martes, 7 de junio de 2011

Gobiernos de izquierda terminan facilitando futuros golpes de estado

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

Rafael Correa rechazó la reincorporación de Honduras a la OEA sin antes castigar a los responsables del golpe de estado del año 2009.

Los golpistas asesinaron a opositores, a periodistas, torturaron, violaron mujeres, clausuraron medios de información, en consecuencia la embajadora ecuatoriana advirtió durante la votación: "democracia, Estado de Derecho, debido proceso, no a la impunidad, no pueden ser solamente palabras que se repiten en los discursos".

Una vez readmitido el gobierno originado en la ilegalidad Correa mantuvo el principio y anunció que "Mientras en el Gobierno hondureño, descaradamente, estén participando los golpistas y se mantengan en la más absoluta impunidad, no podemos restablecer relaciones".

La conducta de Chávez, Morales, Ortega, fue sumarse a la iniciativa norteamericana para levantar la sanción.
La votación en la OEA confirmó que el recurso del golpe de estado sigue a disposición de los imperialistas y grandes propietarios locales.

En el caso hondureño se cumplieron todos los pasos del procedimiento:

Se rompe la constitucionalidad por la fuerza. Se reprime y elimina opositores. Una vez controlado el país se organiza una elección que se gana. La comunidad internacional reconoce al gobierno elegido. Finalmente se llama a la reconciliación, la unidad nacional, a mirar hacia adelante y no al pasado, a olvidar.

En este caso particular el sucesor de Micheletti, Porfirio Lobo, cerró el método invitando a “doblar la página”.

El gobierno de Chile usó en el 2002 esta fórmula política. Preso todavía Chávez demandó a los golpistas hacer una elección lo más pronto posible.
El derrocamiento del presidente Zelaya fue decidido por Estados Unidos a través de sus políticos y militares hondureños. Washington por lo tanto debía conseguir el levantamiento de la suspensión de ellos en la OEA. Consiguió su objetivo con la intermediación del incondicional Santos y la participación de Chávez y Zelaya.
En la reunión de la OEA era seguro el voto favorable de los gobiernos de la derecha tradicional y nueva. La duda posible era sobre los llamados revolucionarios, todos ellos víctimas de golpes militares e intervenciones desestabilizadoras norteamericanas. El resultado fue que de 33 votos la intervención civil-militar obtuvo 32 a favor.

Venezuela y Bolivia junto con su aprobación dejaron constancia que tenían algunas reservas. El Frente Nacional de Resistencia Popular de Honduras se pronunció contra la readmisión inmediata porque no demuestra el cumplimiento de todo lo garantizado en el Acuerdo de conciliación nacional firmado en Cartagena.

En la actualidad se ha extendido un movimiento principalmente de jóvenes contra políticos africanos y europeos. Se vive una fuerte expresión libre de la crítica.

Esta conducta ciudadana debe ser válida también frente a los gobiernos antiimperialistas porque no se entendería una excepción para no poder enjuiciar sus actos.

En los países comunistas de Europa del este el silencio de la base social fue parte de la destrucción del socialismo y hoy, por ejemplo, en Rusia el 0,2% de las familias controla casi el 70% de la riqueza.

Los comportamientos políticos contradictorios se dan no solo en la OEA y es derecho de cada uno aceptarlos o reprobarlos.

Venezuela entrega a las cárceles colombianas sin intervención judicial a un periodista sueco.

Sudáfrica no se opone en el Consejo de Seguridad de la ONU a la intervención extranjera en Libia y luego se muestra impulsando junto a Gadaffi un arreglo pacífico que contradice a la OTAN.

China comunista está en la lista de los países con más millonarios del mundo.

El presidente Karzai después de 10 años de presencia de las fuerzas extranjeras en Afganistán declara que podrían empezar a ser vistas como ocupantes de su país.

En Cuba se construyen campos de golf para atraer turistas millonarios.

En Uruguay exguerrilleros redactaron un documento con sus verdugos militares liberándolos de la acusación de haber cometido crímenes sistemáticos.

A Ollanta Humala se le pregunta si indultaría por "problemas de salud" a Fujimori y responde "sí, por temas humanitarios creo está la figura del indulto, repito, no podemos excedernos en castigos y venganzas".

El ejercicio de la crítica tiene que ser libre, siempre, y en cualquier país. Es necesario.

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