jueves, 29 de septiembre de 2011

Plowshare. La reja del arado nuclear (Parte I): La nueva arma nuclear de los Estados Unidos

Gaby Weber (especial para ARGENPRESS.info)

Hasta 1958, las tres potencias nucleares, los Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética habían realizado 210 pruebas nucleares, y los vientos esparcían las partículas radioactivas llamadas “fallout” en todo el mundo. El presidente Dwight Eisenhower y su Partido Republicano estaban bajo la presión de la opinión pública, sobre todo después de la declaración de una moratoria de las pruebas nucleares por la Unión Soviética.

El 31 de octubre 1958 se reunieron en Ginebra por primera vez los Tres Grandes para conversar sobre la proscripción de las pruebas nucleares. Públicamente, Eisenhower se mostró a favor del desarme, pero dentro de su gabinete estaban los halcones que propusieron una línea dura. La AEC (Comisión de Energía Atómica) y el Pentágono querían evitar por todos los medios la proscripción, porque estaban realizando pruebas nucleares importantes. “Una prohibición de los ensayos hubiera sido inconveniente técnicamente” -anotó un memo de la Cancillería alemana-. Pero no pudieron evitar que al final de 1958, Eisenhower y Nikita Kruschev acordaran una moratoria para los ensayos -sobre la tierra, bajo tierra, bajo agua y en la estratosfera-. Era voluntario y no existían controles para detectar a las pruebas de armas nucleares a gran altitud y en el espacio, así como las subterráneas.

El gobierno de Eisenhower aprovechó y violó el acuerdo ya un año más tarde, menciona el memo alemán: “Sectores muy poderosos del Pentágono piden continuar con el desarrollo de pequeñas armas nucleares tácticas. Las pruebas atómicas estadounidenses sobre el Atlántico Sur a una altura de unos 100 kilómetros que se conocieron hace muy poco tiempo escaparon de todas las observaciones de control”. ¿Cuándo exactamente estas “pruebas atómicas secretas” en la estratosfera tuvieron lugar y cómo se habían dado a conocer? -eso no lo menciona el memo del Ministerio que tiene la fecha del 22 de Abril 1959-. Pero según informes de la prensa argentina estos ensayos tuvieron lugar en 1959 -es decir, durante la vigencia de la moratoria-. El presidente Eisenhower encargó a su Consejo Científico averiguar cómo se podía probar una explosión subterránea y distinguirla de un terremoto natural. La respuesta fue: “Nuestras pruebas en Nevada han mostrado que las explosiones subterráneas son mucho más difícil de identificar que lo pre
visto”. Todavía no existía una red de puntos de control y sólo así, se hubiera podido evaluar los movimientos sísmicos.

La Unión Soviética se resistió a inspecciones por temor a espionaje. Pero Kruschev quería pactar en la cumbre de París del 16 de mayo de 1960 la prohibición absoluta de todos los ensayos atómicos, los estratosféricos, las explosiones subterráneas y bajo agua y en la tierra. Por eso, estaba dispuesto a hacer concesiones.

Sin embargo, el 7 de Mayo 1960, Eisenhower anunció nueva investigaciones sísmicas para el descubrimiento de ensayos nucleares. ¿Cuáles eran y donde se llevarían a cabo? -él no lo dijo-.

Así que tuve que buscar datos en los archivos de Estados Unidos. Yo he visitado varias veces el Archivo Federal en Washington, NARA, y trabajado con mucho gusto allá. Pero esta vez, una sorpresa me esperaba: Todavía en el aeropuerto de Washington fui detenida, interrogada durante siete horas y enviada en el próximo avión de regreso. Sin explicaciones. Una nueva visa fue rechazada después en la embajada en Buenos Aires. Dos historiadoras fueron en mi lugar y me enviaron por correo electrónico todos los archivos escaneados: los protocolos del Gabinete y del Consejo de Seguridad Nacional y los documentos de la AEC y de su director, John McCone.

Muchos de estos documentos se refieren a la cumbre en París, y sobre la forma como podrían evitar o al menos demorar un tratado poniendo fin a las pruebas nucleares. Cuentan cómo McCone y el Pentágono elaboraron un proyecto especial: el Proyecto de la reja de arado (“Plowshare”), también llamado “proyecto bombas para la paz”. Fue inventado en 1957 por el físico atómico Herbert York, fundador del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, y su sucesor, Edward Teller. Ambos trabajaron durante la Segunda Guerra Mundial en la bomba atómica estadounidense, el famoso Proyecto Manhattan.

Plowshare significa una herramienta que cava como la hoja del arado profundamente la tierra. Con el concepto bíblico del pacifismo -cambiar la espada por la reja del arado- el proyecto del laboratorio de Livermore, el arsenal principal del Pentágono, no tenía nada en común.

