miércoles, 27 de abril de 2011

Colombia: El maquillaje

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Álvaro Uribe Vélez, expresidentes de Colombia aparece en la foto haciéndose maquillar. Es una foto tomada al parecer al descuido, y publicada por una revista de farándula colombiana en el mes de abril del 2011 en Bogotá.

Detrás de un cristal que bien pudiera ser una ventana partida, se observa al expresidente algo concentrado o escuchando atentamente lo que una voz desconocida le cuchichea al oído por un teléfono que sostiene suavemente con la mano izquierda. Su mirada ojerosa es claramente estrávica y perdida en un punto muerto inubicable. Sus fosas nasales se han dilatado un poco para exhalar el aire de una espiración tranquila. Las comisuras labiales remarcadas están caídas y el labio inferior flojo y la quijada relajada, dejan ver que sus músculos maseteros están flejados y sin tensión. La frente amplia no presenta arrugas, ni venas marcadas, ni huesos protuberantes y está cubierta por una piel tersa ya encremada y maquillada, y el nacimiento de su cabellera abundante y partida, francamente con un color gris artificial, hace un bucle hacia adelante característico. Su nuca y sus hombros están cubiertos por una tela azuloscura que le protege la camisa azularayas, y sobre su hombro derecho descansa un utensilio de plástico gris brillante que parece ser una ayuda del estilista

Detrás, el estilista o peinador José Luis Botero, muy acicalado y concentrado en su labor, con un paño o una toalla con manchas de camuflaje y un gesto muy delicado de los dedos de su mano derecha, le aplica suavemente un aparato corta-pelo de color azul en la nuca al expresidente, quien parece no notarlo. La escena como deben ser todos los rituales de maquillaje, es de total relajación y la realidad externa que se ve en la foto no es otra que la realidad del enorme ego que la ocupa en el momento de su maquillaje.

No es fácil ver en esta cara, el brillo externo de la omnipotencia y grandiosidad, o la ira destructora que en otras ocasiones más tensas su señor presidente, rodeado de altos militares, exhibió a los colombianos con sus espejuelos oscuros y bruñidos. A lo sumo y siendo bastante puntillosos se podría pensar que todo este rito maquillatorio se hace para agradar, para satisfacer esa sed insaciable de admiración, de reconocimiento de su extrema y siempre actual importancia, y de la adulación necesaria para poder seguir viviendo como cualquier Dorian Gray de vereda tropical.

Está establecido que las motivaciones psíquicas profundas se expresan de acuerdo a los procesos reales del devenir social en donde esa persona desarrolla su vida, o en palabras de Marx; “el hombre piensa como vive y no vive como piensa”, y esa máxima me hace pensar que un nuevo proceso de maquillaje se prepara en la política dominante de Colombia siguiendo la pauta tradicional de siglos de dominación:

El enfrentamiento ficticio o simulado de dos figuras ambas de la misma clase social Oligárquica cipaya, que representan matices distintos en aspectos irrelevantes de la conducción política y económica, pero totalmente coincidentes en el asunto esencial de mantener a “sangre y fuego” la dominación y la explotación capitalista y la entrega al Imperialismo. En las últimas décadas hemos visto a un López Michelsen enfrentado a Gómez Hurtado. A un Lleras Restrepo con Turbay Ayala. A Samper contra Pastrana, y dos veces a Uribe Vélez con Serpa Uribe.

Ahora, asistimos impotentes a otro típico enfrentamiento irreal que está en marcha entre Álvaro Uribe Vélez y su socio Juan Manuel Santos. Y para esa gala se está maquillando el Narciso siempre actual.

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