lunes, 19 de septiembre de 2011

Colombia: Fuero militar e impunidad

SINPAL

“Prefiero ir a la cárcel” dijo el presidente Santos, en vez que vayan los seis generales a quienes el Tribunal provincial de Sucumbíos, Ecuador, dictó orden de captura éste 8 de septiembre, acusados de la agresión a Ecuador el 1 de marzo de 2008, en la que murieron 18 personas, entre ellas Raúl Reyes del Secretariado de las Farc y un ciudadano de nacionalidad ecuatoriana.

En ese momento, Álvaro Uribe delante de los demás presidentes de Unasur, se disculpó por realizar este ataque; meses después dijo que tal agresión contra Ecuador era legítima y que la volvería a hacer si lo consideraba necesario. La misma amenaza repitió Juan Manuel Santos, mientras ejercía como ministro de Uribe y también cuando desarrollaba la campaña electoral, que lo llevó a la presidencia en 2010.

En el gobierno de Uribe (2002-2010), las fuerzas militares gubernamentales realizaron agresiones contra Ecuador y Venezuela, dentro del plan de aplicar la seguridad democrática –variante uribista de la “guerra global contra el terror”- no solamente en Colombia, sino también en los países vecinos.

Ahora el jefe del Comando Conjunto de las fuerzas militares defiende a los seis generales, afirmando que el Tribunal ecuatoriano no tiene jurisdicción sobre los militares, que actuaron por órdenes de Uribe y Juan Manuel Santos.

Es la típica ley del embudo. Los mandatarios de Bogotá si pueden realizar operaciones militares en territorio de otra nación, pero los jueces de la nación agredida no pueden enjuiciar a quienes violan su soberanía territorial.

Este doble estándar para medir acciones, es totalmente contrario a la primera de las leyes que rigen las relaciones entre humanos, conocida también como ley de la ética, que dice, “no hagas a otros, lo que no quieras que te hagan a ti”.

La larga mano de Uribe sigue manejando el bastón de mando en Bogotá y no es para menos, cuando este ex presidente considera que “la ética solamente es para los filósofos”.

Otros funcionarios recalcan que la agresión del 1 de marzo de 2008, fue una decisión tomada por razones de Estado, en la que los determinadores fueron el Presidente y su Ministro de Guerra, lo que implica, que quienes deberían terminar en la cárcel, serían Uribe y el presidente Santos.

Aunque es remota la posibilidad que este juicio prospere en la actual conformación de poderes mundiales, esta sentencia sienta un precedente contra la impunidad y contra este tipo de agresiones, propias del imperialismo y sus seguidores. Nace esta sentencia en un país digno del Sur del planeta, obrando de acuerdo a derecho y además en forma valiente, al cuestionar el dominio de las potencias del Norte.

El imperio tiene variadas formas de burlar esta sentencia. Si la justicia ecuatoriana acudiera a la Policía internacional –Interpol-, para que expidiera una orden de detención internacional contra los seis generales, posiblemente no tendría una respuesta positiva; como tampoco la obtuvo la Fiscal general de Colombia, este 3 de agosto, quien había hecho esta misma solicitud contra M. P. Hurtado, la Directora de la agencia estatal de inteligencia –DAS-, durante la administración de Uribe, quien se halla fugitiva en Panamá, huyendo de una orden de captura por concierto para delinquir, librada en su contra por intercepción ilegal de teléfonos a opositores de Uribe.

Otro mecanismo de burlar la justicia, consiste en dotar al enjuiciado de inmunidad diplomática, como hizo el 30 de agosto un juez de Alabama, Estados Unidos, justificando la no presencia de Uribe, en el juicio contra la multinacional carbonera Drumond, quien paga a narco paramilitares de El Cesar, para asesinar a dirigentes sindicales.

Está por verse si otro juez de Miami, acude a la misma excusa, para que Uribe no se haga presente en el juicio promovido por 4 mil víctimas de la multinacional bananera Chiquita Brands –antigua United Fruit Company-, por pagar a narco paramilitares de Urabá, el exterminio de sindicalistas y facilitarles la importación de armas de guerra en los barcos de esta empresa.

Para completar el panorama de la impunidad, en los debates que se desarrollan dentro del gobierno sobre la poca efectividad de las fuerzas militares, han concluido que se debe a la desmotivación que les causa, el juzgamiento de algunos casos inocultables de altos oficiales comprometidos en corrupción y crímenes de lesa humanidad.

La solución parece provenir del ex presidente Uribe. Determinaron agregar un capítulo completo sobre justicia penal militar, a la reforma a la justicia que cursa en el Congreso, con el propósito de garantizar el fuero militar, evitando que los delitos y crímenes de los militares sean juzgados por jueces civiles. Estas fueron las órdenes impartidas por el presidente Santos, a Pinzón, su ministro de la guerra, horas antes de partir para su gira por Japón y Corea del sur. Para redactar este conjunto de medidas, el gobierno cuenta con la asesoría del juez español Baltasar Garzón, experto en estas leyes de perdón y olvido para los militares.

El resultado que esperan con esta reforma, es subir la moral a los militares, para que dejen de estar desmotivados. Si las anteriores medidas buscan colocarle cara legal a la impunidad, no se puede olvidar que el fuero militar funciona de hecho, desde siempre, porque son numerosísimas las absoluciones de militares, mientras que las condenas son escasas.

El oficial del ejército que entregó documentos falsos de identidad a los asesinos del dirigente liberal Luis Carlos Galán y que luego del crimen los hospedó en su casa, para sorpresa de todos, fue absuelto el pasado 30 de agosto. Para no mencionar sino un caso, de los miles existentes.

El 30 de agosto se celebra el día mundial contra la desaparición forzada y en Colombia este día, los luchadores por los derechos humanos recordaron, la existencia de 62 mil detenidos desaparecidos, solamente en las tres últimas décadas de conflicto interno. ¿Serán enjuiciados la elite dirigente, determinadora de estos crímenes o los militares que los perpetraron?

Desde hace varios siglos, Temis la diosa de la justicia, se representa con una balanza y una espada en sus manos, pero con la visión de Uribe sobre la justicia, que él sigue imponiendo en Colombia, habrá que representar a Temis arrodillada, cargando un embudo gigante en sus espaldas, mientras trata de levantarse apoyándose en la espada.

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