miércoles, 29 de junio de 2011

Argentina, Mendoza: Morir de frío en pleno centro, la funcionaria que no atiende y la que sí, y los derechos humanos de hoy

MDZOL

Hay gente que muere por el frío. Un caso que sucedió en pleno corazón de la Ciudad de Mendoza, a un paso de la Legislatura y a cuadras de la Casa de Gobierno, la Municipalidad y los Tribunales destapa una realidad que puede pasar desapercibida en toda Mendoza: la desidia mata más que el frío.

Alberto Pérez Díaz, de 34 años, murió ayer en la Plaza Independencia, en donde dormía, debido a las bajísimas temperaturas.

Con su cadáver pudieron tropezar decenas de funcionarios que van o vienen por allí hacia Casa de Gobierno, la cercana Legislatura o la Municipalidad de Mendoza que gobierna el lugar, en donde ocupa el mismo espacio para hacer festivales y para mostrarlo como postales a los turistas.

Con esta muerte no es una sino muchas las noticias: el desgraciado hecho que pudo evitarse si la desidia no matara más que el frío, que hay gente durmiendo en las calles, bajo los puentes y hasta en muchísimas viviendas a las que el “veranito económico” que se publicita no les ha llegado.

Podrá argumentarse que es “normal” que esto pase. Pero también debe señalarse que los empleados que cobran su sueldo en las áreas sociales de la provincia y los municipios nos se cuentan por cientos, sino por miles. Pero les falta, a todas luces, más política pública para enfrentar la indigencia que proyectos siempre focales y en estado de experimentación permanente.

Hay una cultura generalizada en los organismos públicos en torno a que hay situaciones como la de Alberto Pérez Díaz, indigente con nombre y apellido que ahora será parte, (si es que han resuelto este último tema acaso) de una placa fúnebre, en torno a que esto “va a ser siempre así”.

¿Para qué existen las áreas sociales sino para dar vuelta la exclusión como si se tratara de una media? ¿Si no se lo hace en tiempos de bonanza, cuándo? ¿Qué hacen las hordas de funcionarios, sub funcionarios, acólitos, asesores y amanuenses con las situaciones gravísimas que están en todas partes y a las que solo accedemos cuando la noticia nos pega en la cara, como el caso del martes en plena Plaza Independencia? ¿Acaso solo debaten, participan de capacitaciones, seminarios, congresos enfocados en “cómo resolver la pobreza”?

MDZ buscó respuestas sobre el caso puntual, más allá de que se saturaron los medios de comunicación que tienen los lectores para contarnos otros casos.

Una funcionaria atendió, por lo menos, y fue sincera. Se trata de la responsable de Emergencias Sociales de la Provincia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano. Marcela Gómez Tarragona dijo que ellos le transfieren los recursos a la Municipalidad de Mendoza para que actúe.

En tanto, en esa comuna ni siquiera hubo quien atajara la pelota. El intendente está en los Estados Unidos. Gloria Molina, la responsable de las políticas públicas en la materia de la Capital sufrió una repentina y persistente sordera cuando nuestro periodista quiso preguntarle sobre qué hizo, que hace o qué hará en esos casos. Tragicómica, desde su despacho en 9 de julio al 500, a pocas cuadras del lugar del deceso, la funcionaria se negó a hablar, esperando el guión que, supuestamente, le acercarían desde el área de Prensa de la comuna.

Funcionarios que no hacen, funcionarios que pasan la pelota, funcionarios que dicen lo que un guionista les dice que digan. Funcionarios que no funcionan. Y algo peor: controladores que tampoco controlan a los funcionarios. Viven en otro planeta, en donde el frío no hace mella.

En tiempos de revalorización de los derechos humanos y de reivindicación de aquellos que murieron por negárseles su disfrute pleno y garantido por la Constitución, se verifica que estos mismos derechos fundamentales son violados, de otra manera, más sutilmente y hasta por muchos de quienes se autoproclaman como sus promotores, con total impunidad.

Invitamos a los lectores a no permitir que nadie sufra ni muera de frío: a la solidaridad que podemos generar desde la sociedad civil, sumarle el compromiso cívico de la exigencia en el cumplimiento de la responsabilidad que le toca a cada gobernante, nacional, provincial o municipal.

Fuente foto: MDZOL

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