jueves, 7 de abril de 2011

Perú: En calor de multitudes

Gustavo Espinoza (NUESTRA BANDERA, especial para ARGENPRESS.info)

Multitudinario fue el mitin de cierre de campaña electoral en Lima, efectuado la noche de ayer en Lima, a pocos días de los comicios del próximo 10 de abril. En él, Ollanta Humala Tasso -candidato de “Gana Perú”- ratificó su compromiso de lucha por un programa que, en lo fundamental, refleja la voluntad de millones de peruanos empeñados en la batalla por el progreso, la justicia y el desarrollo.

Miles de personas se congregaron en la histórica plaza -baluarte de los trabajadores- para afirmar su respaldo al candidato del nacionalismo, y expresar su esperanza en la victoria de una causa que luce legítima por su identificación con los ideales de un pueblo definitivamente desencantado de los “modelos “tradicionales de dominación que hoy encarnan los candidatos del Capital.

Probablemente por coincidir con la fecha -5 de abril-, cuando se cumplía el 19 aniversario del auto-golpe de Estado consumado en 1992 por Alberto Fujimori, entonces presidente de la República y padre de Keiko Fujimori que hoy postula al frente de las huestes de la Mafia; ayer diversos segmentos de la sociedad de movilizaron resueltamente.

Desde antes del mediodía, y hasta la noche, la Plaza de San Martín -el corazón de la Metrópoli limeña- fue escenario de diversas presentaciones culturales y artísticas preparadas por quienes afirmaron su compromiso de lucha contra la corrupción y la barbarie, símbolos del desgobierno en los años de la violencia. Canciones, exposiciones fotográficas, murales, representaciones teatrales, música y folklore pusieron el marco a una emotiva protesta ciudadana que rechazó con firmeza los intentos de la Mafia por recuperar ubicaciones de Poder en el país.

El mensaje de esta acción ayudó, sin duda, a que la manifestación electoral de “Gana Perú”, congregara a millares de personas que escucharon con interés la palabra del Comandante Humala y se identificaran con el contenido fundamental de su mensaje.

Este, contrariamente a lo esperado, fue relativamente corto. En casi solo 40 minutos el candidato de “Gana Perú” expuso opiniones puntuales en torno al proceso peruano y comprometió a la concurrencia haciéndola partícipes de sus reflexiones.

En lo fundamental, el discurso fue bueno en el fondo y en la forma. No obstante, registró vacíos que no descalifican al movimiento en marcha, pero sí muestran sus precariedades.

Ollanta Humala hizo uso de un estilo de oratoria sugerente: se desplazó a grandes trancos por el amplio escenario levantado en la Plaza y habló con voz sonora y enérgica invitando a la reflexión ciudadana. Y lo hizo con serenidad, pero también con firmeza, poniendo en evidencia los valores de su movimiento.

Desde una óptica nacionalista, Humala inició su disertación invocando la identificación ciudadana con la patria, para luego darle a esta expresión un contenido concreto. Y es que la patria no es un concepto abstracto, sino una realidad pujante, un reto para todos y una fuerza que nos empuja a la lucha por el cambio social y el desarrollo.

Por eso -subrayó Humala- el amor a la patria debe llevarnos a luchar contra una realidad dramática que se refleja en la existencia de doce millones de peruanos que viven bajo los niveles de pobreza, de una niñez abandonada, de una educación cara y sin calidad, de una salud para los que tienen dinero, y de una falta de perspectiva para millones.

En forma clara y directa Humala se ocupó de los niños, de los ancianos, de los desvalidos y de los abandonados, subrayando el papel del Estado en la lucha contra la pobreza. En esa línea anunció el impulso a programas de educación, salud y trabajo y a medidas de corte económico que ayudarían a la población a enfrentar los retos de la crisis.

