martes, 24 de mayo de 2011

Bolivia: El repudio a la vergüenza

Mario Hubert Garrido (PL)

Una marcha de pueblos indígenas y campesinos repudió hoy en la ciudad de Sucre los vejámenes a unos 20 labriegos bolivianos, en 2008, que todavía recuerdan como Día de la Vergüenza Nacional.

En la misma plaza central 25 de mayo, que lleva el nombre por el grito libertario de 1809, esta vez los bolivianos pudieron afirmar que el desagravio tiene nuevos matices.

Dos años después de aquella ola de violencia, el Ejecutivo promulgó una ley que sanciona todo tipo de acto de racismo y discriminación.

Al respecto, el diputado Jorge Medina, presidente de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígenas y Originarios, dijo que la norma tiene un trasfondo didáctico; y estimó importante el apoyo del Ministerio de Educación para dictar como materia específica el tema de la discriminación.

Por otra parte, en octubre próximo el pueblo de la nación andino irá nuevamente a las urnas para elegir a las autoridades del poder judicial y, como en otros procesos, en este concreto llevar a los tribunales a los responsables de aquellos hechos discriminatorios.

La tarde del 24 de mayo de 2008 unos 20 campesinos que debían participar en un acto de homenaje a la primera epopeya independentista de América fueron tomados como rehenes por grupos radicales patrocinados por el opositor Comité Interinstitucional.

La jornada de violencia empañó la celebración, los entonces principales dirigentes de Chuquisaca rechazaban la visita a esa región del presidente boliviano, Evo Morales.

Para lograr sus objetivos utilizaron grupos de choque vinculados a estudiantes de la Universidad San Francisco Xavier, quienes llegaron a agredir a efectivos policiales desplegados en el estadio Patria para garantizar la seguridad del jefe de Estado.

También las agrupaciones violentas amedrentaron a campesinos de varias provincias, interesados en asistir al acto de entrega de ambulancias y otros proyectos sociales para el territorio.

El extremo llegó cuando los jóvenes enardecidos tomaron a labriegos y los condujeron por la fuerza hasta la céntrica Plaza 25 de Mayo para allí vejarlos y humillarlos, obligándolos a despojarse de sus ropas y repetir consignas racistas.

El gobierno boliviano responsabilizó a las exautoridades de Chuquisaca, entre ellos la exalcaldesa Aydeé Nava, el ex presidente del Comité Interinstitucional, Jaime Barrón y al ex máximo dirigente del Comité Cívico, Jhon Cava, de incitar el clima de confrontación y los disturbios.

También dieron luz verde para que televisoras privadas como Canal 13 de la Televisión Universitaria difundiera mensajes (spots) que incitaban a obstaculizar como fuese la presencia de Morales en los actos públicos.

Los extremistas allanaron además viviendas, y atacaron una casa de campaña y un domicilio particular.

Analistas estiman que los hechos violentos en Sucre llaman a la reflexión a todos los bolivianos y demuestran que el patrimonio democrático corre riesgo de perderse por acciones de agrupaciones que fomentan el racismo y el regionalismo.

Al respecto, el Ejecutivo enfatizó en que lo ocurrido en Sucre tiene raíces en la violencia desatada para frenar la realización de la Asamblea Constituyente, en 2007, cuyo responsable también fue el Comité Interinstitucional, sobre el cual pesa una querella ante la justicia.

Todavía está por concluir el juicio a los principales autores intelectuales y materiales de aquel atropello del 2008, pese a que todos están bien identificados.

Al respecto, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García, pidió que se haga justicia y abogó para que nunca más se repita un acto de vergüenza e indignidad.

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