jueves, 14 de julio de 2011

México: Guerra, cifras y realidad

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Informa Genaro García Luna que “el esfuerzo coordinado nacional” en la guerra que ahora se llama lucha contra el crimen organizado, supera 10 veces los logros del gobierno de Vicente Fox (y Martha Sahagún) en dinero asegurado en moneda nacional y en dólares, 229 por ciento en vehículos incautados, 74 por ciento en detenidos, 478 por ciento en armas largas y 141 por ciento en armas cortas.

En el documento que consigna los resultados de la Estrategia nacional de prevención del delito y combate a la delincuencia 2007-2011, el súper policía de Felipe Calderón es abundante en cifras, pero García no repara en que al defender los resultados de la estrategia de su jefe, es decir de la Casa Blanca, escupe al cielo porque con Fox Quesada se desempeñó como director general de la Agencia Federal de Investigación, misma que presentaban a televidentes y radioescuchas “como la FBI en Estados Unidos y Scotland Yard en Inglaterra”. La demagogia foxista no tenía límites, pero el sucesor, menos silvestre, lo puede superar en los 18 días y 16 meses que le restan, y que ocupa para explicar a los entrevistadores a modo cómo le gustaría ser recordado. Para el diván.

Lo que no puntualiza García Luna es que los 459 millones de pesos y los 482 millones de dólares “asegurados” al crimen organizado son una bicoca frente los más de 30 mil millones de dólares que se levan en México, a tono con los datos de Arturo Chávez, cuando fungió como titular de la Procuraduría General de la República y, ahora se sabe por documentos de Wikileaks, bajo sospecha de la embajada estadunidense en México de mantener vínculos con narcos.

Impresionantes, sin embargo, son las cifras comparativas que envió el ingeniero mecánico sobre decomisos de semilla de amapola, que supera en 103 por ciento al que se produjo bajo la grotesca “pareja presidencial”; 834 por ciento el aseguramiento de metanfetaminas; 6 mil 581 por ciento el de pastillas MDMA (éxtasis); 445 por ciento el de laboratorios, pero las cifras se caen a lo simbólico cuando se refieren a la cocaína, uno por ciento, y 4 por ciento el de mariguana. Más aún, otras fuentes documentan que los decomisos en los dos últimos casos retrocedieron respecto al sexenio foxista.

La aventura bélica de Calderón, entre otras razones para sobreponerse al .56 por ciento que ya es un documental de obligado conocimiento, cobró más de 43 mil vidas, las que obvia el ingeniero en su reporte a la Cámara de Diputados, pero sí registra la muerte de 2 mil 886 elementos de seguridad, “por ejecución, enfrentamientos y agresiones contra la autoridad”, 45 por ciento de los cuales pertenecían a corporaciones municipales, mientras que los integrantes de la Policía Federal son 240 y suman 627 junto con los soldados y marinos caídos en el cumplimiento de su deber.

Mientras unos ofrendan la vida por convicción y/o necesidad a falta de mejores ofertas de trabajo, integrantes de la Secretaría de Marina siembran el terror en Nuevo Laredo, Tamaulipas, para que los familiares de las 15 víctimas de desaparición forzada no exhiban las fechorías de los marinos que dirige Francisco Saynez Mendoza, y que en Hidalgo, Coahuila, son sometidos a torturas, de acuerdo a testimonios de parientes y de Raymundo Ramos, incluidos en el reportaje de la tenaz y acuciosa Sanjuana Martínez.

Son los excesos tan recurrentes como atrabiliarios de integrantes de las fuerzas armadas los que llevaron al Congreso de Morelos a exigir la destitución del comandante de la 24 Zona Militar, Leopoldo Díaz Pérez, y el “regreso de los militares a sus cuarteles”, de donde nunca debió sacarlos Calderón, y menos en forma autocrática.

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