jueves, 29 de septiembre de 2011

Habemus nueva central nuclear

Felíx Herrero (INFOSUR)

Atucha II comenzó a generar sus primeros kilovatios en el día de ayer y la presidente se incorporó a la fiesta dando un discurso de compromiso y alegría. Argentina, con sus tres centrales nucleares alcanza a una potencia importante: 1.750 megavatios.

Pero el tema de fondo, hoy, es la diferencia de concepción del presente con el pasado inmediato. En los años sesenta, setenta y siguientes, cuando se pusieron en marcha Atucha I y Embalse y el desarrollo de la generación atómica consistía en un acto de liberación económica, tecnológica y energética (como lo fue el autoabastecimiento petrolero) pero hoy aparece una contradicción con el desarrollo de la conciencia ambiental de las poblaciones del mundo. Seguramente, el año 2011 en lo nuclear, se recordará por el desastre de Fukushima y por la decisión alemana de no ampliar nuevas centrales ni expandir la vida de las viejas, y no por la inauguración tan postergada de Atucha II.

Desde e Instituto de Proyectos de Proyecto Sur hemos realizada durante este año y el pasado reuniones de análisis de la energía nuclear. Invitábamos a ecologistas dispuestos a discutir con energistas, y a especialistas de la energía concientizados de que el tema nuclear no está terminado y tiene problemas no muy solucionados: ni en su origen (minas de uranio), ni por los riesgos de accidentes (nadie se olvida de Chernobyl, Tres Millas y Fukushima), y por irresoluto problema del depósito del uranio utilizado.

Hay caminos, más allá de la hipocresía al que ha llegado la primer ministra Merkel: Alemania ha decidido en su propio territorio limitar y no ampliar con nuevas o viejas centrales nucleares, pero mientras tanto compra energía eléctrica generada en Francia, el máximo país núcleoeléctrico del mundo, con más del 80% de generación atómica.

Nosotros nos inclinamos a tomar una posición que se reduce a algunas decisiones básicas. 1) es una cuestión de Estado y no de gobiernos de ocasión; 2) por lo tanto debe ser resulta por el pueblo, el primer y principal afectado por la utilización de esta energía, a través de referendo popular: 3) mientras tanto, se debe continuar inaugurando lo que ya está invertido (Atucha II) y aceptar la extensión de vida útil (EVU) de Embalse también realizada; 4) no iniciar plantas nuevas ni extensiones de centrales viejas de ahora en adelante, y todo lo que no se invierte en energía nuclear debe ir, sin trampas ni atajos de ninguna especie a la inversión de las energía limpias y menos contaminantes; y 5) cualquier limitación al desarrollo de la generación nuclear no debe conllevar nunca la limitación del desarrollo tecnológico pacífico a favor de la salud humana, la agricultura, la industria, la ganadería y otras actividades de signo económico y social. Este es un programa, más otros puntos que se consideren necesarios, deben estar en la mesa del debate y del acuerdo para encontrar una posición basada en el reconocer que la energía nuclear es una cosa demasiada seria para dejársela solamente a los especialistas.

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