jueves, 7 de abril de 2011

Resulta que hay “cascos azules” de sobra para intervenir en Libia

Dmitri Kósirev (RIA NOVOSTI)

Antes, había un dicho para consolar, que decía más o menos que no importa cuánto tiempo durará una guerra, porque finalmente, toda guerra siempre tiene que acabar.

Pero la extraña guerra que empezó en Libia puede ser la excepción: da la impresión que desde hace tiempo muchos países grandes e importantes se estaban preparándose para cumplir con sus armas “misiones de paz” en Libia. Y en la actualidad, cada vez es más numerosa la lista de candidatos impacientes por empezar labor pacificadores en tierra libia.

África adelanta a Asia y ésta, consulta con Brasil

Los pasados lunes y martes, el presidente de la Unión Africana, Jean Ping, sostuvo en Bruselas consultas con los dirigentes de la OTAN y de la Unión Europea.

Ping presentó un plan detallado que tenía por objetivo poner fin a la guerra e iniciar un proceso de arreglo pacífico en Libia. Por lo menos en lo que se refiere a Libia, los países africanos son mediadores de peso.

Sin embargo, da la sensación de que en este caso simplemente buscan adelantarse a otras propuestas de paz.

Ocurre que existen otras iniciativas para alcanzar un arreglo pacífico en Libia: en primer lugar, la “latinoamericana”, formulada por los países de los “regímenes izquierdistas” (Venezuela y Cuba entre otros), que presentaron al Consejo de Seguridad de la ONU su propio plan de arreglo de la situación en el país africano.

La propuesta de los latinoamericanos adquirió relevancia porque también fue firmada por Indonesia y Vietnam, lo que no es ninguna nimiedad.

Más aun, tres gigantes geopolíticos, India, Brasil y Sudáfrica apoyaron dicha iniciativa, pero no pudieron firmar el plan por ser en la actualidad miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

Y, por fin, la propuesta fue presentada al Consejo de Seguridad a través del represente de China, en aquellos momentos país presidente del Consejo.

Al respecto, vale la pena poner atención a la forma en que se ha comportado Pekín con respecto al problema libio, sobre todo porque al igual que Rusia, China recurrió a una complicada maniobra y durante la votación en el Consejo de Seguridad, para abstenerse de apoyar la resolución 1973 que autorizó el inicio de una operación militar en Libia.

Todo es más simple de lo que parece: el pasado 1 de abril en Pekín se celebró la “reunión estratégica” de los ministros de Asuntos Exteriores de China y de Alemania. Los dos países recordaron al mundo que ellos se habían abstenido de respaldar dicha resolución, cuyo objetivo de proteger a la población civil no parece haberse cumplido.

Inevitablemente se impone la pregunta de si ¿existe algún otro partidario de la operación militar contra el régimen de Gadafi, aparte del Reino Unido, Francia, Bélgica y un reducido número de otros Estados? Y sobre todo ahora, después de haber anunciado Estados Unidos su disposición de abandonar la operación.

El segundo mandato de Barack Obama y una Europa aislada

La principal noticia del pasado lunes fue que los países europeos suplicaron a EEUU no abandonar la operación militar contra Gadafi.

Y Estados Unidos, en vista de estas súplicas, accedió a seguir, pero apenas un solo día… La decisión de abandonar la operación había sido hecha pública hace tiempo ya, durante la visita a Moscú los pasados 21 y 22 de marzo del Secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates.

También hubo otras declaraciones y se manifestaron indicios de que por lo menos parte de la Administración del presidente Obama no quería participar en esta guerra.

Y sin embargo, es difícil que, en Rusia, alguien crea que EEUU no tiene interés en acceder al petróleo libio ni que se va a marchar pronto de Afganistán, como ha prometido.

De Libia sí que se marcharán y además tendrán que responsabilizar a la OTAN y a los países europeos por el fracaso militar en Libia, a pesar de que EEUU es el principal miembro del bloque.

El pasado lunes, Barack Obama anunció solemnemente su disposición a volver presentar su candidatura en las próximas elecciones presidenciales. No cabe duda, por lo tanto, de que la retirada de EEUU de Libia tiene mucho que ver con el inicio de la campaña electoral de 2012.

Estamos, pues, ante un raro caso de aislamiento de un pequeño número de países europeos metidos en una guerra sin sentido, que ni siquiera garantiza el derrocamiento de Gadafi; una guerra que no parece probable que vaya a perder.

Experiencias ruso-chinas

En este contexto, resulta especialmente interesante analizar cuáles, de entre las grandes potencias mundiales, se han comportado del modo más inteligente.

Recientemente, Li Hongmei, una de las mejores periodistas de asuntos internacionales en China publicó una detallado análisis de las razones que explicarían la abstención china en la votación de la Resolución 1973.

Hongmei dijo por escrito algunas cosas que los diplomáticos chinos no puede decir abiertamente: China ha podido ofrecer una alternativa a sus socios en Oriente Próximo frente a la impopular política estadounidense en la zona.

El “consenso de Pekín”, a diferencia del “consenso de Washington”, no es un mito, sino que es una política basada en hechos reales y que ha producido resultados concretos, que se manifiestan por ejemplo en un volumen de intercambios comerciales con Arabia Saudí de hasta 40.000 millones de dólares al año.

Si no hubiese sido por el hecho de que fueron los propios árabes los que iniciaron la Resolución 1973 (por su animadversión a Gadafi), seguramente China la habría bloqueado.

El 20 de marzo, sin embargo, un día después del inicio de las hostilidades, la Liga Árabe empezó a recelar, diciendo que no era eso lo que esperaban… Y, en la actualidad, se manifiesta mayormente por el restablecimiento de la paz en el país.

Cada vez se tiene más la impresión de que seguramente será China la clave de la futura solución pacífica del conflicto libio. Y es posible que también Rusia, entre otros países.

Para Moscú, tomar las decisiones correctas en esta historia no ha sido fácil; pero al final hemos salido bastante bien parados y, en estos momentos, nos hallamos en una posición inmejorable de cara a la futura pacificación del país.

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