lunes, 1 de agosto de 2011

El poder salió a matar

Horacio Meguira (ACTA)

En julio de 1976, más de 400 trabajadores, principalmente del Ingenio Ledesma afiliados al Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio, fueron secuestrados a lo largo de seis noches, en momentos en que el pueblo de Libertador quedaba intencionalmente a oscuras, sin luz eléctrica.

Esos sucesos, conocidos como “La Noche del Apagón”, no sólo contaron con el accionar despiadado de las Fuerzas Armadas, sino también con la colaboración de los dueños del Ingenio, lugar que funcionó como centro de detención.

Durante muchos años sus trabajadores permanecieron callados, dominados por el terror de lo vivido, silenciados por conducciones “amarillas” del Sindicato.

El día 10 de junio de 2011, en las elecciones generales del sindicato ganó la Lista Gris que inclinó su afinidad por la Central de Trabajadores de la Argentina. El 29 del mismo mes se afilió en una asamblea masiva.

El día 7 de julio de 2011 fue la primera huelga general en 22 años, entre otras reivindicaciones reclaman 3.500 pesos de salario básico.

El 25 de julio el Sindicato es notificado por el Ministerio de Trabajo de una segunda Conciliación Obligatoria.

El 21 de julio, en conmemoración de aquellas noches trágicas los organismos de derechos humanos convocaron, como todos los años, a una marcha en el pueblo de Libertador. Por primera vez, los trabajadores organizados participan formalmente de la misma.

Este hecho simboliza la plenitud de un pueblo que recupera la libertad y vuelve al reclamo de sus derechos humanos: los civiles, los políticos, los económicos y los sociales. Lo hace durante un plan de lucha de sus obreros, renaciendo después de muchos años de oscuridad.

Casi simultáneamente, trabajadores, muchos del propio Ingenio, precarios, desocupados, se nuclean y se organizan por iniciativa de la CCC, motivados por otro derecho fundamental: la vivienda digna.

En este contexto el 28 de julio se producen los asesinatos de tres trabajadores.

El manejo de estas empresas feudales sobre los poderes del Estado sigue siendo de tal naturaleza que manipula jueces, intendentes, policías y gobernadores. A diferencia de lo que generalmente ocurre con el tráfico de influencias que intenta ser clandestino, en este rincón del país es de público conocimiento.

El grado de sometimiento al poder económico es tan fuerte que ninguna decisión de importancia se toma sin su consentimiento.

No hay mucho para adjetivar. Los propios hechos y su devenir en el calendario, llevan a la certeza de que el poder resolvió matar.

Decimos poder en sentido general, esta vez acompañado por la ejecución del Gobierno provincial y la elusión del Gobierno nacional.

Si los estados no previenen, no investigan, no encuentran a los culpables, los derechos serán sólo declamación desde el pasado, y el discurso volverá a carecer de credibilidad, será una máscara sin rostro.

La plutocracia jujeña debe ser investigada para que los derechos humanos recuperados por el valiente pueblo de Libertador tengan vigencia.

Pedimos nuevamente: Verdad y Justicia.

Horacio Meguira es Director del Departamento Jurídico de la CTA.

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