martes, 24 de mayo de 2011

Chile: Sociedad anónima

Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)

Una de las características más notorias del Mensaje Presidencial 2011 es el contexto en que se realiza. A diferencia de años anteriores, las palabras del señor presidente se enuncian en un momento que en amplios sectores de la sociedad comienzan a dar muestras de cansancio, acaso de molestia. Las razones de este clima ciudadano encuentran múltiples y variados fundamentos, pero se resumen en una pérdida de credibilidad política del actual mandatario.

El Mensaje de este año al país pretende salvar la brecha que separa las promesas de una candidatura respecto de las mezquinas y equívocas políticas desplegadas por el actual mandatario. Más allá de las cifras alentadoras en las que se afirma el gobierno, lo cierto es que hay temas que se olvidan. En especial el controversial proyecto Hidroaysén que es resistido por parte importante de la población.

La cuenta de un año de gobierno no solo debe atender a las cifras que entregan los ministerios sino, de manera decisiva, al horizonte político e histórico en que tales logros se inscriben. En pocas palabras, el actual gobierno asume un discurso cuasi técnico que muestra tales o cuales avances en diversas materias sin construir un “imaginario social” que otorgue sentido a su actuar. Se apela, por ejemplo, de manera vaga, al concepto de democracia, pero se apoya a los sectores empresariales en lo relativo a la matriz energética del país. Cuando una cuestión de tal trascendencia para Chile bien hubiera merecido ser plebiscitada.

Si bien hay logros indesmentibles de la actual administración tendentes a una modernización en sectores clave para el desarrollo nacional, ellos se ven opacados por el talante gerencial que adquieren tales logros. Tal parece que la coalición de derecha que nos gobierna carece de significaciones y perspectivas que trasciendan las alegres cifras que nos ofrecen. Se ha desperdiciado una gran oportunidad para cristalizar algo más que promesas. La mentada unidad que reclama el gobierno no nace de manera espontánea, se construye con acciones concretas para abolir la profunda desigualdad que caracteriza nuestra sociedad, se construye, en definitiva, con una forma de gobernar que incluya – efectivamente - a todos los chilenos. De otra manera, por mucho que se mejoren los indicadores macroeconómicos, Chile se encamina a convertirse en una sociedad anónima.

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