“Hoy necesitamos un cambio en el país. Si no hay un ajuste en la política económica, no vamos a poder llegar al desarrollo. Tenemos que superar la pobreza extrema, la desocupación y la violencia”, aseguró en medio del fervor ciudadano, al tiempo que subrayó el inmenso rol de la educación: “Tenemos que hablar de una educación de calidad para todos los peruanos”. En tal sentido, aseguró: “vamos a realizar una revolución educativa para lograr que la educación sea un derecho para todos, y no para unos cuantos”.

En términos similares se refirió a la salud, a la seguridad ciudadana, a la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, a la protección de los recursos naturales, y en particular el gas.

Medidas urgentes como la Pensión a las personas mayores de 65 años, la elevación del salario mínimo, la reducción del precio del balón de gas -actualmente el más caro en América Latina-, la creación del Programa de Atención Médica Ambulatoria de Urgencia; y otras, fueron saludadas por la multitud que se identificó con ellas. En todo instante, el orador recurrió a la modalidad del dialogo directo con la multitud que respondió a sus requerimientos y aplaudió el mensaje planteado.

Un tema específico que Humala abordó con cierta precisión, fue el de los medios de comunicación, a los que acusó de fomentar la desigualdad, la discriminación y el miedo. Aunque negó que haya planteado medidas contra la libertad de prensa, aseguró más bien que romperá el Monopolio del estado en materia de concesión del espacio radio eléctrico, asegurando que era de necesidad esencial garantizar un reparto plural de las frecuencias de la televisión digital.

Este tema es, sin duda, uno de los que más temores ha despertado en los propietarios de los grandes medios de comunicación que se desgañitan asegurando que Humala piensa acabar con ellos a la mala.

Hubo, sin embargo, vacíos notables en el discurso del candidato que -sin ser propiamente “de izquierda”- recibe en lo fundamental el apoyo de este segmento de la sociedad.

No obstante coincidir el mitin con el 5 de abril, no se escucho en su exposición alusión a la fecha, ni a la herencia de barbarie que nos legó el fujimorato. No hubo, por tanto, condena al terrorismo de Estado ni a la guerra sucia que tanto daño hizo a la sociedad peruana en las dos últimas décadas del siglo pasado.

Estuvo ausente del mensaje un análisis del carácter pluricultural de la sociedad peruana. Temas como la bio diversidad y otros que afectan severamente a la amazonía, fueron soslayados. Pero Humala no habló de las grandes empresas ni de sus intereses y políticas contrarias al pueblo peruano.

Tampoco del imperialismo, ni de los organismos de sometimiento de los que se valió el Gran Capital para imponer en nuestra patria el “modelo” que hoy fracasó: el Fondo Monetario o el Banco Mundial, no fueron mencionados por el expositor.

Y esto, ciertamente, no es bueno en un país como el nuestro en el que no abordar el tema de la dependencia que nos ata al capital financiero impide que el común de la gente tome conciencia de la problemática nacional. Socarronamente podría decirse que hablar de la crisis y no abordar el papel del Imperio, es como visitar el zoológico, y no ver al elefante.

Y otro tema ausente fue por cierto el escenario latinoamericano y mundial. Humala no miró el escenario exterior. Hizo como si no existiera. Algunos consideran que eso, responde a un cálculo político. Puede ser. Pero bien podría ser un cálculo errado. El mundo existe y el proceso internacional juega un rol preponderante en la evolución de nuestra lucha. Nada nos obliga a olvidarlo. Y si, nos ayudaría mucho admitirlo.

No obstante estas limitaciones -que hay que subrayar para que nadie se llame a engaño- Ollanta Humala se levanta como legitimo candidato del movimiento popular, como alternativa válida para derrotar a los enemigos de nuestra patria, para afrontar y vencer la crisis que nos agobia, y -sobre todo- para recomponer la fuerza del pueblo y luchar mejor en la perspectiva.

Como se subrayó ayer, la victoria de Humala se afirmará en la medida que la esperanza, sea capaz de vencer al miedo. Lograrlo, es tarea de todos.

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