miércoles, 3 de agosto de 2011

Estados Unidos: Una deuda con techo de vidrio

Jorge V. Jaime (PL)

Con la billetera atorada y debiendo dinero a medio mundo, Estados Unidos estuvo a 24 horas de hacer el mayor papelón en su historia crediticia. Pero la verdadera noticia es que la incertidumbre continúa.

Aunque aparentemente lo peor ya pasó, ahora resulta que el nuevo techo de la deuda nacional impulsado en el Congreso equivale prácticamente al monto total del producto interno bruto (PIB) estadounidense, una paradoja financiera que nunca había sido certificada en Washington.

Tras meses de encendidas discusiones bipartidistas camino a un plazo que vencía este martes, la Cámara de Representantes envió anoche al Senado un plan a dos etapas, que prevé recortes en gastos federales por 917 mil millones de dólares en 10 años y un alza del techo por 900 mil millones.

Adicionalmente se propone la creación de un panel especial de 12 congresistas (seis republicanos e igual número de demócratas) que estudiará cortes suplementarios por 1,5 billones de dólares en gastos gubernamentales para seguir aumentando el tope del débito a inicios de 2012.

La primera conclusión es que sufriremos en los próximos meses más controversias en el Capitolio y el fondo del Estado solo está asegurado hasta el fin del presente año fiscal (30 de septiembre), señaló Charles Gabriel, analista económico de la agencia Capital Alpha Partners.

Por otro lado, si falla la implementación del comité de 12 miembros -que debe ser evaluado por el Congreso en Navidad- o no trasciende la idea de los 1,5 billones en recortes, el presidente Barack Obama solo tendrá autoridad para elevar el límite del endeudamiento en 1,2 billones de dólares el próximo año.

En resumen, lo que hicieron demócratas y republicanos para resolver momentáneamente el atolladero fue trasladar las argumentaciones más complicadas para que fueran analizadas -y eventualmente resueltas- por el anunciado panel bipartidista, formado por legisladores aún sin nombrar.

La cadena ABC News concluye que, en lo inmediato, el programa votado este martes en el Senado podría perjudicar la recuperación industrial del país e impactar negativamente en al menos siete pilares de la sociedad, entre ellos la seguridad social, cobertura sanitaria y atención a desempleados.

Con la tasa nacional de paro en 9,2 por ciento y aproximadamente 25 millones de desocupados, aún no está claro cuantos millares de individuos caerán en la categoría de "no elegibles para asistencia" como consecuencia del plan que los republicanos lograron imponerle a la Casa Blanca.

Otro experto, Mohamed El-Erian, de la consultoría PIMCO, advirtió que el nuevo proyecto de recortes federales exacerbará las dificultades en cuanto a creación de puestos laborales. Atravesamos una etapa de economía débil, pero podríamos ver tiempos peores, pronosticó.

Desde inicio de 2011 las deliberaciones políticas acerca del techo de la deuda no han sido fáciles de seguir porque abarcan conceptos extraños y parámetros cambiantes cada semana, empero el público estadounidense ha sido casi unánime en su rechazo.

Un sondeo de opinión de la encuestadora Pew reflejó que más del 70 por ciento de los ciudadanos cree que las extendidas discusiones en Washington fueron por los menos ridículas y desconcertantes, y no pocos entrevistados eligieron la palabra estúpidas.

El 75 por ciento de los consultados criticó a los republicanos, el 72 por ciento a los demócratas, un 38 por ciento consideró que la culpa del retraso en los acuerdos era de Obama, y un 34 por ciento señaló al portavoz de la Cámara baja, John Boehner, como el responsable del caos.

El espectáculo que vimos de un Washington disfuncional, incapaz en mucho tiempo de lograr un convenio básico sobre un tema de cardinal trascendencia, no debe sorprender a nadie, comentó un artículo del diario The Wall Street Journal.

Tal inhabilidad para resolver un asunto tan importante como es la capacidad federal de pago no es un accidente aislado, es la culminación lógica de lo que muchos llaman el hiperpartidismo en el Congreso, señaló el columnista Gerald Seib.

Si el Capitolio no emitía un fallo para actualizar el tope del débito antes del 2 de agosto, Estados Unidos corría el riesgo de caer en moratoria de pagos, con un dólar declinante, aumento en las tasas de interés, y rebaja mundial en la calificación crediticia.

La actual deuda pública de Estados Unidos supera 14,5 millones de millones de dólares y representa alrededor del 97 por ciento del PIB (14,8 billones en 2010), un record impactante aunque eclipsado por Japón, cuya deuda representa el 225 por ciento del producto interno bruto nipón.

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