lunes, 19 de septiembre de 2011

China nunca debe olvidar la historia de humillación

XINHUA

Cuando las sirenas sonaron ayer por la mañana en las ciudades de China para conmemorar el 80 aniversario del Incidente del 18 de Septiembre, el pueblo chino recordó la historia de humillación nacional.

El 18 de septiembre de 1931, las tropas japonesas hicieron volar una sección de la vía férrea bajo su control cerca de Shenyang, después y, como pretexto, acusaron a las tropas chinas de sabotaje y esa misma noche bombardearon el cuartel de las tropas chinas cerca de Shenyang, con lo comenzó una invasión armada de gran escala en el noreste de China.

Cuatro meses después, las tropas japonesas ocuparon 1,28 millones de kilómetros de territorio chino en el noreste del país, 3,5 veces la masa territorial de todo Japón.

El incidente estuvo seguido de la invasión de escala total de Japón contra China y contra el resto de Asia y provocó una guerra de resistencia de 14 años contra la agresión japonesa.

Alertados por el incidente, los chinos comenzaron la guerra de 14 años contra la agresión bajo el estandarte del frente único nacional propuesto por el Partido Comunista de China (PCCh) y ganaron su primera victoria total contra invasores extranjeros en la historia moderna de China.

La victoria también fue una contribución importante a la guerra contra el Fascismo en el mundo y a la paz de la humanidad entera.

La humillación y la lección del Incidente del 18 de Septiembre deben ser recordadas por cada uno de los chinos.

La China de hoy se ha vuelto una parte importante del mantenimiento de la paz mundial y está ganando más respeto de otros países.

El contraste entre el pasado y el presente ilustra que sólo por medio de los esfuerzos continuos para fortalecer el poderío nacional, China puede hacer mayores contribuciones al desarrollo pacífico y a la civilización de la humanidad.

El desarrollo de China también necesita de la unidad y de la solidaridad del pueblo. La separación y guerras entre los jefes militares de China han sido aprovechadas por los invasores extranjeros, mientras que el PCCh ha unido a la nación entera para combatir a los invasores y se ha esforzado por la prosperidad de la nación y por la felicidad de la gente.

China, bajo el liderazgo del PCCh, debe apegarse al camino del socialismo con características chinas y a la concepción científica del desarrollo y realizar más esfuerzos para promover la fortaleza nacional y mejorar el nivel de vida de la población.

La humillación del pasado debe ser recordada y también debe ser considerada como un impulso para que los chinos se esfuercen por el rejuvenecimiento del país.

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