miércoles, 28 de septiembre de 2011

Estudiantes secundarios, productos a seleccionar...

Andres Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Si la Asociación Empresaria Argentina (AEA), la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y el diario La Nación están satisfechos con el Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 1374/2011 sobre el Régimen General de Pasantías del Nivel de Educación Secundaria (1) ... es porque otra vez el gato encerrado de la plutocracia hace de las suyas.

La Nación aseveró: “Las pasantías en la secundaria, un aprendizaje complementario. Las anunció el Gobierno; según los especialistas pueden ser muy positivas (1)”.

Las pasantías podrán durar hasta 6 meses, con 20 horas semanales como máximo y un mínimo de 100 horas reloj. Los pasantes deberán ser alumnos regulares y se realizarán durante los dos últimos años del secundario.

Para el Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, “las pasantías están muy resguardadas; no hay modo de que detrás de ellas se esconda trabajo ilegal (...) Tienen todos los derechos que tiene un trabajador, menos el salarial (1)”.

El Régimen General de Pasantías se centra en el “carácter educativo y formativo de sus prácticas (...) bajo organización, control y supervisión de la unidad educativa a la que pertenecen, formando parte indivisible de la propuesta curricular (2)”.

La Subsecretaria de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Ana Ravaglia es sincera: “Es reconocer que en el mundo de hoy y en economías no desarrolladas al máximo, como la nuestra, se precisa pensar que muchos chicos saldrán de la escuela media a trabajar. Este tipo de prácticas no les quita tiempo de estudio, no es que van a ir a trabajar y dejan de estudiar. Esto favorece la profundización y recreación de lo que adquieren en el proceso formativo (1) (3)".

Aunque Josep Fontana se refiera a Estados Unidos pareciera describir los objetivos del decreto 1374/2011: “Cuando en realidad hay motivos fundados para sospechar que de lo que se trata es de aprovechar la crisis para realizar una “reforma de la educación” en la que sólo se mantenga como gratuita una enseñanza destinada a formar peonaje, mientras la formación superior se reservará a quienes puedan costearse las elevadas tasas que habrán de exigir unas universidades que recibirán cada vez menos recursos públicos (4)”.

Son casi 400.000 estudiantes de los dos últimos años del secundario que se “formarán” en empresas privadas o la administración pública (2).

Si para Sileoni las pasantías “enlazan educación y trabajo (5)”; la AEA brindó su “más pleno apoyo a la decisión del gobierno nacional de impulsar las pasantías educativas de estudiantes secundarios en empresas (1)”.

Según la Coordinadora del Área de Educación de la AEA, Cecilia Pasman, los estudiantes se inscribirán voluntariamente y tras una etapa de selección las empresas elegirán. Pasman es categórica: “El proceso de selección ya es un aprendizaje para los chicos porque les sirve como ejercicio para entrevistas laborales futuras. Las prácticas Profesionalizantes no reemplazan lo que aprenden en la currícula, lo complementan (1)”.

Andrés Brenner –asimismo- es rotundo y viene bien al explicar el concepto de “Competencias”: “La Comisión Scans (Resumen ejecutivo. The Secretary’s Commission on Achieving Neccessary Skills, Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, 1991) hace referencia a competencias de alto rendimiento, que impliquen saberes integrados, acordes a las tecnologías de punta, según lo que las empresas requieren de las escuelas: “... las competencias representan los atributos que el empresario de alto rendimiento de hoy busca en los empleados del mañana (...) Transformar las escuelas del país en organizaciones de alto rendimiento significa que para nuestros efectos la norma debe ser lograr que las escuelas se comprometan seriamente a que sus estudiantes salgan bien formados, en lugar de que sea la excepción (6)”.

No es casualidad que Barack Obama “hable con seriedad” de “formas innovadoras para enseñar a los niños las destrezas que necesitan para competir por trabajos en el futuro (7)”; ni que el gobierno dícese socialista de Santa Fe haya firmado el 22 de julio el Decreto 1446 que reglamenta el Régimen de Prácticas Profesionalizantes para alumnos de 5 y 6 año de escuelas técnicas. El ADN del Decreto 1446 es un acuerdo entre la Federación de Industriales de Santa Fe (FISFE) y los socialistas santafesinos. Carlos Bertone –presidente de la FISFE- sentenció a principios de agosto de 2011: “El objetivo es vincular la realidad de las industrias con las escuelas (...) No hay contraprestación. Es parte del aprendizaje (...) Va a redundar en un beneficio para el aprendizaje, el crecimiento y la producción (8)”.

