martes, 3 de mayo de 2011

Costa Rica: De otro mundo

Luis Paulino Vargas Solís (especial para ARGENPRESS.info)

Procuraré no redundar en lo obvio: lo acontecido el primero de mayo en la Asamblea Legislativa es una de las peores atrocidades anti-democráticas que Costa Rica ha vivido a lo largo de su historia. Cuando hasta un párvulo de primer grado sabe que el quórum legislativo está compuesto por 38 diputados y diputadas ¿en que mente alucinada podía caber la posibilidad de sesionar con 26? Peor aún, ¿cómo alguien podrían llegar a tal nivel de demencia como para entonces declarar a Villanueva El Siniestro como Presidente legislativo? Y encima se prodigan, con una verborrea atosigante y una teatralidad patética, en justificaciones que, de tan estúpidas, ocasionarían hilaridad si no fuera porque la situación tiene todos los visos de una verdadera catástrofe institucional.

No solo es brutal y oprobioso el atropello cometido, sino que, además, todas sus peroratas resultan una bofetada a la inteligencia y un insulto a la decencia.

Y, sin embargo, y más allá de la furia que esto ocasiona, permanece la pregunta: ¿qué significa esto? Porque la actuación del Partido Liberación Nacional (PLN) en esta oportunidad no es azarosa ni responde a un instante de ofuscación. Repasemos un poco la historia reciente.
El último decenio (o poco menos) registra una seguidilla de hechos que representan antecedentes precursores de lo acontecido este domingo. Los principales de tales acontecimientos son ampliamente conocidos: el fallo espurio de la Sala Constitucional que abrió el camino a la re-elección de Oscar Arias; los oscuros manejos en las elecciones de 2006 que hicieron posible la elección de este por un margen mínimo; el memorando del miedo que guió la campaña de los promotores del TLC con Estados Unidos con miras al referendo de octubre de 2007; el propio referendo, en si mismo irregular, e incluso fraudulento, como ha demostrado la información filtrada por Wikileaks.

El examen del cuatrienio arista 2006-2010 aportaría nuevos elementos que confirman el diagnóstico: la minería a cielo abierto en Crucitas o la estafa de la carretera a Caldera son parte de un nutrido listado de atropellos. Se evidencia así una mezcla de venalidad, descuido, amiguismo, irresponsabilidad, en medio de una oscurísima madeja de decisiones extrañas y dudosas vinculaciones. El reciente affaire de los Arias –en particular del hermano menor- en relación con la Fiscalía, hasta resulta un incidente menor puesto en el contexto de este escenario de devastación.

Aún sin entrar en detalles acerca de las reiteradas irregularidades que se han dado en procesos electorales a lo interno del propio PLN, lo que sí queda en evidencia de forma abrumadoramente clara, es un comportamiento de sistemática y reiterada violación de todos los principios democráticos. De tal forma, lo acontecido este primero de mayo forma parte de una tendencia consistente, que al afirmarse en el tiempo, adquiere una clarísima significación cualitativa.
Estamos en presencia de una maquinaria electoral y una estructura de poder dominadas a profundidad por la corrupción más galopante. La maquinaria electoral está diseñada para tratar de garantizar el dominio férreo sobre la institucionalidad democrática; sus armas son el marketing archimillonario y la dádiva corruptora. La estructura de poder opera sobre la base de ese control de la institucionalidad y funciona como un aparato que dispensa favores y promueve los negocios propios y los de los amiguetes, patrocinadores y familiares.

El problema no es exclusivo del PLN y tiende a afectar a sectores considerables de las clases dirigentes de Costa Rica. La alianza montada alrededor del TLC lo demuestra. El memorando del miedo fue, a fin de cuentas, una tarea colectiva emprendida oficiosamente por esos diversos sectores. En menor grado, algo similar podría decirse en relación con el proceso de re-elección de Arias, el cual indudablemente trascendió al PLN.

Y, sin embargo, es posible que del PLN deba decirse (como de Federer, Messi o Jordan, pero con signo invertido) que “es de otro mundo”. El PLN, insisto, y no tan solo los Arias, tal cual ahora viene a confirmarse. Los hermanitos han liderado el proceso, pero este los supera ampliamente. Y así se ha evidenciado dramáticamente con estos acontecimientos. El PLN, devenido campeón de la desfachatez y la corruptela, se vuelve entonces indigesto incluso para quienes hace poco lo respaldaron a fin de lograr la re-elección de Arias o la aprobación del TLC.

Posiblemente ello ha dado viabilidad al surgimiento de esta Alianza por Costa Rica, tan heterogénea como no podría serlo ninguna alianza. El PLN, con sus abusos y su venalidad, su terrible chambonería, su patética ineptitud y descuido, su arrogancia e irrespetos sin límites, su absoluta incapacidad para dialogar o transigir. Ello ha proporcionado el pegamento indispensable para alumbrar una alianza que de otra forma habría sido impensable.

Y, en fin, esto malamente sintetiza la extraordinaria complejidad del panorama político nacional en este momento. Quienes quieren distraerse con análisis clasistas en blanco-negro, encontrarán así justificación para el ataque y la descalificación personal a que son tan proclives, pero no habrán aportado un ápice -excepto para hacer mas densas las tinieblas- a la comprensión del mundo real que nos toca vivir.

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