York y Teller querían utilizar explosivos nucleares en la construcción civil, para la excavación de canales y diques, túneles y minas. A mediados de 1959, los dos físicos habían terminado los planes para dos proyectos en el marco del “Plowshare” y habían diseñado una nueva arma secreta: el “ditchdigger”, en español: la “excavadora de la trinchera”.

“El plan Chariot prevé de excavar en Cabo Thompson, en Alaska, con 100 kilotones de explosivos atómicos una dársena de 230 metros y un canal con explosivos de 20 kilotones. El propósito del proyecto consistía en averiguar si el “Ditchdigger” podría ser una nueva arma nuclear para construir un canal que desemboca en el océano...” - ... así lo describe más tarde un informe oficial del Departamento de Energía-. Chariot nunca se realizó. Durante nueve meses del año, el Cabo Thompson está bajo el hielo, y los nativos de Alaska han anunciado resistencia al proyecto cuando se enteraron. Sin embargo, a principios de 1960, el AEC aprobó “estudios de desarrollo” para el Ditchdigger en el Livermore Laboratory: “... porque, debido a la moratoria, la perspectiva de hacer pruebas es muy pequeña -por lo menos, siempre y cuando no haya otro tipo de preparación para iniciar detonaciones-”.

La Comisión de Energía Atómica, AEC, ejerció una fuerte presión sobre la Casa Blanca, debido a que necesitaba para el desarrollo técnico de la nueva arma mágica sin lugar a dudas “una preparación para iniciar detonaciones”. Y estas explosiones no podían tener lugar a dentro de los Estados Unidos -debido a la moratoria-.

El 11 de mayo, Edward Teller escribió una carta a Eisenhower, exponiendo sus argumentos para su Ditchdigger que perfora bajo tierra como una explanadora las rocas duras con bombas atómicas. Teller menciona un canal en Centroamérica, desde el Pacífico hasta el Atlántico - todavía no estaba claro en qué país. El proyecto ya estaba técnicamente suficiente maduro y ahora debería ser probado en un experimento. Dice que por las explosiones subterráneas, el problema de la lluvia radioactiva es muy bajo, la gente no debe ser evacuada de la zona -lo que significa una gran ventaja, porque una evacuación costaría “varios cientos de millones de dólares” y desataría una “resistencia emocional” en la población afectada-.

“La combinación de la fisión nuclear reducida con explosiones de profundidad en el suelo, lo que ya es posible, reduce la radiactividad emitida a la atmósfera en relación de mil a uno. No tengo ninguna duda de que Plowshare será una de las más importantes aplicaciones de la energía nuclear. Si se nos permite seguir adelante con nuestros planes que hemos presentado a Usted, entonces creo que Plowshare será la primera aplicación comercial más importante de la fisión nuclear. Atentamente, Edward Teller”. Copia a John McCone.

La respuesta de Eisenhower no está en los expedientes accesibles, pero numerosas hojas de extracción demuestran que fueron tomados varios documentos de este lugar y se mantienen todavía bajo llave. Yo he pedido la desclasificación de estos documentos secretos y he recibido algunos. En uno de los memos desclasificados aparece la frase: “Al final de la discusión, el Presidente ordenó destruir todos los documentos sobre el tema”.

El 12 de Mayo se reunió el gabinete en la Casa Blanca. Estaban John McCone, la señora Gertrude Schroeder de la CIA -para el punto 2 de la agenda- y para el punto 5 llegó Herbert York y el Mayor General Burchinal. En ese momento, York ya no estaba en el laboratorio de Livermore sino en el Pentágono como jefe de desarrollo de armas nucleares. Mientras el punto 2 de la agenda fue nombrado -el poder militar soviético- no se conoce el punto 5. El protocolo no lo menciona y cierra abruptamente después del punto 4. Hasta el día de hoy, es un secreto, lo que York presentó al Consejo de Ministros.

He solicitado información a la CIA, ya que la Sra. Schroeder estaba sentada en la mesa y debe estar en la Agencia una copia del protocolo. Pero, mi solicitud fue rechazada, la búsqueda del documento genera demasiado trabajo, me escribieron.

Herbert York. El nombre me sonó. Me parece que me he encontrado con él durante mi investigación. Pero ¿cuándo? ¿Y dónde? Consulté mi propia computadora por el nombre de York, control b. ¡Por supuesto! Estaba allí. York llegó el 15 de Mayo del 1960 a Buenos Aires. Junto con él, llegaron varios aviones de espionaje U2 y bombarderos estratégicos con capacidad nuclear -para realizar pruebas atómicas, en suelo argentino-.

… A continuación: ¿qué hizo York en Argentina?

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