viernes, 23 de septiembre de 2011

La cara más fea del crimen organizado en México

Jacinto Granda (PL)

Para México la mayor amenaza del crimen organizado, su cara más fea, no es su extrema violencia, sino la presencia creciente en sus filas de jóvenes y hasta niños.

El escritor mexicano Carlos Fuentes alertó esta semana: el gran peligro que veo en México es que los jóvenes de menos de 30 años desvíen su destino y se vayan al crimen.

Lo que está en juego, comentó también un analista político, es que así continuará la progresión de la delincuencia y hasta podrá llegar a alcanzar niveles que la hagan ya indetenible.

El presidente de la Comisión de Grupos Vulnerables del Senado, Guillermo Tamborrel, citado por la prensa, advirtió que los jóvenes son considerados tierra fértil por el narcotráfico.

México es un país de jóvenes. Datos del Instituto de Estadística revelan que la mitad de sus habitantes tienen 26 años o menos y la proporción de niños (de 0 a 14 años de edad) es del 29,1 por ciento.

Durante un reciente encuentro sobre los derechos humanos de la juventud mexicana, Organizaciones No gubernamentales dijeron que unos 75 mil jóvenes integran el brazo armado de las bandas de narcotraficantes.

De ese total, 24 mil corresponden al cártel de Sinaloa, 17 mil a Los Zetas y siete mil 500 a La Familia Michoacana, agrupaciones que se caracterizan por su agresividad y poder.

Entre ellos se encuentran varios miles de menores de edad, incluso niñas, que son desde sicarios hasta los llamados halcones, quienes vigilan el movimiento de las autoridades.

En lo que va del sexenio, las Fuerzas Armadas y la Procuraduría General de la República han detenido a más de cuatro mil menores de edad por estar vinculados con la delincuencia organizada.

¿Qué futuro se puede esperar de esas decenas de miles de niños y muchachos que crecen dentro de un mundo de asesinatos, secuestros, drogas, abusos y tantas otras manifestaciones de corrupción y marginalidad?

Muchos son ya pequeños monstruos, como Beto, de la Familia Michoacana, quien con menos de 17 años había asesinado al menos a 18 personas.

Pero, al mismo tiempo, ellos también son las principales víctimas. En la guerra contra el narcotráfico, de cada 10 muertos, siete son jóvenes. En el citado encuentro sobre la juventud mexicana, la investigadora Patricia Galeana cuestionó la falta de políticas integrales para atender a este sector de la población, identificado por la ONU como estratégico para el desarrollo nacional.

Esa apreciación es igualmente compartida por diversos políticos, especialistas, académicos y otros representantes de entidades civiles.

El rector de la Universidad Autónoma de México, José Narro, refería que las actuales "generaciones de adultos tenemos la obligación de trasmitir a los jóvenes las mismas condiciones que años atrás tuvimos para formarnos y salir bien en la vida".

Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirma que siete millones 226 mil jóvenes mexicanos ni reciben educación ni forman parte de la fuerza laboral (llamados aquí los ninis).

El gobierno cuestiona ese dato con el argumento de que una gran cantidad de los ninis son mujeres casadas, con hijos y dedicadas a los quehaceres del hogar.

Pero, independientemente de cifras más o menos, lo cierto es que la falta de oportunidades para la juventud es el factor fundamental que explica el porqué tantos jóvenes son reclutados por la delincuencia organizada, concuerdan muchos analistas.

Ese criterio refuta otro de quienes exponen que la causa principal de la incorporación al crimen es la falta de valores humanos de esas personas.

Contrariamente, se argumenta que un joven que ni estudia ni trabaja o vive en la pobreza está en constante tentación de ingresar en algunas de las bandas criminales, las cuales promueven sus beneficios económicos entre este sector.

El narcotráfico obtiene millonarias ganancias y sus cabecillas cuentan con grandes cantidades de dinero para sus operaciones, compra de armas, sobornos y captación de personal.

El sitio digital sipse.com.noticias publicó que un reciente informe de la ONU refiere que los ingresos del narcotráfico en México ascienden a 14 mil millones de dólares anuales. Aunque otras fuentes consideran que esa cifra es aún mayor.

En contraposición, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social divulgó que el número de pobres mexicanos es de 52 millones.

De ahí la concepción hoy generalizada en diversos sectores sociales de que el enfrentamiento a la violencia y a la delincuencia requiere sobre todo una solución integral y preventiva, que vaya más allá de la también necesaria acción represiva.

Entre otras propuestas con ese objetivo que se han hecho en el país, el Partido de la Revolución Democrática presentó recientemente en la Cámara de Diputados un proyecto de Ley para el Desarrollo Equitativo, Plural e Integral de la Juventud.

Ese partido llamó a las demás entidades políticas de la nación a también apoyar ese proyecto para brindar a la juventud una verdadera atención integral, con educación, actividades culturales, recreativas, empleo y seguridad.

Mientras se sigue en la búsqueda de soluciones a este tan grave problema, la prensa publica a cada rato noticias de crímenes en los cuales están involucrados niños y jóvenes.

Como recientemente fueron el juicio a El Ponchis, un adolescente de 14 años, ya sicario, que degolló a tres personas, y la captura de una niña de trece años que era un halcón de los sanguinarios Zetas.

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