jueves, 29 de septiembre de 2011

'Siempre aceptamos la realidad de Nati'

Alejandra Waigandt (ARTEMISA)

El crimen de Natalia Gaitán sigue movilizando a las organizaciones de derechos humanos. La justicia negó que la joven de 27 años fuera asesinada por el odio que sentía Daniel Torres hacia su forma de vida. Pero este criminal la había amenazado de muerte. Graciela Vásquez, mamá de Natalia, espera que su hija no sea olvidada y su caso continúe dando contenido a la lucha contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

'Qué puedo decirte… en la parte legal se terminó todo', dijo Graciela Vásquez, madre de Natalia Gaitán, asesinada el 6 de marzo del año pasado en la provincia de Córdoba por Daniel Torres, padrastro de Dayana Sánchez, quien en ese momento era la novia de la ‘La Pepa’ Gaitán, tal como la nombraban en el barrio Parque Liceo 2º. ‘Fue un crimen de odio basado en la orientación sexual y la expresión de género de La Pepa’, planteó desde el comienzo la querella a cargo de la abogada Natalia Milisenda. Pero los jueces penales Víctor Vélez, Ricardo Iriarte y Carlos Ruiz decidieron que no hubo tal agravante y condenaron a Torres a 14 años de prisión por homicidio.

'No leí los fundamentos. ¿Para qué? Si a Nati no lo voy a tener más', expresó Graciela, que el 8 de agosto, día en que se conoció la sentencia, se fue para su casa sin ver los documentos que contienen la fundamentación y que quedaron en manos de la abogada Milisenda.

En diálogo con Artemisa Noticias Graciela contó que vive a unos metros de la Asociación Civil Lucía Pía, sobre la calle Bartolomé Hidalgo, que fundaron ella y su marido para ofrecer servicios de guardería, comedor vecinal y talleres de capacitación. Cuando su esposo José Gaitán falleció en 2006, su hija Natalia profundizó su compromiso con el trabajo social que sus padres habían iniciado hacía más de 20 años. 'Su papá se le fue a los 43 años, para Nati fue muy difícil, ella se sentía muy apoyada por él, estaba muy agradecida porque la había aceptado como era', recordó la madre de Natalia.

La joven vivía en la sede de la asociación, en una habitación que le construyó su padre poco antes de sufrir un infarto por estrés. En ese centro comunitario crió a ‘Rencito’, a quién adoptó cuando era bebé, y compartió sus últimos días con Dayana. Ahora Rencito está a cargo de Graciela. Natalia fue la tercera de cinco hijos. Están los dos mayores, Diego y Mauricio, y dos hermanas menores, Lorena y Yamila.

'Con mi esposo siempre aceptamos la realidad de Nati, que le gustaban las mujeres. Nosotros lo notamos desde que ella cumplió los 12. Igualmente ella se preocupaba mucho por la sociedad, seguramente se sentía muy discriminada. Un día conocimos a su primera pareja, luego a su segunda pareja. Nos ayudaba con el centro comunal que teníamos en ese momento. Después tuvimos la asociación y en la sede mi esposo le construyó una pieza grande. A Nati la veíamos todos los días…', recordó Graciela.

La Asociación María Pía cuenta con 16 talleres. Natalia colaboraba en la organización de estas capacitaciones y actividades, y participaba principalmente en el taller de boxeo. 'Ese deporte le hacía muy bien. A veces se ponía muy triste. Quería demostrar a la sociedad que ella no molestaba a nadie, no mordía a nadie, que era un ser humano normal', aseguró Graciela, que cree que en Parque Liceo los vecinos apreciaban especialmente a su hija.

Natalia conoció a Daniel Torres a través de Dayana y su madre Silvia Suárez en 2009. Poco después Torres comenzó a realizar trabajos de albañilería en la Asociación María Pía. También se sumó Suárez, trabajando en el comedor vecinal. Las dificultades aparecieron cuando Suárez se dio cuenta de que su hija estaba en pareja con Natalia y la expulsó del hogar materno. Dayana pasó un tiempo con un familiar, pero finalmente se mudó a la asociación.

'Parecía que el tipo (Torres) la había aceptado. ¿Pero por qué la mató? Porque en realidad no la aceptó. Ahí está plantado el odio y la discriminación. ¿Qué no hizo Natalia por Daniel Torres? Le dio trabajo, lo contuvo, le dio de comer. ¿Cómo se explica que primero la aceptaba y después no', insistió Graciela.

Frente a lo ocurrido entre Dayana y su familia, intervino la Subsecretaría de Familia, Adolescencia y Niñez de Córdoba, donde la licenciada Mariana Moya recomendó un tratamiento psicológico para Silvia Suárez, quién rechazaba la elección de pareja de su hija. Este antecedente fue expuesto por Natalia Milisenda durante el enjuiciamiento de Torres, y también que la escopeta utilizada por el asesino estaba ‘oculta pero a disposición del autor’. Sin embargo la Cámara Séptima del Crimen de Córdoba no dio por acreditado el móvil de odio por orientación sexual.

El día en que Natalia fue fusilada, Suárez y Gabriela Cepeda, amiga de La Pepa, protagonizaron una discusión frente al domicilio en que vivían Suárez y Torres. Natalia Gaitán llegó al lugar buscando a su amiga Gabriela y terminó participando en la disputa. Torres observó la discusión, luego increpó a Natalia, pero al final buscó la escopeta y le disparó.

'Nati me llamaba 15, 20 veces por día. Ella me llamaba gratis. ‘Y vieja, qué van a comer. Y vieja, ¿qué estás haciendo, dormiste bien?’ Así me hablaba Nati. Ese día no me habló. Yo miraba para donde estaba la sede, a una cuadra, y pensaba ‘que raro que no me llamó la gorda’. Cuando estaba con mi hija Yamila siento que una vecina me llama y me dice que a La Pepa le pegaron un tiro'.

Según Graciela Vásquez, Torres venía hostigando a su hija. Ella conoció está realidad después de la tragedia, a través de las amigas de Natalia y sus hermanos Diego y Mauricio, a quienes les contó unos días antes que Torres la había amenazado de muerte.

'Estuve viendo a Nati todos los días durante 27 años. Ya llevo un año y medio sin verla. A lo mejor vino a este mundo para dar un mensaje, esto es lo que me mantiene en pie', dijo Graciela, mencionando avances del país en materia de derechos humanos tras la pérdida de su hija como la ley de matrimonio igualitario, la explicitación del cantante Ricky Martin de su orientación sexual o la obtención del DNI por parte de Florencia de la Vega acreditando su identidad de género.

La familia Gaitán participará el 17 de noviembre en la marcha del orgullo para conmemorar a Natalia y reclamar la sanción de la Ley de Identidad de Género. En tanto, desde la Comunidad Homosexual Argentina y la Federación Argentina FALGBT en declaraciones a los medios aseguraron que este caso demuestra que la discriminación puede matar y que parte de la fundamentación de la sentencia logra expresar la lesbofobia del agresor. Reclamaron asimismo una legislación para penalizar actos discriminatorios.

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