miércoles, 11 de mayo de 2011

Extracción sin límites

Julio Villalonga (LA GACETA MERCANTIL - MDZOL)

El emprendimiento Potasio-Río Colorado, en el límite entre Mendoza y Neuquén, entró en zona de riesgo en el último mes por la acusación oficial de incumplimiento de la empresa brasileña Vale. La amenaza de repetir viejos errores de la minería extractiva del país.

La minería argentina produjo exportaciones por 4.500 millones de dólares en 2010, pero es marginal lo que queda en el país en concepto de regalías. Los gobiernos provinciales y el nacional coinciden en que lo importante en esta industria es cuántos puestos de trabajo se generan y las obras de infraestructura que se realizan en los lugares donde están los yacimientos. No parece poca cosa, pero al final del camino lo es, porque hay varias maneras de llevar adelante este negocio pero, en general, una industria extractiva siempre provoca daños irreparables, más o menos graves.

Un caso paradigmático de todo lo que no debe hacerse en minería es el emprendimiento tucumano de La Alumbrera-YMAD. Y, a pesar de que ya lleva casi tres lustros, esa mala experiencia parece que podría repetirse en otros lugares del país si no se capitalizan algunas enseñanzas derivadas de la combinación de un pésimo manejo empresario y de la ofensiva cerril de algunas ONG's defensoras del medio ambiente.

El yacimiento Potasio-Río Colorado, en el departamento mendocino de Malargüe, implica una inversión de 4.500 millones de dólares de la empresa minera brasileña Vale, que se quedó con esa explotación de sales de potasio pero exportará a Brasil el 90% de la producción. Este insumo es un fertilizante indispensable para el agro brasileño, que debe lidiar con una capa de humus muy pequeña y las sales de potasio son casi el único producto apto para garantizar rindes importantes.

En Mendoza, una provincia tradicionalmente "antiminera", el desarrollo de los anticuerpos contra prácticas irresponsables en la producción son mayores que en otras regiones del país, en donde esa industria puede ser prácticamente la única salvación para economías casi absolutamente dependientes del empleo público.

En los últimos meses, el emprendimiento Potasio-Río Colorado comenzó a enfrentar cuestionamientos públicos de funcionarios y empresarios mendocinos. La inversión comprometida, como en otros casos, es significativa. Pero dos cuestiones se convirtieron en la piedra de toque entre unos y otra.

La primera es el incumplimiento del compromiso de Vale de instalar la sede corporativa de su controlada Potasio-Río Colorado en Mendoza. Y la segunda, la construcción de la ruta que debería conectar el yacimiento con las ciudades mendocinas de Malargüe o General Alvear, las dos opciones en estudio.

Aquí hay que detenerse un momento para entender las circunstancias especiales de este emprendimiento. Potasio-Río Colorado se encuentra ubicado en el límite mismo entre Mendoza y Neuquén, pero las vías naturales de salida de la producción son hacia la provincia patagónica. De hecho, la producción del yacimiento se enviará a los puertos atlánticos por una vía férrea neuquina.

Por todo esto, Vale firmó una serie de compromisos con el Gobierno de Mendoza, provincia en la que se encuentra el yacimiento, entre los cuales destaca la creación de un fondo de 12 millones de dólares en cuatro años por parte de la compañía para crear la infraestructura básica en el lugar donde se halla la planta de extracción de potasio.

El secretario mendocino de Medio Ambiente, Guillermo Carmona, habló con "Gaceta Mercantil" antes de renunciar, la semana pasada, al cargo.

Explicó que en su gestión se suscribieron tres instrumentos que establecen obligaciones para Vale. "Una declaracion de impacto ambiental, el acta compromiso con Mendoza vinculada con la creación del fondo de desarrollo social y la ley 8.200, que ratifica ese compromiso".

La planta de potasio se encuentra aislada de Mendoza, de modo tal que para garantizar que sea mano de obra mendocina la que trabaje en el yacimiento y que sean proveedores de esa provincia los que sean contratados, hace falta vincular ese lugar con el surmendocino a través de una ruta. Hoy sólo existe una senda, pero tiene unos 70 kilómetros. Según Carmona, "es en interes de la propia empresa" hacer esa ruta. No parece.

El propio ex funcionario admitió que esa conexión vial no se incluyó en compromiso firmado entre Vale y Mendoza. Las estimaciones privadas indican que esa vía tendría un costo de entre 350 y 450 millones de pesos, pero para Carmona no cabe duda de que entre las obras de infraestructura que debería encarar la compañía debería estar la vinculación de la zona con la ruta 40, que fue repavimentada por la Nación.

