martes, 3 de mayo de 2011

Libios juran vengar asesinato de hijo de El Gadafi, mientras siguen combates

PL

Grupos opositores a Muamar El Gadafi atacaron hoy posiciones gubernamentales en el oriente y occidente de Libia, apoyados por bombardeos de la OTAN, mientras seguidores del líder prometieron vengar el asesinato de su hijo.

Afianzados en la región de las Montañas Occidentales, cerca de la frontera con Túnez, los rebeldes libios prosiguieron su ofensiva contra el Ejército regular, a pesar de que registraron pocos avances debido al poder de la artillería terrestre.

Hombres pertenecientes a tribus bereberes armados con fusiles y otras armas afianzaron sus posiciones en los poblados de Zintan y Yafran, en inmediaciones de la localidad limítrofe de Dehiba, y atacaron a unidades subordinadas al Gobierno de Trípoli.

Sin embargo, informaciones sin confirmación independiente aseguraron que las tropas gubernamentales dispararon al menos 10 cohetes contra el norte de Zintan el lunes en la noche, con el fin de aislar esas zonas por donde se cree entran armas y otros suministros para los alzados.

Portavoces de la insurgencia describieron un panorama de desolación y hambruna allí supuestamente debido al sitio del Ejército, y retomaron los llamados del opositor Consejo Nacional de Transición (CNT) en Benghazi (este) para que la OTAN intensifique sus bombardeos.

Con el argumento de que "es necesario levantar el sitio a Zintan", un vocero identificado como Abdulrahman justificó que los ataques de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) serían "útiles" para destruir "objetivos claros" y ayudar al avance insurrecto.

Entretanto, fuentes leales a El Gadafi aseguraron mantener el control del aeropuerto en la también occidental ciudad de Misratah, la tercera de Libia que ha estado bajo intensos combates desde el inicio de la rebelión armada el pasado 15 de febrero.

Los rebeldes arreciaron el lunes sus ataques en un intento fallido por tomar la terminal aérea, y el CNT insistió en más ataques aéreos de la alianza atlántica sobre Misratah, mientras barcos dragaminas rondaron el puerto para remover dos minas sumergidas allí.

Por otro lado, una multitud de seguidores de El Gadafi se concentró ayer para el funeral de su hijo Saif Al-Arab, muerto el sábado durante un bombardeo de la OTAN contra su residencia en Trípoli, lo cual generó amplia condena internacional y represalias dentro del país.

Aunque el líder libio no fue visto en la procesión al cementerio capitalino Hani, Saif Al-Islam, el más conocido de sus siete hijos, asistió junto con su hermano mayor Mohammed para repudiar la acción en la que también perdieron la vida tres nietos del estadista norafricano.

Unas dos mil personas con banderas verdes y fotos del mandatario y su finado vástago acompañaron el ataúd mientras alzaban sus puños y pancartas en las que se leía "Todos estamos con Gadafi y Libia", a la vez que prometían vengar el asesinato.

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