lunes, 29 de agosto de 2011

En nombre de la democracia se sigue matando

Lilia Veloz (especial para ARGENPRESS.info)

Desde que se instauró, el concepto de democracia nació amputado, porque a pesar de que etimológicamente significa, como es por todos sabido, gobierno del pueblo, los griegos excluían de su práctica a importantes sectores que poblaban su territorio. No los consideraban ciudadanos, la mayoría de ellos eran esclavos.

Hoy, a pesar de los enormes avances en la ciencia y tecnología, la deshumanización del sistema capitalista en el que vivimos, ha agravado las cosas. Grandes masas populares no se benefician de tales adelantos, quedando marginadas de hecho de las decisiones que atañen a sus derechos ciudadanos esenciales, desvirtuando los plasmado en las leyes.

Se dice: “democracia representativa”, porque los ciudadanos eligen en las urnas a sus representantes, pero ¿a quienes o a qué intereses representan las autoridades electas?. ¿En nombre de qué pueblos, organismos internacionales como la ONU, dan apoyo para que la OTAN masacre pueblos, como Kosovo, Irak, Afganistán, Libia, so pretexto de preservar los derechos humanos, cuando en realidad buscan ocupar territorios estratégicos o apoderarse de las materias primas?.

Cuando entran los ejércitos y sus tropas regulares o mercenarias, pisotean los mismos derechos que dicen defender.

No se salvan ni los cascos azules de la ONU, quienes en nombre de la paz, cometen todo tipo de atropellos y abusos entre la población civil. Bajo el manto de la impunidad, violan mujeres, niñas y jóvenes y hasta algunos de sus miembros se han implicado en tráfico de personas y redes de prostitución de menores en régimen de esclavitud, tal como ocurre estos días en Haití, y antes en Kosovo y el Congo.

El mundo es cómplice de tales atropellos y crímenes. Pocas son las honrosas voces que se levantan contra los abusos y crímenes cometidos contra el pueblo palestino, rehén de los sionistas que ejercen el gobierno en Israel. ¿Hasta cuándo el mundo justo tolerará semejantes afrentas?. Para ese Estado Terrorista, no hay sanciones de ningún tipo, ni por Estados Unidos, que es su aliado, ni de la ONU, ni intervención de la OTAN.

¿Representa la ONU el sentir de nuestros pueblos?. De ninguna manera, porque forma parte del plan que embreta a la opinión pública, a través de los medios de prensa, que se dividen entre venales y socios de los grandes capitales que gobiernan el mundo.

Peor aún, muchas veces opera la autocensura por temor y para evitar ser tildados malintencionada y perversamente de antisemitas y terroristas.

En estos días, el premier británico Mr. Cameron, al intentar justificar la participación de su gobierno en la OTAN contra Libia, expresó su orgullo y auguró un triunfo de los derechos humanos y de la democracia, en un país arrasado por los misiles cargados con uranio, cuya contaminación radioactiva tendrá consecuencias muy graves sobre varias generaciones de los seres vivos.

Olvidó ese señor que hace pocos días, ordenó reprimir y encarcelar a jóvenes y niños, cuya rebeldía estalló por las calles londinenses, en protesta contra las injusticias sociales, reclamando fuentes de trabajo y acceso a la enseñanza.

La movilización popular ha dejado al descubierto una cara de pobreza en los bolsones marginados del país, que el sistema oculta bajo la flema británica y el boato de las bodas reales.

Lo que provoca la reacción popular es el resultado de la violación constante de los derechos inalienables de todo ser humano: techo digno, comida, educación, salud, libertad, justicia y amor.

No puede haber justicia sin que se cumplan esos postulados esenciales, pero Cameron entiende que los niños y jóvenes que protestan, “si son capaces de cometer delitos, tienen edad para afrontar los castigos”, y por ello los hizo cazar como a conejos y envió a la cárcel a cientos de ellos, incluida una chica de 11 años.

En Chile, los estudiantes, en una gesta heroica y al precio de un muerto, varios heridos y cientos de presos, han provocado un terremoto social, en reclamo del derecho a la educación gratuita, universal y de calidad. ¡¡Bravo!!.

A las manifestaciones pacíficas y con gran conciencia social, apoyada por una inmensa parte de la población, se le responde con gases lacrimógenos, carros hidrantes, golpes, balaceras y prisión.

¿Acaso estas manifestaciones por parte del cuerpo docente, los estudiantes y los obreros, no son el pueblo ejerciendo democracia?.

¡¡Qué paradoja!!. En nombre de la democracia, se cercena la verdadera, la nacida de las entrañas del pueblo.

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