El ex secretario destacó que el Gobierno "ya le aplicó sanciones" a Vale por varios incumplimientos. Y remarcó que tomó contacto con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, para advertirle sobre el impacto económico y social del emprendimiento y percibió "muy buena disposición".

Carmona admitió que subió la tensión con la empresa en el ultimo mes por lo que se considera un incumplimiento al no instalar la sede corporativa en la capital provincial. Y porque no se cumple el compromiso de "compre mendocino".

Otras fuentes señalaron que, en realidad, los proveedores mendocinos no son atendidos en su provincia sino que son enviados a Buenos Aires para completar trámites menores, que debieran poder hacerse en Mendoza. "La oficina en Mendoza no sirve para nada", aseguran los proveedores locales.

Encima, según señalaron fuentes empresarias, Vale contrató a grandes empresas brasileñas como Odebrecht, y la subcontratación en Mendoza no recae mayoritariamente en empresas de esa provincia.

Paralelamente, el sistema de gestión de Vale en Argentina repite el de otras empresas mineras, que no se caracterizan por la apertura informativa.

El presidente de Potasio-Río Colorado, Antonio Cisne Pessoa, no da entrevistas y las consultas siempre se derivan a la consultora de prensa Burson-Marsteller, en Buenos Aires.

En relación al "compre mendocino" y a la sede corporativa, son constantes las presiones de Neuquén para que incumpla el acta-compromiso firmada con Mendoza.

Para el renunciante Carmona, "está claro a esta altura que si no cumplen con el acta se les aplicará la máxima sancion posible, lo que incluye la paralización del proyecto", advirtió, lo que no parece que sea posible por el tamaño del emprendimiento.

Vale informó que las contrataciones de origen mendocino realizadas durante el período 2009-2011 –desde que Vale adquirió la operación de Potasio-Río Colorado en Mendoza-, tanto para las áreas de operación como de construcción, ascienden a un valor final de 92 millones de dólares", lo que implicó la firma de 108 contratos con empresas locales.

Paralelamente, la empresa informó que en la actualidad, "y sobre un total de 902 personas abocadas a tareas en la provincia de Mendoza -incluidas las contratadas por la UTE-, el 63% reside en Mendoza". Por otra parte, "es el objetivo de la compañía –asegura- contar con la mayor cantidad de recursos humanos provenientes de la provincia de Mendoza, en los términos que suscribe el acta acuerdo".

El cuidado lenguaje de las comunicaciones de Vale muestra la tendencia a manejarse en los márgenes legales de sus compromisos. "Potasio-Río Colorado tiene establecida en la provincia de Mendoza la sede administrativa principal del proyecto". La "sede administrativa principal", pero todo el poder de decisión reside en las oficinas porteñas.

A nivel nacional, dos funcionarios intevinieron en la negocación de esta megainversión: el secretario de Minería, Jorge Mayoral; y su colega de Obras Públicas, José López. Mayoral por razones obvias; López porque siempre que se proyecta un emprendimiento minero existen temas de infraestructura vial e hidrográfica que resolver, más allá de los de juridiscción provincial.

Una fuente del ministerio de Planificación consultada para esta investigación, y que pidió reserva de su identidad, puso el dedo en la llaga. "Vale confía en el tamaño de su inversión. No hay país que se pueda dar el lujo de rechazar un emprendimiento de este tipo. Ahora, está claro que la Secretaría de Minería ha ido monopolizando la relación con los accionistas extranjeros de las inversiones en ese ramo y eso hace que las autoridades provinciales pierdan poder frente a Mayoral, lo que está generando todo tipo de problemas".

La salida de Carmona de la secretaría de Ambiente se produjo por la entronización de Francisco "Paco" Pérez, el ministro de Infraestructura, como candidato del peronismo mendocino a suceder al gobernador Celso Jaque.

Pérez no ha dejado su cartera y de él surá la mayor presión gubernamental para que Vale haga la ruta hacia Malargüe y General Alvear. Si llegara a suceder a Jaque, la empresa brasiñela no debería preocuparse demasiado por Pablo Gudiño el nuevo secretario de Ambiente. Ya tendría bastante con el propio Pérez, que parece decidido a hacer de este tema un asunto importante de su campaña y de su gestión.

Julio Villalonga es Director de La Gaceta Mercantil.

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