lunes, 4 de julio de 2011

Paraguay: Codicia y oportunismo

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

El Senador y ex Canciller Nacional, Tito Abdón Saguier, anunció este fin de semana su candidatura presidencial para el 2013, agravando las fracturas que aquejan al co-gobernante Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), incapaz de reducir las disputas de otros tres postulantes, y de algunos más que asoman igual ambición.

Hace tres años, enseguida de ganar las elecciones presidenciales Fernando Lugo, el ex mandatario Luis González Macchi, en amplia entrevista a un diario asunceno, afirmó que vislumbraba enormes dificultades para el nuevo gobierno, debido a la presencia del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).

Principal fuerza electoral de la alianza ganadora, el PLRA “es una familia partidaria incoherente, con la cual es sumamente difícil hacer política en equipo”, fue la opinión de González Macchi, personaje pintoresco para algunos, y de efecto nefasto para el país, según otros, que exhiben un pésimo balance de sus tres años de Presidente.

González llegó a la Jefatura del Estado por carambola, porque entonces ocupaba la presidencia del Senado como resultado de las diversas transas que ha sabido tejer, desde hace más de un siglo, la cúpula del Partido Colorado, con buena dosis de complicidad liberal.

En marzo de 1999, fue asesinado el Vicepresidente Luis María Argaña y se produjo una reacción popular en defensa de la democracia, para detener un intento de Golpe de Estado que, a juicio de distintos sectores, encabezaba el General retirado Lino Oviedo, a pesar de que él había sido factor decisivo para que el Ingeniero Raúl Cubas Grau, ganara las elecciones. Todos de extracción colorada.

El problema era que el ambicioso militar, cabecilla del disidente Partido Unace, simplemente había utilizado la buena imagen pública y empresarial de Cuba, ocultando su plan, típicamente castrense, de someterlo de inmediato para copar el poder, intención que rechazaba Argaña y el grueso de la población, deseosa de consolidar un sistema democrático, a sólo una década del desplazamiento del General Alfredo Strossner, tras 35 años de absolutismo.

Francotiradores, adheridos al putch, parapetados en edificios aledaños al Congreso, en pleno centro de Asunción, asesinaron esa mañana a ocho manifestantes y miles de personas se lanzaron a las calles, forzando la renuncia de Cubas y la fuga de Oviedo a la Argentina, bajo el manto del impresentable Carlos Menem.

La crisis se superó con la designación de González Macchi al frente del Ejecutivo, un político conservador, conocido libertino social e hijo de uno de los más próximos colaboradores de Strossner, cuya amplia experiencia parlamentaria hace atendible su opinión acerca de la incoherencia que caracteriza al PLRA, corroborada por la conducta que ofrece esa familia política desde que Lugo preside el Gobierno.

Es la única fuerza que no ha entendido el proceso de cambios, nos comentó un Embajador de la región y, objetivamente, los liberales, que llegaron a las elecciones del 2008 con un enorme desgaste orgánico, y el triunfo les dió una oportunidad histórica para consagrarse como la alternativa para el 2013, aparecen como rifando esa ocasión, a causa de su resquebrajamiento interno y la carencia de propuestas y obras que conciten el interés de la ciudadanía.

Aparte de ocupar la Vicepresidencia, desde el primer gabinete de Lugo, formado el 15 de agosto del 2008, los liberales están al frente de varios ministerios, sin que sus representantes hayan logrado prestigiar al partido con su gestión, claramente volcada a congraciarse con los sectores de la opulencia financiera, en un país con el 40 por ciento de la población marginada y una altísima economía sumergida.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería continúa entre sus manos, sin aportar ningún alivio a las 300 mil familias sin tierra, ni proponer una simple programación de la producción que ayude a cierta sustentabilidad alimentaria, pero sí aporta fuerte respaldo y facilidades administrativas a las transnacionales transgénicas.

Algo similar ocurre con Industria y Comercio, incapaz de presentar un proyecto propio de industrialización, que estimule el desarrollo social y cree fuentes de trabajo, aunque impulsa media docena de carpetas de consorcios extranjeros.

Tampoco figura en su agenda un control de precios y calidad, para frenar la liberticida política comercial supermercadista, principal factor del encarecimiento de la canasta familiar, aunque el Banco Central lo niegue y hable irracional, e irresponsablemente, de deflación de -0,6 %.

El recién destituido titular de Obras Públicas y Comunicaciones, Efraín Alegre, fue el liberal que mejor imagen había logrado en el Gobierno de Lugo, en base al lanzamiento de varios proyectos de puentes y carreteras, con vastísima cobertura mediática, pero en un corto lapso cometió tres errores que están empañando su pretensión presidencialista y de encabezar el partido.

Primero, se ha comenzado a verificar que buena parte de sus emprendimientos se lanzaron pero no prosiguieron, lo cual genera decepción, y desprestigio personal, 2) apresurado por su ambición de poder, había comenzado a utilizar tiempo y recursos del Ministro en actividades partidarias y 3) entró en campaña pública contra la línea reeleccionista que impulsan algunos sectores allegados a Lugo, generando creciente malestar en el seno del gabinete de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC).

