lunes, 19 de septiembre de 2011

Catamarca I: Familiares de la masacre en la alcaidía - “Queremos justicia y que renuncien todos"

PRENSA DE FRENTE

Catamarca. Los familiares de los cuatro pibes de entre 15 y 17 años que murieron calcinados en una celda de la Alcaidía Policial de Catamarca el pasado viernes 9 exigen justicia y que renuncien los responsables. Las juezas de Menores Ilda Figueroa y Ana María Nieto los tenían ilegalmente detenidos. Hay cuatro responsables políticos: el ministro de Gobierno, Javier Silva, el subsecretario de Seguridad, Luis Baracat, el jefe de Policía, Francisco Soria, y el gobernador Eduardo Brizuela Moral. Ellos deberían haber evitado el asesinato de Nelson Fernández, Franco Nieva, Nelson Molas y Franco Sosa.

Aunque al principio las autoridades trataron de ocultarlo ahora se sabe que esto no fue una tragedia, sino una masacre: los agentes policiales les dieron a los chicos un encendedor y los desafiaron a que se prendan fuego. Los torturaban y los tenían en condiciones infrahumanas, en celdas sin ventilación, sin suficientes colchones, con baños totalmente sucios.

“Un policía le dio el encendedor a uno de los muchachos y le dijo: ‘Si sos macho, préndete fuego. Le tiró el encendedor y les cerró la puerta de la celda con candado. Prendieron fuego los colchones, pero el efectivo no abrió la puerta. Otro agente le dijo que no haga eso y llamó al comisario. Recién cuando el comisario llegó dio la orden de abrir”, denunció a la Radio Ancasti Julio Molas, el padre uno de los chicos (en la foto, prendiendo velas por los jóvenes asesinados). Para colmo, la ambulancia tardó en llegar. Los chicos sólo podían estar detenidos 48 horas, pero estaban hace 9 días.

Los familiares salieron a la calle a denunciar cómo murieron sus hijos. Una fotografía del cuerpo calcinado de Nelson Molas recostado sobre la camilla de autopsias de la Morgue fue la imagen que pusieron en un cartel sus familiares. En varias manifestaciones a la Casa de Gobierno y al juzgado de Menores solicitaron la renuncia de todos responsables. Cuando estaban marchando fueron amenazados por el personal de la comisaría 10ª.

“Vamos a hacer marchas y protestas en conjunto las familias, porque ya es mucho, entregarnos carbonizados a nuestros hijos, eso te duele, tienen que irse las dos juezas, igual los de la alcaidía de Menores, tiene que renunciar esa gente, lo único que sabe esa gente es pegarle a los menores”, agregó el papá de Nelson Molas que estuvo nueve días detenido en los calabozos de la muerte.

“Le rogamos el viernes (3/09) yo, la madre de Fernández, para que le den la libertad a mi hijo y no le dan, el viernes me dicen ‘por castigo lo vamos a entregar el lunes’. El lunes me dice ‘porque lo vamos a seguir castigando lo vamos a entregar el viernes’, incluso mi hijo murió a las dos y media de la tarde del viernes, a mí me avisaron a las diez de la noche”, relató el padre de Molas. Encima, los pibes sufrieron torturas: en diálogo con Fénix 102.7 Catamarca, expresó: "mi hijo me lo contó cuando lo fui a visitar para llevarle comida. Un policía le introdujo un palo en el ano. Hice la denuncia en la fiscalía número 8 de Miriam López".

La madre Nelson Fernández– que el mejor amigo de Molas – contó a El Ancasti la historia de su hijo: “Era hermoso. En casa eran cinco hermanos, y él era el del medio. Era un muy buen chico. Nelson llevaba 9 ó 10 días en la Alcaldía. Estaba allí desde el jueves anterior a la semana pasada, porque junto con Molas le habían pegado a un chico y le habían robado la mochila. Mi hijo ya tenía antecedentes por hechos similares. Cuando los demoraron por el arrebato supuestamente estaban en un predio con el chico Molas consumiendo. Es que él era adicto desde hace dos años más o menos. A los trece años ya se había iniciado. Por eso a veces yo le negaba plata, porque sabía que no era para nada bueno. Él estuvo en tratamiento en Humaraya. Lo que nosotros queremos es que se haga justicia y que la jueza de Menores no siga en su puesto, porque no está capacitada para estar a cargo de chicos con problemas de adicción".

“Queremos justicia y que renuncien todos: el ministro de Gobierno Javier Silva, el comisario Francisco Soria y el subsecretario de Seguridad Luis Baracat. No queremos que pase lo mismo que sucedió con los 13 muertos del servicio penitenciario hace unos años. Ahí murieron 13 y el Gobierno les tapó la boca con plata a todos. Acá no va a pasar esto. La gente tiene que entender. Tienen que dejar de ser ovejas y ser más humanos. Unirnos y pedir pacíficamente justicia es la única manera de que los policías dejen de golpear y matar”, dijeron los familiares en una de las movilizaciones, en referencia a los hechos del 23 noviembre 1993 en el penal 'Julio Herrera'.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.