jueves, 14 de abril de 2011

Objeción al artículo “Rebélate” de Vicenç Navarro

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

El artículo de Vicenç Navarro de hoy en “Público” es impecable. Creo que Navarro es el único articulista que puede satisfacer plenamente al lector de izquierdas o simplemente con sentido común.

Aunque alguna vez discrepe en alguno de sus aspectos puntuales como el que hoy voy a señalar. Porque si por algo se distingue el intelectual es porque piensa de manera “diferente”... En el tema de la política y la economía es difícil discrepar cuando se está verdaderamente en posicionamientos de izquierda. Pero hay que reconocer que la distancia entre un anarquista, un trostkista, un marxista o un maoísta es tan grande que podríamos decir que siendo todos de izquierda, somos todo lo contrario...

Dicho lo anterior, y bien que siento decir esto, no sé de dónde se saca Vicenç Navarro esta frase contenida en su artículo de hoy ¡Rebélate!:
"Mi generación (que también es la del autor de este escrito; él nació en el 37 y yo en el 38) luchó en los años difíciles cincuenta, sesenta y más tarde setenta, oponiéndose a la dictadura. Fue esta lucha y otras las responsables del fin de la dictadura. No hay que olvidar nunca que aun cuando Franco murió en la calle, la dictadura murió en la calle".
No sé dónde estaría Navarro por aquel entonces (supongo que fuera de este país) pero yo, que estaba “dentro” y por aquel entonces pululaba por el ministerio del Interior, no vi ni el menor atisbo por ninguna parte de luchas contra la dictadura; ni siquiera en los 70. Nuestra generación de izquierdas sólo puede alardear de verdadera lucha contra la dictadura, por desgracia infructuosa, desde el maquis que apenas llegó a los 50 con incontables víctimas. Los demás vivimos la mejor de las vidas posibles en una dictadura que no sufrió el más mínimo rasguño hasta el atentado contra Carrero Blanco, de autoría, pese a todo, sospechosa.

La prueba irrefutable de la inanición o pasividad de nuestra generación (aparte otras muchas que sería ahora prolijo enumerar y están en la cabeza de todo el mundo) es haber permitido una constitución a la medida de los deseos de Franco y de Fraga, su albacea testamentario. Pero también la vida regalada que disfrutan los familiares consanguíneos y su familia política desde la muerte en la cama del dictador. Si tanto hubiéramos luchado (o si hubiera sido posible luchar) como dice Navarro, tened por seguro que ahora no estaríamos donde estamos: padeciendo desde entonces la esclerosis calculada que, como bien dice Vicenç en su artículo, ha secuestrado la democracia, la ley electoral y con ello las posibilidades del centro izquierda y de la verdadera izquierda. Por eso todo está patas arriba y esta democracia ni es siquiera de mínimos, es un desbarajuste, pero en beneficio de los que han mandado siempre en este país, sus dueños materiales, mediáticos, institucionales y virtuales. Nosotros no pudimos hacer nada. Y quien lo intentó desde la cátedra o desde cualquier otra institución fue indefectiblemente fulminado. Otra prueba más de la nula resistencia que opuso “nuestra” generación a la dictadura es que todos los compañeros, amigos y conocidos de nuestra misma edad, salvo alguna excepción, son de derechas, leen el ABC y votan al PP. Por eso quizá Vicenç se refugia en “Público” y yo me refugio en esta página.
No Vicenç, seguro que tú luchaste desde los muchos centros en los que has estado. Los voy a enumerar: fuiste Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente eres Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Eres también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde has impartido docencia durante 35 años. Diriges el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Diriges también Observatorio Social de España. Yo, por el contrario, soy lo que siempre quise ser: nada. Pero luché, eso sí, del único modo que pude: enfrentándome a la injusticia y al abuso en el entorno social, corporativo o profesional en que me encontraba, hasta donde pude... Pero en todo caso la dictadura murió con el dictador, no gracias a lucha alguna.
Y quien lo pudo mover fue para traernos lo que tenemos, para nuestra exasperación y nuestra desesperación. Ni señal alguna de que pudiéramos tener algún día la República...

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