martes, 3 de mayo de 2011

Argentina, Jujuy - El saqueo anunciado: La explotación del litio en la Puna Argentina

Fernando Rovelli (GRR - COPENOA)

La inminente intensificación de los estudios exploratorios en los ricos yacimientos puneños que contienen Litio a dado un paso más con el respaldo del gobierno nacional, en la persona del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, a las últimas movidas del gobierno de Jujuy para posicionarse como actor interesado en las nuevas invasiones empresariales que ya se anuncian sobre nuestros bienes comunes; esta vez han puesto el ojo en el mineral de Litio, considerado estratégico en las nuevas batallas energéticas que la modernidad global pretende instalar sobre las recurrentes crisis de los combustibles fósiles.

La estrella minera del Litio nos ensombrece a todos los norteños, de Jujuy y Salta, pero también de Chile y Bolivia. Es sabido que nuestra puna andina posee los más ricos yacimientos del Planeta y ya comenzaron las maniobras transnacionales para el control de la energía que duerme en el suelo de nuestros pobres Estados Nacionales.

Una inmensa superficie de salares y arenales, que siempre han dado sustento a las antiguas culturas de la meseta andina, ingresa en la etapa de explotación intensiva y saqueo planificado, que, como ya ha sucedido tantas veces, no dejará más que inmensos piletones residuales y aguas contaminadas, llevándose también, el frágil equilibrio de las comunidades ancestrales que habitan esas áridas regiones.

Empresas japonesas, canadienses, australianas, comienzan a recorrer los antiguos senderos, mueven los resortes ministeriales y prometen grandes negocios que cambiarán, seguramente, la vida de los pueblos y los ecosistemas.

Nos quieren convencer de entrar en la modernidad y el crecimiento, nos hablan de nuevas tecnologías y cuidados ambientales, nos pintan un futuro de pleno empleo y buenos sueldos. El modelo minero sabe como convencer y tiene como hacerlo. Los más interesados, lamentablemente, son los funcionarios estatales, encandilados por los cálculos de potencialidad productiva y las cifras monetarias que les presentan en un reparto que ya ha comenzado, y donde los originarios habitantes, van a recibir el derrame de las riquezas extraídas, sin otra posibilidad que aceptar la lógica del mercado. El Litio no está solo, se encuentra mezclado con otros minerales en proporciones diversas, y las tareas extractivas necesitan agua en inmensas cantidades para decantarlo y concentrarlo. Una locura propia de estos tiempos modernos, allí donde el agua es un bien tan preciado para la vida, donde cada manantial y cada surgente son
sagrados, donde la costra de sal es trabajo y sustento para muchos, irán apareciendo inmensos diques de cola , tajos profundos y anchurosos, que van a modificar para siempre al hombre y al paisaje.

A los puneños no se les ha consultado, nadie les ha preguntado sobre sus destinos y el de su descendencia, nunca han podido obtener la titularidad de sus tierras comunales, pero deberán enfrentar nuevas promesas de mejorar las escuelas, los puestos de salud, algunas viviendas y televisión digital, deberán callar ante los discursos de progreso y crecimiento, el silencio del hombre y del paisaje será su única resistencia ante el invasor empresarial.

Los que venimos luchando contra los monocultivos que producen agrocombustibles para los tanques de los automóviles europeos en lugar de alimentos, veremos también llevarse el Litio para las baterías de sus coches y celulares. Seguimos siendo un país colonizado que entrega sus materias primas a cambio de muy poco y torcer ese destino es la tarea pendiente que nos compromete a defender el suelo de la Puna y no permitir el despojo minero que ya nos está desarraigando.

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