Dirigentes progresistas y de izquierda, que integran el Frente Guasu, sostienen que la conducta de Alegre se alejaba del programa del Gobierno, con su persistencia por privatizar los aeropuertos y las más importantes rutas nacionales, operando igual que los otros Ministros liberales en beneficio de los grupos empresariales paraguayos y extranjeros que, con poca diferencia, son casi los mismos que desde hace varias décadas, explotan sin límites los recursos naturales y la mano de obra del país.

A la vez, el grueso de los miembros del Frente no duda en sindicar como el representante del PLRA más negativo para el proceso de cambios, al Vicepresidente Federico Franco, calificado de conspirador por varios referentes de las organizaciones campesinas y de los movimientos sociales.

Franco ha encabezado reiteradas campañas de la derecha política para someter a juicio político a Lugo y para oponerse a la ampliación del MERCOSUR con el ingreso de Venezuela que, en la región, sólo rechaza el deslucido Congreso paraguayo, y también está en contra de la entrada de Paraguay como miembro de pleno derecho de la Unión de Naciones de Suramérica (UNASUR).

El Vicepresidente es uno de la media docena de jerarcas liberales que han anunciado su pretensión de encabezar la candidatura del partido para Presidente de la República en las elecciones de abril del 2013, con lo cual agrava el cisma interno, con cinco o seis fracciones enfrentadas, fruto del abultado número de aspirantes a comandantes.

Esa situación, sin dudas, perjudica notoriamente la estabilidad del país, al Gobierno de Lugo y al mismo proceso de cambios, coincidiendo con fuertes roces en el seno del Frente Guasu, debido a las diferencias internas en la concepción de la campaña a favor de una enmienda constitucional, que permita la reelección que, en sólo tres semanas, reunió 100 mil 620 firmas.

En la noche más fría del año, el lunes 27, y con una concentración cercana a las 20 mil personas en la Plaza de la Democracia, decenas de biblioratos fueron entregados al Presidente del Congreso, para que inicie el estudio de factibilidad, cuya respuesta tiene plazo hasta el 04 de agosto, aunque con escasas perspectivas de aceptación, según la mayoría de los sondeos de opinión.

Toda esa confusión que caracteriza a las dos fuerzas mayores de la Alianza para el Cambio, y que salvo una oportuna y determinante intervención de Lugo, puede terminar en turbulencias, aún no arroja la rentabilidad a favor del Partido Colorado que era de esperar.

Probablemente es fruto de su fraccionamiento y del desprestigio y pobreza mental de sus cúpulas, duchas en las trampas de la politiquería, como la que hacen ahora, oponiéndose a la enmienda constitucional, que fue su bandera de lucha hace apenas cinco años, cuando pretendían la reelección de Nicanor Duarte Frutos.

Muy golpeado con la pérdida del gobierno hace tres años, pero algo recuperado por una fuerte inversión de dinero del empresario y su actual patrón, Horacio Cartes, calificado de narcotraficante por Oviedo y otros dirigentes, el mayor partido de Paraguay, tiene muchas dificultades para consolidarse como alternativa para el 2013.

Analistas de diversos horizontes, han coincidido muchas veces en señalar que entre los dos grandes partidos del país hay una sola y casi única diferencia.

Por un lado, los colorados se pelean en reiteradas circunstancias, pero siempre terminan abrazados, porque su objetivo es mantener el poder y la disputa por cargos es la causa de sus enojos, tradición que continúa, pero que nada asegura que pueda mantener su impunidad en el nuevo tiempo político y social que vive Paraguay.

En cambio, los liberales se pelean siempre y rara vez coinciden en un mismo objetivo y, aunque también cultivan la pelea por los cargos, dan la impresión a la ciudadanía que prefieren la comodidad de jugar de suplentes.

Una excepción fue la conformación de la APC, junto con un inmenso abanico de fuerzas populares y de izquierda, que permitió derrotar a los colorados que llevaban setenta años de poder absoluto, pero esa unidad liberal duró hasta que Federico Franco comenzó a dar la espalda a su propio partido, sumándose a cuanto intento ha existido para derrocar a Lugo, y ocupar legalmente su puesto, sin importarle la legitimidad popular que carece, y que sólo el pueblo soberano otorga.

Durante la inauguración de una fábrica de industrialización de la miel, este fin de semana, Lugo fustigó duramente a las dirigencias partidarias sin excepción, al decir que “el país no les interesa, su único interés es el partido, el movimiento, la organización”, dando respuesta a la interrogante que planea en Paraguay acerca de su intención de aspirar a la reelección.

Frente a una masiva campaña de prensa, que lleva meses, acusándolo de “imitar el totalitarismo de Chávez y a su socialismo del Siglo XXI”, Lugo ha declarado en diversas oportunidades que no le interesa la reelección, pero que no se opone a quienes se lo piden, porque es un derecho democrático.

En uso de su experiencia del púlpito, dice pausadamente que su futuro depende de la voluntad popular, lo cual es interpretado por muchos, como su deseo de continuar.

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