmigrante indocumentado. La ley podría llevar a la detención e interrogatorio de personas partiendo de la base de sus características étnicas más obvias. En Arizona, las personas cuya apariencia indique que son de origen latinoamericano o indígena están en alto riesgo de que se les aplique la ley. El periódico Atlanta Journal-Constitution informó el 19 de noviembre de 2010 que un numeroso grupo de organizaciones de derechos humanos se estaba preparando para llevar a cabo una vigilia en el sur del estado de Georgia con el objetivo de manifestar su apoyo a un grupo de supuestos inmigrantes ilegales detenidos en una prisión del condado de Lumpkin. Para el 17 de septiembre, el penal contaba con una población de 1.890 reclusos. Por entonces, los procesos legales de las personas mantenidas en este presidio llevaban un atraso de 63 días en promedio. En lo que respecta a las personas privadas de la libertad por estar de forma ilegal en el país, el Relator Especial sobre los derechos humanos de los inmigrantes dijo, en un informe al Consejo de Derechos Humanos en abril de 2010, haber recibido informes de cautivos a los que, de forma intencional y maliciosa, les son negados tratamientos médicos adecuados, a lo cuales tienen derecho de acuerdo con la ley, mientras están bajo custodia de las autoridades nacionales. El Relator Especial observó durante sus misiones por el país que los trabajadores inmigrantes ilegales con frecuencia no tienen un techo, o viven en espacios abarrotados de gente que no cuentan con las debidas condiciones de seguridad ni de salubridad (UN document number A/HRC/14/30).

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