lunes, 1 de agosto de 2011

Obama anuncia acuerdo para evitar suspensión de pagos técnica en Estados Unidos

RIA NOVOSTI

El presidente estadounidense Barack Obama anunció anoche que la Casa Blanca logró un acuerdo con líderes demócratas y republicanos del Congreso para elevar “en los próximos días” el techo de la deuda y evitar así un impago técnico, que sería el primero en la historia de Estados Unidos.

Obama afirmó que un proyecto de ley sobre el nuevo límite de la deuda será adoptado “en los próximos días”. No es el tipo del acuerdo que habría preferido pero su ausencia “tendría un efecto devastador” sobre la economía estadounidense, señaló.

El acuerdo, que será presentado hoy en la Cámara de Representantes y en el Senado y deberá recibir el respaldo de demócratas y republicanos en ambas Cámaras, prevé una serie de recortes inmediatos que afectarán a gastos militares y civiles (educación, vivienda, transporte) y que sumarán un billón de dólares en los próximos 10 años, según una nota emitida por la Casa Blanca. En su discurso de ayer, Obama reconoció que el gasto público vuelve a niveles mínimos de los tiempos del presidente Dwight Eisenhower.

El techo de la deuda pública, según este plan, aumentará en 2,1 billones de dólares como mínimo, lo que elimina la necesidad de revisarlo nuevamente hasta 2013.

El acuerdo estipula también que ambas Cámaras del Congreso formarán una comisión conciliatoria para proponer recortes adicionales por valor de 1,5 billones de dólares, debatir las directrices de la reforma fiscal y plasmar las respectivas recomendaciones en un proyecto de ley que se enviará a los congresistas hacia el 23 de noviembre y se pondrá a votación hacia el 23 de diciembre próximo a más tardar.

Si los miembros de la comisión no llegan a un consenso, en 2013 se activará automáticamente un proceso de recortes que afectará en igual proporción los gastos regionales y de defensa. Programas sociales como Medicare y Social Security, así como programas de ayuda a ciudadanos de bajos ingresos, no estarán sujetos a la reducción.

Para conseguir una solución de compromiso, la Administración de Barack Obama hizo una concesión a los republicanos y renunció al incremento de presión fiscal sobre grandes empresas y ciudadanos más pudientes, una de sus principales propuestas hasta ahora. A cambio, pudo proteger algunos gastos sociales y aplazar hasta 2013, para después de las elecciones, el nuevo debate sobre la deuda pública.

El pasado 16 de mayo, la economía estadounidense superó el límite de la deuda que el Congreso tenía fijado en 14,3 billones de dólares. La Administración de Barack Obama tenía de plazo hasta el 2 de agosto para convencer a los congresistas y prevenir una suspensión de pagos. Estados Unidos es uno de los pocos países que fija el techo de su deuda y lo revisa sistemáticamente al alza: sólo en la década del 2000 lo hizo 10 veces.

Aun en el supuesto de que el Congreso rehúse aprobar el nuevo plan y haya una suspensión de pagos técnica, Estados Unidos podrá garantizar el cumplimiento de sus obligaciones financieras. La calificadora de riesgos Moody’s anunció que mantendrá la nota crediticia de Estados Unidos al nivel máximo, AAA, incluso si el techo de la deuda no sube para el 2 de agosto.

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