lunes, 4 de julio de 2011

Argentina, Santa Fe. Las fumigaciones se cobraron otra vida: Mito para unos, muerte para otros

Manuel Costa (REDACCION ROSARIO)

El sábado 25 de junio murió Marcos Gentiletti, de ocho años, oriundo de la localidad santafesina de Villada, cuyo cuadro de leucemia fue relacionado por sus médicos a factores ambientales, eufemismo que remite –según la ambientalista y abogada Graciela Gómez– a la exposición del chico a los agroquímicos rociados en la zona que habitaba.

Otro caso idéntico fue detectado en Mercedes, provincia de Buenos Aires, donde Juan Estanislao Milesi, de cuatro años, obtuviera el mismo diagnóstico que Gentiletti, luego de que su casa fuera rociada con agroquímicos. Mientras tanto, en Santa Fe –donde el uso de herbicidas es intenso y la leucemia figura entre los tipos de cáncer más frecuentes–, “la relación agroquímicos-cáncer –irrefutable según diversas investigaciones– es calificada de mito por el gobierno socialista”, denunció la abogada.

“El cuadro de leucemia linfoblástica aguda que acabó con la vida de Marcos Gentiletti está íntimamente relacionado con la exposición de él y de su familia a las fumigaciones”, aseveró la ambientalista, al ser consultada por Redacción Rosario.

Gómez, una de las pocas expertas legales que hace más de un lustro viene tomando denuncias de casos similares al de Gentiletti en diferentes provincias, señaló que los médicos que atendieron al chico “asociaron el origen de su enfermedad a factores ambientales, dado que el tipo de leucemia de la que fue víctima se produce por daños genéticos adquiridos –no heredados–, entre los cuales debe incluirse el factor preponderante de los agrotóxicos que se rocían sin restricción en la zonas habitadas de Villada”, destacó la abogada.

No obstante, el vínculo entre la exposición a agroquímicos y los diversos casos de leucemia de tipo mieloide como la padecida por Marcos Gentiletti, dista de ser corroborado explícitamente por los profesionales de la salud que han estado involucrados en su tratamiento.

“Ningún médico te va a certificar que Marcos murió por las fumigaciones”, explicó Gómez, quien consideró que la pasividad del Estado provincial para encarar estudios serios que determinen esa relación, es “vergonzosa”. “Los intereses que hay detrás son poderosos”, agregó.

En una nota de su autoría, difundida a través de su blog Ecos de Romang, Graciela Gómez ya había denunciado que el ejecutivo provincial se rehusaba a enviar la información requerida para cumplir con el Programa Nacional de Prevención y Control de Intoxicaciones, organismo que tampoco responde a sus reiteradas solicitudes de información.

Y la renuencia a aportar información no hace más que promover las sospechas de la abogada ambientalista de que el silencio es deliberado, que la posibilidad de obtener evidencias empíricas acerca de la relación entre los agroquímicos y la cada vez mayor incidencia de cáncer, enfermedades respiratorias y de la piel en las poblaciones rurales, está siendo postergada intencionalmente.

Estudios llevados a cabo en distintos países ya establecieron el vínculo que existe entre los agroquímicos y la leucemia infantil. Tal es el caso de la investigación realizada en conjunto entre el prestigioso centro de investigaciones médicas de Suecia, Karolinska Institutet, y el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional de Costa Rica (IRET).

Patricia Monge Guevara, coordinadora de la Maestría en Salud Ocupacional e investigadora del IRET, dijo que “dos factores nos motivaron a impulsar esa investigación. El primero es que Costa Rica tiene una de las incidencias mundiales más altas de leucemia infantil. El segundo aspecto es que entre las causas que se mencionan en la literatura internacional figura la exposición o contacto con sustancias químicas. Dentro de estas sustancias están los agrotóxicos”.

El estudio demostró que existe una relación clara y directa entre estos dos factores –exposición de los padres a agrotóxicos y la leucemia– y que el riesgo de desarrollar esta enfermedad es mayor de lo normal. Además, esta relación resulta ser aún más alta cuando el contacto con estas sustancias lo tiene la madre en el embarazo y durante el primer año de vida del niño o niña.

Respecto del tristemente célebre Glifosato, más conocido por su formulación comercial, Roundup –cuya toxicidad fue considerada un mito por el actual gobernador santafesino y médico especialista en medicina laboral, Hermes Binner–, un estudio llevado a cabo por un equipo interdisciplinario concluyó en la confirmación del efecto letal que surte ese agroquímico en células humanas.

Suscrito entre otros por Ismael Reyes, en representación del Departamento de Microbiología e Inmunología del Medical College de Nueva York, el estudio no sólo confirmó el alto grado de toxicidad que el glifosato representa para las células humanas, sino que su preparación comercial, el Roundup, es incluso más nocivo que su compuesto activo, “lo que apoya –reza el informe– la idea de que los aditivos presentes en las formulaciones comerciales juegan un papel crucial en la toxicidad atribuida a los herbicidas que contienen glifosato”.

Marcos Gentiletti murió la semana pasada a raíz de un cuadro de leucemia linfoblástica aguda de tipo mieloide, él y su familia estuvieron expuestos a fumigaciones con agroquímicos. Otro caso de leucemia mieloide fue detectado en la localidad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, donde Juan Estanislao Milesi, de cuatro años, fue diagnosticado con esa enfermedad luego de sufrir fumigaciones sobre su casa. Según el Registro Oncopediátrico Argentino, esa patología figura entre los tipos de cáncer más frecuentes en la provincia de Santa Fe, donde el uso de herbicidas es intenso. Sin embargo, ni este dato ni los mencionados estudios resultan fuente suficiente para inspirar algún tipo de acción por parte de las autoridades provinciales.

La ley 11.273 que limita las fumigaciones a un radio establecido por fuera del ejido urbano duerme en el Senado de la provincia de Santa Fe desde el año pasado a la espera de ser reglamentada en todos los municipios y comunas. En Villada, lugar natal de Marcos, sólo la perseverancia de Graciela Gómez logró que se le diera despacho al pedido de los vecinos de esa localidad de reglamentar de una buena vez la aplicación de agroquímicos.

"Ahora, en época de elecciones, poco les importa a los políticos la salud de la gente, porque la soja domina en la provincia y en cada estamento del gobierno socialista”, afirmó la abogada, para quien nada es más obvio que Marcos Gentiletti es “una víctima más de las fumigaciones”.

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