martes, 3 de mayo de 2011

Los justificadores de oficio: Son enemigos del proceso bolivariano y del presidente Hugo Chávez

Omar Vázquez (PCV-VENEZUELA)

El proceso bolivariano es policlasista y heterogéneo participan distintas clases sociales y organizaciones políticas. Al mismo tiempo, su dirección orgánica e ideológica no responde a los intereses y necesidades del pueblo trabajador, aunque haya mayor distribución de la riqueza y políticas vinculadas con el fortalecimiento de la soberanía nacional.

En la Venezuela bolivariano, a pesar de la impresionante retórica y campaña publicitaria del gobierno nacional, no estamos en una sociedad socialista y, tampoco, hemos logrado la independencia económica y política. Además, por las condiciones de lucha enmarcadas en una democracia liberal-burguesa y articulado a una correlación de fuerzas desfavorables para la clase trabajadora, se mantiene un Estado burocrático-burgués que maneja discrecionalmente las políticas y recursos públicos, desplanificadamente, sin control y participación del pueblo trabajador. Una economía rentista que depende en una inmensa mayoría de los ingresos provenientes de la venta en el extranjero del petróleo y sus derivados.

Esa caracterización del proceso bolivariano, no implica negar el liderazgo del Presidente Chávez; tampoco, constituirse en un contra-revolucionario o miembro y votante de la derecha pro-imperialista venezolana, articulada en la denominada Mesa de la Unidad Democrática. Debemos reconocer que existen críticos desde afuera del proceso bolivariano, que quieren mantenernos en la sociedad capitalista y el Estado burocrático-burgués; pero, al mismo tiempo, hay bolivarianos autocríticos como mi persona que presentamos nuestras posiciones para profundizar y avanzar en la construcción del socialismo.

En este sentido, es muy preocupante para el proceso bolivariano la existencia de los justificadores de oficio. Bolivarianos que para mantener sus cargos y privilegios; así como, por un culto a la personalidad hacia el Presidente Chávez, lo sacralizan y des-humanizan, presentando argumentos anti-racionales y anti-éticos para exculpar de sus errores al Presidente Chávez y esconder los problemas del proceso bolivariano.

De esta manera, los justificadores de oficio son enemigos del Presidente Chávez y del proceso bolivariano, porque negando los errores y problemas generan condiciones políticas e ideológicas, que debilitan las posibilidades organizativas y culturales para combatir los obstáculos que no nos permiten avanzar en la construcción del socialismo. Los justificadores de oficio legitiman y promueven la corrupción, ineficiencia, burocratismo, desplanificación y desviaciones políticas como la ilegal y criminal deportación del comunicador popular Joaquín Pérez Becerra; cuando no denuncia y dejan de movilizarse para derrotar esos terribles problemas que pueden determinar, que nuestro proceso bolivariano culmine en un fracaso y en una indeseada derrota electoral del Presidente Chávez.

Los justificadores de oficio, en el caso de la ilegal y criminal deportación de Joaquín Pérez Becerra, han sostenido que el gobierno nacional estaba obligado a cumplir los tratados internacionales; algo totalmente falso. Joaquín Pérez Becerra es ciudadano sueco, renuncio a la nacionalidad colombiana, entonces el gobierno venezolano tuvo que informarle al consulado y a la cancillería sueca; país donde tiene nacionalidad y residencia hace 16 años. Algo que no hizo, primera violación a los tratados internacionales. Además, no le permitió al periodista revolucionario recibir asistencia jurídica y legal; violando el derecho a la legítima defensa. Otra violación a los tratados internacionales y más importante a la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela. Asimismo, según el tratado internacional sobre asilos, no se puede entregar a las autoridades judiciales de un país a un individuo que recibió asilo; porque en ese país su integridad física y derechos legales no van a ser respetados. Una violación más a los tratados internacionales.

Algunos justificadores de oficio han expresado que es responsabilidad del comunicador popular Joaquín Pérez Becerra y de los imprudentes y maliciosos que lo invitaron, convirtiendo a la víctima en victimario, porque es un error que tiene que pagar con cárcel en las mazmorras del paramilitarismo colombiano venir a Venezuela; un país donde tenemos un gobierno que se declara anti-imperialista, bolivariano y socialista. Joaquín Pérez Becerra un comunicador popular tenía que dudar de su seguridad y respeto de las leyes internacionales en un país, supuestamente, humanista que defiende el derecho de los pueblos y revolucionarios a combatir por el socialismo y en contra del imperialismo. Los justificadores de oficio, más sectarios y anti-comunistas, han planteado que “si le duele tanto al PCV, la deportación de Joaquín Pérez Becerra que se vayan para la MUD”; es decir, el que critica y defiende los derechos y la integridad de un camarada bolivariano debe dejar el proceso bolivariano.

Otros justificadores de oficio sostienen que el Presidente Chávez es un pacifista, que no puede defender terroristas; primero, la resistencia armada no es terrorismo y a Joaquín Pérez Becerra lo catalogan de terrorista empleando las pruebas de la computadora indestructible de Raúl Reyes; las mismas pruebas que el gobierno nacional ridiculizo hace poco, cuando querían vincular al Presidente Chávez con las FARC, mediante información extraída de una rara computadora que sobrevivió a un bombardeo.

Terrible verdad, si es muy triste, que haya justificadores de oficio que pensando que le hacen un bien al proceso bolivariano y al Presidente Chávez; sólo se conviertan en verdugos de sus propios camaradas bolivarianos. Es hora de la reflexión y el análisis profundo, no de la solidaridad automática con el gobierno del Presidente Chávez.

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