Un documento de la Asociación del Magisterio de Santa Fe Delegación Rosario publicado el pasado 20 de agosto señala: “El decreto (1446, Santa Fe) se fundamenta en la Ley de Educación Técnica 26058, del gobierno Kirchnerista, con lo que hay una continuidad lineal con éste en la flexibilización y precarización laboral –casi 70.000 alumnos de las escuelas técnicas de la provincia irán progresiva y obligatoriamente a “aprender” a las empresas, lo que representa una explotación agregada a la superexplotación que ya se vive en las empresas (...) También la Ley 26058 plantea claramente una orientación de entrega de la educación, y específicamente de la Educación Técnica a las grandes empresas, que tienen sus testaferros integrando el INET y los Consejos de Educación, Producción y Trabajo en la nación y en cada provincia.

Estos testaferros son los que consideran la orientación de la currícula en las Escuelas Técnicas, y aprueban o no el destino de fondos al equipamiento de los talleres, según sus propios intereses.

La capacitación de los alumnos de las Escuelas Técnicas es una necesidad que no puede estar condicionada por los intereses patronales de algunas empresas socias del poder de turno (9)”.

No es casualidad que socialistas y justicialistas coincidan mayormente en el “Régimen General de Pasantías (o Prácticas Profesionalizantes)”; aunque para los estudiantes santafesinos sólo serán de 100 horas como máximo.

Y tampoco es fortuita la opinión de Guillermina Tiramonti de FLACSO: "Si pasa de ser un decreto a una ingeniería académica y se garantiza que van a tener un aprendizaje relevante, me parece bien, porque se insertan en un espacio de trabajo y entienden su lógica (1)".

Me parece –a mi modesto entender- que la brillante mente de Tiramonti se olvida que en Argentina las empresas únicamente desean la “seguridad jurídica” de sus ganancias corporativas.

Miguel González Ledesma es terminante: “A principios de la década de los ochenta, los grandes empresarios de los países desarrollados comenzaron a trasladar los procesos productivos de sus industrias al tercer mundo, buscando maximizar las ganancias a través de una importante reducción en los costos de producción. En general, se trataba de aprovechar las llamadas “ventajas comparativas” que ofrecen los países pobres para la inversión y el usufructo de mano de obra barata. Este fenómeno, que coincide con la imposición de las reformas estructurales en América Latina, se relaciona directamente con el nacimiento de una nueva división internacional del trabajo. Al igual que en las tendencias señaladas anteriormente, la presión de los organismos internacionales también ha jugado un papel fundamental en la planificación, el impulso y, finalmente, la imposición de criterios formativos acordes a las necesidades productivas del capital (...) En ese sentido, como parte de la política educativa se busca privilegiar el impulso de las opciones de educación técnica (terminal y universitaria), para trasladar los costos de dicha capacitación a los Estados. Al interior de las fronteras, los burócratas encargados de administrar al sector educativo, hablan constantemente de la necesidad de aprovechar las ventajas que ofrecen sus países para atraer inversiones, como un argumento para impulsar la educación técnico terminal y técnico universitaria, en detrimento de la educación media y superior (10)”.

En definitiva, viene quedando claro que pretenden los K y los B con la educación...

Es de esperar –entonces- que los sindicatos docentes respondan a esta afrenta que es el Decreto 1374 del gobierno nacional.

Si un periodista y simple maestro de actividades prácticas pudo escribir este artículo... les cabe a ellos la responsabilidad de rebelarse contra las perversas ideas de querer convertir las escuelas en galpones digitalizados y a las pibas y jóvenes en productos a seleccionar por los gerentes de recursos humanos empresariales.

Por lo pronto, no vale el silencio...
Notas:
1) Las pasantías en la secundaria, un aprendizaje complementario. Julieta Molina. La Nación. 22-09-2011
2) Regulan las pasantías para los alumnos secundarios. Rosario 3.com. 20-09-2011
3) En la Ciudad de Buenos Aires algunas pasantías de la escuela media son rentadas.
4) Enseñanza pública y democracia. Josep Fontana. Rebelión. 25-09-2011
5) Sileoni afirmó que las pasantías “enlazan educación y trabajo”. 20-09-2011
6) Información brindada al autor de este artículo vía correo electrónico.
7) Obama vincula su plan de empleos con mejoras a la educación. El mostrador. 24-09-2011
8) Citado en Binner y Allende: dos pedagogías distintas. 17-08-2011
9) http://www.amsaferosario.org.ar/texto_completo.shtml?x=67020
10) Neoliberalismo y educación superior en México. Tesis. Unam 2010.

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