martes, 12 de abril de 2011

Perú: La derecha cierra el puño

Octavio Quintero (especial para ARGENPRESS.info)

Los peruanos querrán un nuevo presidente que no sea “ni tan tan ni muy muy”: Ni tan echado a la izquierda como Humala ni tan a la derecha como Keiko.

Los analistas creen que en el balotaje del 5 de junio ganará el candidato que logre correr un poco su eje hacia el centro. Puesto en términos de Humala, ganador en primera vuelta, que logre disipar el temor de los peruanos a su modelo de “Socialismo Siglo XXI”, copiado de Chávez; y puesto en términos de Keiko, que logre convencer a la gente que ella si es Fujimori, pero no Alberto.

Estos temores jugarán más que las razones políticas. En ese balotaje, Keiko podría echar mano de mayor cantidad de electores que Humala, pues, resulta evidente que los peruanos temen más a una réplica del movimiento bolivariano en su país que a un nuevo fujimorazo porque, entre otras razones, no ven a Keiko capaz de llegar hasta donde llegó su padre, y además, ya están advertidos de lo que podría ocurrir. Como quien dice… “al perro no lo capan dos veces”.

Y no están lejos de la lógica. No son las personas las que perduran o se repiten en el mundo sino los modelos. Es el juego de la democracia liberal que se releva constantemente en sus dirigentes pero el modelo se mantiene. Puesto en los zapatos de los peruanos, podría entenderse que, en su concepto, resultaría más peligroso un Humala con el modelo chavista que una Keiko con el apellido Fujimori.

Humala con su triunfo no tiene nada asegurado en el balotaje del 5 de junio. Y Keiko con su derrota no tiene nada perdido y, más bien, mucho por ganar si sabe cosechar ese miedo inculcado en los peruanos a lo largo del anterior gobierno de Alán García que, por demás, termina con una imagen inmejorable de un Perú liderando las estadísticas de crecimiento económico en el concierto latinoamericano.

En las próximas elecciones presidenciales en Perú puede darse el mismo efecto reciente de Colombia en donde un movimiento de cambio (los verdes) apenas sirvió de espantapájaros para recordarle a los electores que parecía mejor seguir viendo en la Presidencia a un “malo” conocido que a un “bueno” por conocer.

Con más veras en Perú en donde lo malo de Keiko es ser hija de Fujimori, como quien dice “la ropa sucia se lava en casa”, en tanto que lo malo de Humala es ser amigo de Chávez y su internacional corriente bolivariana, denostada por Washington como un nacionalismo con la cara vuelta a un pasado supuestamente mandado a recoger.

Esto pesará mucho en el balotaje peruano y, quizás, más pesara a Humala que, indudablemente, será el centro de este pulso que la derecha no está dispuesta a perder.

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