lunes, 19 de septiembre de 2011

Italia con la brújula de austeridad

Odalys Buscarón (PL)

Con la brújula europea, Italia recurrió al blindaje parlamentario del programa de ajustes presupuestarios con la ayuda de los partidos derechistas y la permanente supervisión de la dirigencia comunitaria, para aplacar las turbulencias financieras.

El primer ministro, Silvio Berlusiconi, vio coronada su meteorítica carrera por el segundo plan de ajustes presupuestarios al ganar esta semana la moción de confianza en la Cámara de Diputados con poco más de la mitad de los votos.

Un segundo sufragio celebrado horas después como procedimiento formal refrendó el controvertido programa con 314 boletas favorables y 300 en contra, lo cual refleja la polarización política que vive Italia, bajo el entorno de la crisis económica y social.

El paquete sustituye al acordado por Roma con el Banco Central Europeo en julio pasado para equilibrar las cuentas del Presupuesto y cobra cuerpo de ley tras pasar con apretada ventaja por ambas cámaras del Parlamento italiano.

El Consejo de Ministros aprobó las duras disposiciones fiscales el 12 de agosto último al calor del nerviosismo por la subida de la deuda soberana, en tanto el Senado dio el visto bueno al documento el 7 de este mes, pero con modificaciones significativas que acentúan el techo de los recortes de gastos proyectados.

Como ocurrió en España y Grecia, el Ejecutivo cuenta desde ahora con la legitimidad para aplicar ajustes a las erogaciones y disponer otras medidas de austeridad que entienda convenientes para cumplir las metas fiscales.

El plan calculado en 54 mil 200 millones de euros que ingresarán a las arcas incluye, entre otras disposiciones, un aumento al 21 por ciento del Impuesto al Valor Agregado y un gravamen del tres por ciento sobre las rentas que superen los 300 mil euros anuales. Este último tributo ha sembrado desazón entre la clase media.

Pero por presiones de Berlusconi, quien amasa unas de las fortunas más grandes del país, el llamado tributo a los ricos ya no se aplicará a los ingresos superiores a 90 mil euros.

La administración de centro derecha se propone cambios en la edad de jubilación para las mujeres, equiparándola con la de los hombres, hasta los 65 años, en un plazo anticipado a 2014.

También los ajustes afectarán directamente a las alcaldías y gobiernos regionales a causa del drástico achicamiento de las asignaciones presupuestarias derivadas de la caja central.

El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, advirtió que con esas medidas no se podrán garantizar los servicios necesarios para los ciudadanos, al encabezar una protesta simbólica de los ayuntamientos, que por primera vez en la historia nacional desacatan a las autoridades federales.

Otro de los puntos que rechazan los sindicatos tiene que ver con la vía expedita tendida a las empresas para esquivar los convenios colectivos de trabajo.

Las medidas del Gobierno son "injustas e irresponsables", denunció Susana Camusso, secretaria general de la Confederación General Italiana de Trabajadores.

Deploró que se quiera anular el Estatuto de los Trabajadores y sus derechos, conquistados tras décadas de lucha, con el fin de facilitar los despidos masivos.

"Que la crisis la paguen los que la generaron", reclamaron igualmente los sindicatos Cobas y USB en demostraciones frente al Parlamento.

Entre las formaciones con representación parlamentaria rechazan las maniobras de la mayoría oficialista (Pueblo de la Libertad, de Berlusconi, y Liga Norte) los partidos opositores Democrático, Unión de los democristianos y de Centro e Italia de los Valores, cuyos políticos culpan al gobierno de llevar al país a tal estado de riesgo y reclaman su renuncia.

Las propuestas de austeridad tampoco convencen a la comunidad de empresarios, que si bien admiten la urgencia de reformas no confían en la eficacia de las medidas para resolver los problemas económicos internos.

Emma Marcegalia, líder de la Confederación de Industrias, opinó que las medidas no conllevarán un crecimiento para Italia, porque están centradas en el aumento de los impuestos.

Marcegalia incriminó al gobierno de Berlusconi, "que nos ha hecho perder credibilidad", aseguró, en claro desafío al gobernante y a su equipo ante la posibilidad de que prosperen las demandas de dimisión.

"Se necesitan reformas fundamentales o el país corre mucho riesgo", advirtió la empresaria, tras aclarar que corresponde al Parlamento y al Presidente de la República decidir si el ejecutivo permanece o se va.

Italia en la cuerda floja

Considerada en volumen la tercera economía de la Eurozona y uno de los siete países más industrializados, Italia tambalea en la cuerda floja con un pie casi al borde del precipicio al acumular una colosal deuda pública de algo más de 1,9 billones de euros, casi el 120 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Al igual que los españoles, los bonos soberanos italianos cundieron el pánico este verano en los mercados financieros con las elevadas tasas de rentabilidad. La prima de riesgo tocó el máximo histórico en agosto con 406 puntos básicos y retornó esta semana a los 400.

En junio, la deuda soberana italiana superó por primera vez la barrera de los 1,9 billones, según estadísticas del Banco de Italia.

Tras Grecia, la nación trasalpina pasó al banquillo de la desconfianza de inversionistas y las agencias de riesgo, que mantienen en vilo a los gobiernos y a la Comisión Europea por el peligro de un contagio de los problemas de deuda.

Sin embargo, no parece claro aún si la Unión Europea decidirá un auxilio financiero para "rescatar" a Roma de un peligro de insolvencia.

El director Ejecutivo del FMI para Italia, Arrigo Sadun, aseguró que tanto como España el país europeo no necesita una intervención de los organismos externos.

La crisis de la deuda tiene que ser afrontada a nivel nacional como están ya haciendo algunos países como Italia, Francia y España, dijo, "en coordinación" con el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI, agregó.

Sadun consideró que el paquete de austeridad dispuesto por Berlusconi es desafiante pero realista.

Unido a los recortes, la población menos favorecida, y también la clase media, afrontan el desplome de los ingresos por el elevado costo de la vida, el alza de la inflación y el incremento de las tarifas en los servicios públicos.

En agosto el índice inflacionario subió a 2,8 por ciento, el registro más alto desde octubre de 2008. Los rubros más afectados fueron la alimentación, transporte y gasolina.

Para el Centro de Estudios de Confindustria, lo peor recae en los pronósticos de un lento crecimiento para la economía italiana, estimado en apenas 0,7 por ciento en 2011 y un 0,2 para 2012.

Los analistas afirman que el bienestar de los italianos va en declive hacia los niveles de 1999.

El jefe de la bancada senatorial del opositor partido Italia de los Valores, Felice Belisario, contrastó que mientras el gobierno lanza una nueva maniobra sobre los hombros de los italianos honestos, la sociedad es salpicada con las "aventuras galantes" del Primer Ministro, en alusión a los escándalos sexuales de Berlusconi.

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